Opinión

  • | 2016/01/19 00:01

    Frente al cambio en el control de Isagén: ¿vender o no vender la ETB?

    Tremenda polémica se armó recientemente con la venta de Isagén en estos días y en especial pocos son los miembros del senado que apoyaron la venta. ¿Qué pasaría si se anuncia la venta de la ETB?

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Curiosamente un documento firmado tanto por el Senador Robledo, como por el Senador Uribe, describen su posición unificada en contra de la operación de venta (aparentemente cuando se anteponen los intereses de la patria se logran consensos).

Las razones principales son que definitivamente no solo es una empresa bien manejada y rentable que genera un buen flujo de caja, sino que está en un sector estratégico de la economía de cualquier país y este status de estratégico y rentable se va a mantener por mucho tiempo.

El ejercicio que le propuse a un comité de un fondo de inversión o un comité de inversión de una familia empresaria, en el que hipotéticamente fuera la dueña de un activo tan preciado, consistía en que decidieran bajo los mismos criterios que aplican en el día a día de su gestión, si valía la pena vender Isagén o no y cuáles serían sus argumentos a la respuesta.

Por otro parte, en vista de que el nuevo alcalde de Bogotá, el Sr. Peñalosa, abrió la puerta a una posible venta de la ETB (Empresa de Teléfonos de Bogotá), propuse hacer el ejercicio de preguntarle al mismo comité si procederían de igual manera con la venta de la ETB, o no.

El ejercicio resultó muy interesante y aquí algunos de los argumentos que se esgrimieron a la hora de tomar una decisión hipotética, de cómo generar mayor valor a los supuestos dueños, tanto a mediano, como a largo plazo:

1. De manera unánime todos los miembros estuvieron en contra de la venta de Isagén, lo ven como un mal negocio y aquí expongo algunos de sus argumentos:

En principio este no es el mejor momento de vender un activo tan importante en pesos, cuando claramente este se ha devaluado, e incluso, algunos opinan que esto incurriría en un detrimento patrimonial enorme para la nación, demostrando que hay mejores momentos para perfeccionar el negocio.

2. La principal tarea del comité, es aprobar o desaprobar las compras o ventas de los activos, siempre con el objetivo de crear mayor valor, mayor rentabilidad y mayor flujo de caja; es decir que si vamos a vender algo, claramente es para comprar algún otro activo que tenga la capacidad o el potencial de generar un mayor valor en el mediano y largo plazo y sobretodo, para generar mayor caja a futuro. Claramente este último año no ha sido el mejor año para las inversiones en el sector energético en el mundo.

En el caso particular de Isagén, ha demostrado con excelente excepción, que una empresa del sector público sí puede ser bien administrada (creo que algo similar a lo que le ocurrió a la ETB en estos últimos años), generando unos buenos flujos de caja. Por el otro lado, la percepción de muchos del público en general, es que lo que se recoja de la supuesta venta de Isagén, va a parar en la tapadera del hueco fiscal o presupuestal del gobierno de turno y no en la inversión de otro activo que generará mayor valor para los dueños (los colombianos), en conclusión “estaremos cambiando la joya de la corona, por nada”.

En fin, considero que a la luz de las diferentes discusiones que se están generando en toda Colombia, se pueden agregar diferentes argumentos  del por qué no vender Isagén; lo curioso fue la respuesta del comité sobre la venta o no de la ETB,  en el que en este caso particular, todos también estuvieron de acuerdo, que SI  había de venderse.

Si bien la ETB antes de entrar como presidente el Sr. Saúl Kattan, el valor de la empresa no pasaba por su mejor momento, hoy después de calificar los servicios el Sr. Kattan,  la situación es muy diferente, observando que ha dejado la compañía con un plan estratégico formal, con una cohesión interna, tanto de la directiva, como de los trabajadores y de los sindicatos, que han logrado sacar a la empresa del riesgo de liquidación, aportando un mayor valor a los accionistas, generando ganancias importantes y dejando la empresa con buenas sumas de dinero para ser invertidas en la empresa en una etapa adicional de crecimiento; a lo cual pregunté entonces por qué vender. He aquí algunos de los argumentos que esgrimieron algunos miembros del comité: 

  1. El sector de las comunicaciones es muy volátil, se requiere de inversiones repetidas importantes en períodos continuos en el tiempo, puesto que si la tecnología cambia al ritmo de cómo cambian hoy, se requiere de una intensa suma de dinero para una continua inversión.
  2. Se corre el riesgo de que la infraestructura técnica se vuelva obsoleta muy rápido (situación que aparentemente no ocurre en el sector energético) y se baje la rentabilidad, por ende se disminuye el valor de la empresa.
  3. Se pudieran arreglar a los sindicatos con un paquete accionarial para los trabajadores, en este buen momento que está pasando la empresa, si no ¿a quién más le interesaría ser dueño de la empresa en la que ellos trabajan y que son los que ayudaron a crear este mayor valor?

Por otro lado, me hicieron este cuestionamiento: Pregúntele usted a los bogotanos si estarían dispuestos a vender la ETB para financiar el metro de Bogotá; cambiando un activo, que la percepción en general es que está en el momento pulpito para venderse y pudiera correr un alto riesgo a futuro, o invertir en otro activo que mejoraría la vida cotidiana de los bogotanos sustancialmente, promoviendo el nombramiento de una nueva corporación de transporte, que bien manejada, pudiera generar un buen flujo adicional de caja.

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