Opinión

  • | 2016/02/01 00:01

    El nuevo mundo del petróleo barato

    Dejémonos de temas secundarios, los bajos precios del crudo son los que están determinando cómo será el mundo en los próximos años. Un crudo barato tiene varias implicaciones determinantes que le darán un giro al planeta tierra desde un punto de vista económico, social y político.

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Los precios del crudo WTI (West Texas Intermediate, normalmente la referencia de los precios del crudo ligero) llegaron a los niveles más bajos desde 2003, justo cuando comenzó la época dorada para América Latina. La mala noticia es que el famoso ‘bull market’ de los commodities, que benefició a la región en los últimos 12 años, ahora ha tomado la dirección opuesta. Por lo tanto, si los commodities no se recuperan, en particular el crudo, los años dorados para la región fueron cosa del pasado.

América Latina no es el único perjudicado con estos precios, ya que países como Rusia, Kazakhstán y Azerbaiján enfrentan dilemas similares. El presupuesto nacional de Kazakhstan está basado en un crudo de US$40 el barril. El presupuesto de Azerbaiján está basado en un crudo de US$50. Rusia es un caso poco peor, y sobre todo con mayores perjuicios globales por el tamaño de la economía. El presupuesto del país está basado en un crudo de US$50 el barril, con márgenes estrechos aun cuando tenga dos fondos por $131,5 mil millones de dólares para suplir las desviaciones de estos precios.  Arabia Saudita tiene un crudo proyectado a US$98 para financiar su presupuesto.

Las implicaciones políticas son directas, ya que un gobierno “sin chequera” es un gobierno con problemas, enfrentando reducciones presupuestales, protestas (o como el caso de Brasil, un riesgo de “derrocamiento presidencial”), y menor poder militar, entre otros.

El mismo EE.UU ya no es el gran beneficiado con el crudo barato y más dinero disponible para el consumidor, ya que las petroleras y compañías de ‘High yield’ no están logrando financiar sus operaciones del día a día, generando una sequía de crédito.

 

Sin embargo esto no sólo aplica para ciertas regiones, sino para el sector petrolero a nivel global. Las petroleras realizan cada vez más esfuerzos para mantener sus operaciones a flote. Schlumberger, la compañía de más grande del mundo en servicios para campos petroleros, anunció esta semana un recorte de 10 mil trabajos para contrarrestar los bajos precios del crudo. Royal Dutch Shell anunció el mismo recorte de trabajos en su compañía. Se estima un despido de 250 mil trabajos en el sector energético global. Desafortunadamente, los ‘petrodólares’ ya no tendrán el valor añorado de antes.

Por último, las energías alternativas ya no son una alternativa, ya que ni para las empresas ni para los consumidores tiene sentido invertir por un cambio de recurso energético cuando el crudo se encuentra a US$30 el barril.

Los beneficiados

A nivel regional, los países de Asia-Pacífico son más consumidores que productores de petróleo. Esto implica beneficios para países como Malasia e Indonesia, o incluso India, Turquía y China (ignorando los otros problemas de desaceleración del país). Europa, aunque tiene compañías petroleras grandes como Total, ENI, Shell y BP, también se beneficia por esta misma misma razón.

El colapso petrolero no es un problema económico, sino un cambio determinante del mundo entero. 

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