Opinión

  • | 2016/02/07 00:01

    Mr. Market toca la puerta

    El próximo año se cumplen 40 años de la muerte del que por muchos fue considerado el decano de Wall Street, Benjamin Graham. El gran aporte de este profesor de Columbia e inversionista fue la implementación de una de las líneas más importantes del análisis fundamental, el value investing.

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Una cantidad importante de los inversionistas más exitosos de nuestra época están influenciados por Graham; Buffett, Gabelli, Einhorn y todos aquellos que están en el ya famoso discurso de Buffet “The superinvestors of Graham and Doddsville”. Esta semana me gustaría hablar sobre los supuestos más importantes detrás de la más exitosa rama del análisis fundamental y hacer una pequeña reflexión de su relevancia en el momento actual de las empresas que cotizan en la bolsa de Colombia.

El análisis fundamental que nace y evoluciona del libro de Graham “Security Analysis” busca definir el valor justo de una inversión por medio del análisis de los estados financieros y la implementación de un margen de seguridad. Sin embargo, la disciplina ha evolucionado mucho desde lo escrito por Graham hasta los inversionistas activistas de hoy como Bill Ackman. El profesor David Greenwald de Columbia, quien heredó la catedra que dictó Graham a principio de siglo divide el value investment en tres categorías:

  • Valoración utilizando los activos netos
  • Inversión basada en la capacidad de la franquicia para generar utilidades.
  • Valoración incluyendo el crecimiento futuro de la compañía.

Estas tres categorías representan diferentes niveles de aversión al riesgo para el inversionista.

La valoración utilizando los activos netos busca encontrar empresas cuyo valor en libros se encuentra por debajo del precio de mercado de las acciones, en otras palabras, se busca comprar un billete de un dólar pagando 70 centavos. Esta era la metodología que Graham llevaba al extremo invirtiendo solamente en empresas cuyo precio por acción fuera menor al valor de los activos corrientes netos de la compañía. Esta metodología asume que el inversionista puede ser exitoso aunque la empresa deje de funcionar el mismo día que se hace la inversión y sus activos sean vendidos para repartir el residual.

El segundo método utiliza el valor de la franquicia para analizar la capacidad que tiene una compañía de generar utilidades a perpetuidad.

Como se puede ver en la fórmula de perpetuidad anterior, este método busca encontrar empresas cuya franquicia sea lo suficientemente fuerte para, por lo menos, proteger el nivel actual de utilidades a futuro. En este caso el analista se tiene que preocupar por la posición competitiva de la empresa y por el riesgo que va a estar representado por la tasa de descuento. Este es, a grandes rasgos, el método que utiliza Warren Buffett, quien se rebeló un poco de su maestro al realizar inversiones teniendo en cuenta además del balance, el estado de resultados.   

La tercera categoría,  que es la más utilizada por las instituciones financieras y enseñada por los académicos, es también  la más optimista y peligrosa de todas:

Esta variante además de asumir que la franquicia tiene capacidad para mantener su valor en el tiempo le está dando una tasa de crecimiento a perpetuidad. El analista tiene por lo tanto que calcular la posición estratégica de la empresa, el nivel de riesgo (i) y las expectativas de crecimiento a futuro (g). Lo peligroso de esto es que sin miedo a equivocarme, un porcentaje muy alto de todas las burbujas han sido causadas por un exceso de entusiasmo al momento de valorar el crecimiento futuro.

Para Graham la idea de invertir se relacionaba con la disminución de la incertidumbre a su mínima expresión. Entre más bajo sea el precio de una acción más atractiva y segura va a ser la inversión, una empresa sobrevalorada es aquella en la que se le asigna un valor muy alto a las oportunidades de crecimiento futuras, sin embargo, ¿existe alguien que de verdad se crea capaz de predecir las variables que van a afectar el crecimiento de una empresa la próxima década, el próximo año o la próxima semana? Cuando la toma de decisiones se convierte en la creación de supuestos es precisamente el momento en que, Graham dice, se marca la diferencia entre invertir y especular.

Las empresas que cotizan en la Bolsa de Valores de Colombia han tenido fuertes desvalorizaciones en los últimos años devolviendo gran parte de las expectativas de crecimiento incluidas en su precio, causadas por el exceso de entusiasmo. Ante esas fuertes caídas, asumiendo que se hace un análisis cuidadoso, es muy factible que se puedan encontrar oportunidades de inversión muy interesantes siempre y cuando el plazo de inversión sea largo. El momento en que los especuladores se encuentran en pánico las oportunidades de los inversionistas empiezan a surgir. Volviendo a Graham y recordando su símil más famoso de “El Inversionista Inteligente”: Mr. Market está tocando a la puerta y en esta ocasión puede tener en su maletín muy buenas oportunidades de inversión.

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