Opinión

  • | 2016/01/24 00:01

    Todo es obvio visto desde el espejo retrovisor

    La próxima vez que alguien le asegure que cualquier situación del mercado era obvia y se veía venir, pídale sus registros históricos o déjelo hablando solo, a menos que esta persona hubiese llegado en un Ferrari.

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En el momento de tomar decisiones nos enfrentamos a una gran cantidad de heurísticas o atajos mentales. El cerebro es el mayor consumidor de energía del cuerpo humano y para poder funcionar correctamente necesita manejar ciertos atajos para ahorrar energía. La falacia del espejo retrovisor es una de las heurísticas más peligrosas puesto que tiende a menospreciar la incertidumbre de eventos pasados y a hacerle creer al analista que el mundo es más sencillo de lo que en realidad es.

Ejemplos de espejo retrovisor hay muchos, por ejemplo asegurar que la caída de la acción de Ecopetrol por debajo de los $1.000 era inevitable, que el movimiento del petróleo a niveles inferiores a US$30 por barril se venía venir desde hace un buen rato o que la subida del dólar por encima de los $3.000 se podía calcular con anticipación.

Sí, es posible que Ecopetrol con una capitalización bursátil mayor a Petrobras estuviera un pelín sobrevalorada, también es posible que los picos del petróleo por encima de US$50 sean eventos por fuera de la media y que las monedas emergentes fuertes tenían su fecha de caducidad al momento de que la política monetaria de Estados Unidos diera vuelta, sin embargo, ¿quién esperaba movimientos tan fuertes? La naturaleza de un cisne negro no es la baja probabilidad de que suceda, es que nadie espera que suceda. ¿Qué dirán de Isagen en unos meses?

La mejor forma para evitar el problema del espejo retrovisor es que al plasmar un analista su opinión exista un registro histórico de las predicciones y los supuestos que se utilizaron para que puedan ser contrastadas con los valores reales por dos razones: la primera es que permite confirmar que tan bueno es el  analista en su trabajo y lo aterriza a la realidad, la segunda, que es aún más importante, es ayudar a calibrar su poder de predicción.

Por lo tanto y aunque suene paradójico la mejor forma para mejorar es exponerse al fracaso, entre más predicciones realice más probable va a ser contrastar su visión del mundo con la realidad, afinando de a poco el modelo. Como dicen los profesores en primer semestre, lo que no se mide no se puede gestionar, será por algo que los mejores analistas e inversores en Colombia y en el mundo lo hacen.

En días pasados David Einhorn, uno de los mejores gerentes de portafolio de la historia con retornos anualizados superiores al 16% desde la apertura de su fondo en 1997, publicó su carta trimestral a los accionistas. En esta explica las razones por las cuales los resultados de Greenlight Capital fueron negativos en el 2015, delinea punto a punto los objetivos iniciales, las tesis de inversión, el horizonte y los factores cualitativos tenidos en cuenta para iniciar las inversiones en largo o las ventas en corto de su fondo.

Esa actitud de analizar si los argumentos eran correctos y evaluar si siguen en firme le ha permitido mantenerse fuerte en momentos muy difíciles y poder ser exitoso con estrategias que tienden a ir en contra de la corriente. En el caso colombiano, a fines del año pasado pude ver el video de un gerente de investigaciones de una comisionista colombiana haciendo algo parecido, me pareció muy interesante.

El peligro del espejo retrovisor es que trivializa eventos complejos. Al mirar gráficos de mercados creemos que algunos eventos eran más evidentes de lo que en realidad fueron, por ejemplo, la crisis bursátil de 1929. Algunos historiadores consideran que el detonante fue la quiebra de un especulador y empresario inglés de apellido Hatry, cuya caída sembró miedo de una corrida en la libra obligando a Inglaterra a subir sus tasas de interés. Esta subida de tasas fue seguida por una caída significativa en la bolsa de ese país obligando a varios especuladores ingleses a vender sus posiciones en Estados Unidos para cubrir sus obligaciones en Inglaterra y este fue el detonante para hacer estallar una burbuja que estuvo inflándose durante gran parte de los años 20s.

Posiblemente varias personas predijeron la explosión de la burbuja como es el caso de Joseph Kennedy quien vendió todo al considerar bizarro recibir una recomendación de inversión de su embolador de zapatos, sin embargo, es muy poco factible que alguien supiera hasta cuando iba a subir y que esto iba a suceder a causa de la caída de un personaje del otro lado del mundo.

La próxima vez que se encuentre en una reunión y alguien le asegure que cualquier situación del mercado era obvia y se veía venir pídale sus registros históricos o déjelo hablando solo, a menos que esta persona hubiese llegado en un Ferrari, en ese caso lo mas probable no es que le esté diciendo mentiras sino que le da pereza anotar sus opiniones, además, dejar a un personaje con Ferrari en Colombia hablando solo podría ser muy peligroso.

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