Opinión

  • | 2016/02/11 00:01

    Los 5 principios de Sun Tzu para dirigir una organización

    Sun Tzu fue un filósofo, estratega militar y general de la antigua China. Sus enseñanzas tuvieron mucho impacto en generales y políticos a lo largo de la historia. Presentamos los principios estratégicos de este general chino y su estrecha relación con el mundo de la dirección y la estrategia empresarial.

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Principio No.1: Todo buen guerrero debe tener en cuenta la política

Para Sun Tzu, la política se relacionaba con todo aquello que garantizaba la armonía y la unidad del pueblo con sus gobernantes.

En nuestras organizaciones, uno de los asuntos de mayor importancia es la unidad, el consenso y el apoyo a sus directivos. A este asunto se le ha llamado gobernabilidad o capacidad de tomar decisiones difíciles y, aun así, seguir contando con el apoyo de todos los actores claves de la organización. Los buenos directivos son como los buenos políticos porque ambos deben ganarse la aceptación de sus seguidores y colaboradores, lo cual se logra con la coherencia, la integridad y el apoyo y solidaridad permanentes. Una organización dividida, fragmentada y, sobre todo, centrada en el chisme y la intriga no tiene futuro en el largo plazo. Por tal razón, la principal tarea de un directivo es asegurar la unidad y esto se logra con un claro ejercicio del liderazgo.

Principio No. 2: Todo ejército debe tener en cuenta las condiciones del clima

Para Sun Tzu, los ejércitos debían prever las condiciones del clima porque no era lo mismo entablar batalla de día o de noche, con frío o calor. Cada estación y, especialmente, el día o la noche determinan la estrategia del general.

El símil del clima lo podemos entender en nuestras organizaciones como las condiciones del entorno. Toda organización debe dirigirse bajo la mirada permanente y aguda del entorno y de los cambios en la industria porque cada empresa responde a esos dinamismos que pueden ser políticos, económicos, sociales y tecnológicos que de alguna manera tienen impacto sobre el futuro. De igual modo, las condiciones de la industria pueden mostrar señales de agotamiento y saturación del mercado que un buen directivo debe ser capaz de prever. En síntesis, el entorno influye en la definición de la estrategia de la organización y desconocer este hecho es peligroso y miope para un directivo.

Principio No. 3: Todo ejército debe tener en cuenta el terreno en el que se llevará a cabo la batalla.

Para Sun Tzu, todo general debe considerar las condiciones del terreno, las distancias, los desplazamientos, el campo abierto o los lugares estrechos.

El terreno es, en el mundo de las organizaciones, el mercado; el lugar donde las empresas compiten. Por tal razón, los directivos deben aprender a conocer a sus competidores y reconocer sus fortalezas y debilidades y, especialmente, entender la manera cómo logran ese éxito competitivo. Asimismo, deben lograr descubrir cuáles son sus ventajas competitivas y hacerlas valer frente a sus competidores para triunfar en el mercado.

Principio No. 4: Un ejército victorioso cuenta con un gran comandante

Para Sun Tzu, un buen comandante es determinante de la victoria o del fracaso. Muchas veces en nuestras organizaciones olvidamos que el papel del liderazgo del CEO es el gran catalizador que genera una reacción en cadena en el resto de la organización. Por tal motivo, un buen comandante debe ser prudente, íntegro, servicial y respetuoso con sus colaboradores.

En resumen, el buen comandante es el motor de la organización porque genera la confianza y el compromiso de todos los colaboradores.

Principio No. 5: Un ejército victorioso cuenta con doctrina

Para Sun Tzu, la doctrina consistía en la organización, el orden del grupo, la división de las funciones y la moral de los ejércitos.

Este concepto de Sun Tzu, hoy en día, lo podemos entender como la cultura organizacional; es decir, el conjunto de conductas y valores que rigen a una organización y que se traducen en las decisiones diarias. La doctrina es el lenguaje común que tiene la empresa y que ayuda a simplificar las decisiones.

Por este motivo, un buen directivo debe ser capaz de crear y arraigar una cultura en la que existan una serie de creencias o valores indiscutibles que son propios de cada organización de tal forma que las personas acepten estos valores confiadamente y sin discusión. Como dice Tocqueville: “no puede haber organización que prospere sin creencias iguales. Si no hay ideas comunes, entonces, no hay acción común y sin acción común habrá simplemente individuos, pero no habrá un cuerpo social”. (Alexis de Tocqueville, 1830).

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