Opinión

  • | 2016/02/05 00:01

    Capture el conocimiento organizacional

    El valor de las nuevas tecnologías de colaboración radica en su potencial para interconectar a las personas de una empresa y facilitar el trabajo intelectual, de un modo que antes era imposible, o simplemente no se percibía de esta manera.

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Todos los blogs, wikis, mensajería instantánea y corporativa, buscadores de información para desarrollo de trabajo y otras herramientas de comunicación, pueden convertir a una “estática” intranet corporativa en una estructura en constante evolución, alimentada por sus usuarios, de forma que conviertan a este tipo de plataformas en redes “colaborativas”, que reflejen la manera en que los empleados realizan trabajo intelectual.

El valor de las nuevas tecnologías de colaboración radica en su potencial para interconectar a las personas de una empresa y facilitar el trabajo intelectual, de un modo que antes era imposible, o simplemente no se percibía de esta manera.

Cuando están trabajando, los empleados generan conocimiento, al hacer uso constante de canales de interacción corporativa, o cuando visitan plataformas internas y externas (internet e intranet). No obstante, ninguna persona distinta, puede acceder a los mismos canales o hacer las mismas búsquedas por ellos. Pero sin que muchos lo sepan o lo utilicen, dichas plataformas tienen posibilidades de dejar rastros. En realidad, la mayor parte de las prácticas del trabajo intelectual y sus resultados, son “invisibles” para casi todos en las empresas. Lo más valioso es que puede volverse visible, a través de herramientas focalizadas a capturar el  conocimiento de los empleados y de lo que producen.

Y para lograr esta gestión de conocimiento dentro de la empresa, las nuevas tecnologías deben seguir dos reglas básicas. La primera es asegurar que las herramientas que se brindan sean fáciles de usar y la segunda es tratar de no imponer a los usuarios nociones preconcebidas sobre cómo debería realizarse el trabajo o cómo debería categorizarse o estructurarse el conocimiento. Con el cumplimiento de estas dos reglas el cambio de las actuales plataformas será significativo, pues los mecanismos que existen actualmente no permiten que los empleados incidan en la estructura de las plataformas, para que así el conocimiento pueda ser recopilado.

Y el éxito de esta revolución de conocimiento radica en facilitar la interacción de las diferentes tecnologías 2.0, creando herramientas que conviertan los diferentes canales de comunicación en lo que hoy en día es en internet: una plataforma online con una estructura en permanente evolución, construida por empleados que tienen un interés común: su empresa.  

De hecho, los conocimientos generados a través del Internet en blogs y wikis, parten de páginas en blanco, y la categorización comienza cuando el creador ingresa etiquetas. Imaginemos esta misma práctica en las herramientas de colaboración internas; la generación y acervo de conocimiento organizacional evidentemente podría ser infinito, diverso y enriquecedor.

A medida que las organizaciones crecen, a las personas le resulta cada vez más difícil encontrar un recurso de información en particular, bien sea de una persona, un hecho, un dato o una experiencia; pero con las tecnologías de la empresa 2.0 esta tarea será mucho más fácil, pues se podrá llegar en poco tiempo al conocimiento exacto; una fuerza en la dirección opuesta, es decir facilitarle a la gente la tarea de encontrar lo que está buscando.

Sin embargo, esto tiene que ser una cultura que se vaya alimentando poco a poco, pues la mayoría de las personas que usan herramientas de interacción empresariales no crean blogs, ni contenidos en wikis, ni etiquetan lo que investigan. Es decir, no ayudan a desarrollar la plataforma de conocimiento, se limitan a utilizarlas como medios de comunicación e investigación regidos por límites organizacionales. ¿Es factible que esto cambiará en un futuro cercano? Es demasiado pronto para saberlo, pues depende de los cambios que se generen en la empresa y en los empleados, pero de lo que estoy seguro es que puede convertirse en una fundamental fuente de conocimiento organizacional, en tanto sea entendida y transformada.

La primera opción es dejar que las herramientas sigan cumpliendo su función básica de comunicar e interactuar, y la segunda es, sumado a lo anterior, convertir las plataformas en administradoras de conocimiento.

Bajo este escenario los líderes organizacionales estarían obligados a desempeñar un papel equilibrado, entre alentar y estimular el uso de las nuevas herramientas enfocadas a la generación de contenidos y abstenerse de intervenir e influenciar sobre lo que allí se plasme. Si se fracasa en cualquiera de estos papeles, la compañía acabará teniendo unos cuantos boletines de novedades y pizarras electrónicas online que se usarán con fines poco significativos en términos de conocimiento empresarial.

Las tecnologías de la Empresa 2.0, tienen el potencial para introducirnos en una nueva era, porque permitirán que las prácticas de la gestión del conocimiento funcionen y que sus resultados sean más visibles. No es una tarea fácil e implica desafíos significativos, pero son las diferencias en las habilidades que las empresas tengan para explotarlas, donde radicarán las oportunidades de dominar y sobresalir. Así que deje de ubicarse para la foto y capture esta gran oportunidad. 

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