| 7/25/2015 5:00:00 AM

¿Cómo mejorar la toma de decisiones empresariales ?

Gonzalo Gómez Betancourt

El objetivo de este especial que iniciamos hoy en Dinero es la forma de desarrollar habilidades para entender y ejecutar una visión de dirección empresarial humanística, cuyo propósito es lograr un equilibrio en la organización con eficacia, eficiencia y consistencia.

por Gonzalo Gómez

La toma de decisiones es un arte bien complejo, que se vuelve más engorroso cuando tenemos directivos que siguen el modelo de dirección economicista, en el cual el fin es hacer dinero a como dé lugar; y líderes humanistas cuyo propósito es lograr un equilibrio en la organización con eficacia, eficiencia y consistencia.

Para comprender mejor la tarea de un CEO, empiezo por preguntar a los lectores, bien sean empresarios, directivos o trabajadores que aspiran a ocupar altos cargos en una compañía: ¿Cuál es su concepto de hombre?

Su respuesta es fundamental, porque dependiendo de la posición que tenga, serán sus decisiones directivas
. Si, por ejemplo, su respuesta es que el hombre es mano de obra, con seguridad sus decisiones directivas se encaminan al modelo economicista.

Si usted recibió una formación en la cual desconfía de los demás, tendrá un estilo de dirección mediocre y tirano, en el cual no dejará involucrar ni sentimientos ni emociones en su gestión.

Por el contrario, si usted considera que el ser humano es una persona en continuo desarrollo, con seguridad, sus decisiones estarán encaminadas a desarrollar el talento de sus trabajadores para lograr mayor eficacia, eficiencia y consistencia en la toma de sus decisiones empresariales.

A lo largo de la historia, el concepto de hombre se ha establecido desde corrientes diversas. Para Sócrates, la verdadera sabiduría empieza por el conocimiento de uno mismo. Para Jean-Paul Sartre, el hombre es el infierno del hombre. Para Adam Smith, padre del capitalismo, el hombre es un ser egoísta que desea maximizar su propia función de utilidad. Douglas McGregor, importante figura de la escuela administrativa de las relaciones humanas en su libro “El lado humano de las organizaciones” describió dos formas de pensamiento de los directivos a los cuales denominó teoría X y teoría Y. Para los directivos de la primera, el hombre está hecho para trabajar y sólo se mueven ante el yugo o la amenaza, mientras que los directivos de la segunda se basan en el principio de que el hombre quiere y necesita trabajar.

Para Chester Barnard (1886-1961), cuyos aportes fundamentales a la teoría administrativa quedaron plasmados en su libro, The functions of the executive (Traducido como: Las funciones de los elementos dirigentes). Su punto de partida es que el hombre es un ser imperfecto, dependiente y un fin en sí mismo, lo cual es un aporte importante para no perder el valor humanista de la organización. Entre sus contribuciones se destacan su teoría de la cooperación, y su teoría de aceptación de la autoridad.

A su vez Frederick Taylor, importante figura de la administración de principio del siglo pasado, se enfocó en demostrar que el método y las herramientas de trabajo eran determinantes en la eficiencia. Para él, los empleados van a ser más eficientes con mejores condiciones de trabajo.

Personalmente, no sólo estoy convencido de la importancia de unas condiciones de trabajo digno, sino de valorar a las personas desde su verdadera dimensión. Es inaceptable que aún se considere a las personas votos, como lo hacen los falsos políticos, o consumidores, como los falsos publicistas, casos médicos, como los médicos deshumanizados, o mano de obra, como los capitalistas sin escrúpulos. Para quienes están de acuerdo con esos conceptos, las personas son sólo instrumentos y su único fin es el dinero.

El modelo humanista, en mi criterio, es el que lleva a las organizaciones al éxito, entendiéndolo como la culminación del verdadero propósito de una organización, que es el de cubrir todas las necesidades del ser humano: materiales, cognitivas y afectivas. Al pasarlas del individuo a la empresa, las necesidades materiales son los salarios, materia prima, impuestos y lograrlo es eficacia. Por su parte, las necesidades cognitivas están relacionadas con la atractividad de la empresa, que es lograr en las personas el deseo de trabajar en ella porque las desarrolla con un aprendizaje interno continuo, esto es eficiencia. Por otro lado, las necesidades afectivas de la organización se logran cuando hay unidad en sus partícipes para generar productos y servicios de la mejor calidad, de manera que los clientes estén satisfechos, ésta es la consistencia.

El modelo de toma de decisiones directivas que desarrollaré en este especial, se basa en dos importantes libros del investigador español Juan Antonio Pérez López. Estos son los temas que desarrollaremos en las próximas semanas.

1. ¿Cuál es su concepto de hombre?
2. ¿Cómo manejar el concepto de eficacia en la organización para la toma de decisiones?
3. ¿Qué significa el concepto de eficiencia para la toma de decisiones?
4. ¿Qué significa el concepto de consistencia en la organización para la toma de decisiones?
5. ¿Cómo ejecutar los tres conceptos al mismo tiempo: Eficacia, Eficiencia y Consistencia?. 6. Ejemplos de cómo tomar decisiones.
7. Los diferentes estilos de dirección a partir de la toma de decisiones: Mediocres, Tiranos, Demagogos, Manipuladores, Bonachones, Prestigiosos, Persuasivos, Líderes.
8. El estilo de dirección mediocre y tirano.
9. El estilo de dirección demagogo y manipulador.
10. El estilo de dirección paternalista y prestigioso.
11. El estilo de dirección persuasivo, el verdadero líder.
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