Opinión

  • | 2015/07/29 05:00

    Reflexiones sobre el mercado accionario colombiano

    Con el panorama nacional e internacional ¿qué está pasando en el mercado accionario de Colombia?

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Al igual que ha ocurrido con el peso colombiano -una de las monedas más devaluadas en lo corrido del año- el principal índice del mercado accionario colombiano (COLCAP) también ha sido el segundo más desvalorizado de los 93 índices por país publicados por Bloomberg. Sin embargo, Colombia con todo y desaceleración, seguirá siendo una de las economías de mayor actividad económica en la región, mientras que el inicio de las obras de cuarta generación de concesiones viales el próximo año augura un futuro económico saludable.

¿Por qué continúa la desvalorización del COLCAP? Los factores que en conjunto explican el reciente comportamiento del índice son:
  1. El pesimismo que genera entre los inversionistas una eventual subida de tasas de interés en EE.UU
  2. El hecho de que los inversionistas extranjeros consideren a Colombia un país petrolero.
  3. El deterioro de los términos de intercambio que afecta el ingreso nacional de la mayoría de economías de la región.
  4. El bajo nivel de liquidez del mercado accionario.
  5. La potencial creación de un impuesto a los dividendos en la próxima reforma tributaria.

No obstante, lo primero que hay que saber es que si bien el COLCAP acumula un descenso de 20% desde comienzos de 2014, este comportamiento no ha sido generalizado. En dicho lapso se han observado movimientos favorables para algunas acciones y sectores lejanos a la industria extractiva que han permitido que, aún en un momento de alto pesimismo para la renta variable colombiana, los inversionistas hayan obtenido rentabilidades atractivas.

Acciones de compañías incluidas en el COLCAP como Bancolombia, Davivienda, Grupo Sura o Empresa de Energía de Bogotá han registrado rentabilidades entre 7.5% y 16.5% desde finales de 2014 y julio de 2015; así mismo, otras acciones no incluidas en el COLCAP, como ETB o Valorem, han tenido valorizaciones superiores al 15%.

Estos resultados muestran que a pesar del pesimismo de muchos inversionistas, mientras las empresas colombianas y la economía se mantengan sólidas y con buenas perspectivas, siempre habrá oportunidades. Sobre todo con los actuales niveles de precios que en muchos casos responden a factores ajenos al desempeño futuro de las compañías emisoras de acciones. En perspectiva, al realizar una comparación entre sectores a nivel de América Latina se observan oportunidades en la bolsa local para compañías del sector construcción, financiero y aerolíneas; aunque es indispensable recordar que invertir en acciones es una cuestión de largo plazo.

De todas formas, factores estructurales combinados con una coyuntura económica internacional desfavorable para América Latina seguirán manteniendo bajo el apetito por este tipo de activo en el corto plazo. Dentro de los factores internos se destacan:

  1. La escasa utilización de las empresas colombianas del mercado accionario como fuente de financiación (hay apenas 74 compañías listadas en bolsa).
  2. La percepción de que las acciones son un instrumento de inversión especulativa y no una forma de ahorro a largo plazo.
  3. La alta y creciente carga tributaria a las empresas que deteriora sus márgenes de rentabilidad.
  4. La baja liquidez (US$ 51 millones diarios) y la poca capacidad de diversificación para los inversionistas institucionales locales y extranjeros.

Estas condiciones responden en gran medida a la ausencia de políticas públicas que promuevan de manera eficaz el desarrollo del mercado de capitales para aprovechar la creciente capacidad de ahorro que implica una clase media emergente.

La economía colombiana completó 10 años con una tasa de crecimiento promedio anual de 4.8%, mientras que el ahorro administrado por entidades como fondos de pensiones y cesantías o sociedades comisionistas de bolsa pasó del 13% al 26% del PIB entre 2004 y 2014, reflejo de la alta capacidad de financiación local.

Sin embargo, el mercado de capitales local solo ha sido bien aprovechado por diferentes gobiernos al mantener la posición dominante del mercado de deuda pública y, en menor magnitud, por el sector financiero que también ha logrado diversificar sus fuentes de financiación y mejorar sus balances al ser emisor de títulos valores en años recientes.

Desafortunadamente, el sector real permanece alejado y, por ende, dicho canal de ahorro y financiación desaprovechado durante el periodo revaluacionista (2003 – 2014) puede permanecer ausente ahora que pasó el cuarto de hora del petróleo, mientras que la amplia disponibilidad de liquidez proveniente de las grandes economías empieza a moderarse o, por lo menos, a encarecerse.
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