Opinión

  • | 2015/12/22 00:05

    Futuros cambios en las buenas prácticas del Gobierno Corporativo

    Las empresas de diferentes sectores están identificando la necesidad imperiosa de buscar modelos de negocios con un alto contenido de innovación. ¿Cuáles deberían ser las buenas prácticas frente a esta nueva situación?

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En los últimos meses he tenido la oportunidad de relacionarme con algunas empresas en diferentes sectores de la economía en diferentes países con diferentes necesidades, pero todos, sin importar el sector de la economía donde se desempeñan, con un básico común denominador: la necesidad imperiosa de buscar modelos de negocios con un alto contenido de innovación.

En algunos casos se requiere que esa innovación esté acompañada de una alta dosis de tecnología. Algunas de estas empresas son relativamente nuevas  a lo sumo dos o tres décadas y algunas  tienen una historia de varias décadas, donde sus modelos de negocios han venido quedando obsoletos, con lo cual han optado por reestructurarlos y por ende redefiniendo sus objetivos estratégicos para los próximos años. 

Ya de por sí, el reconocer que sus modelos de negocios están perdiendo piso en un entorno económico tan acelerado es un enorme adelanto, permitiendo entonces reaccionar de manera proactiva frente a los nuevos retos estratégicos que deben redefinirse, en miras de lograr la continuidad de los negocios.  

Esta situación en particular, en donde se requiere incorporar nuevas tecnologías, en la mayoría de los casos, viene generando una particular situación en las Juntas Directivas de estas compañías, en las que la mayoría de los miembros adultos no tienen estos conocimientos y menos esas habilidades que se requieren en los nuevos entornos de negocios, obligando esto a redefinir también los temas que se deben abordar, adicionalmente a los temas tradicionales en las reuniones periódicas de las Juntas Directivas.

¿Y qué responsabilidades adicionales deben asumir los miembros de Junta frente a los nuevos modelos de negocios, pero también frente a las nuevas estrategias? Esto nos lleva a una encrucijada frente a la pregunta de que si una empresa cambia su modelo de negocio y su estrategia, también entonces debería cambiar su Junta Directiva.

El perfil ideal y tradicional de un miembro de Junta debe estar marcado por su edad mayor, que en algunos casos debe ser preferiblemente de personas de más de 60 años. Son importantes sus buenos contactos por pertenecer a clubes o haber sido parte de los gremios empresariales, su reputación y también su enorme experiencia que la edad le ha concedido. 

En este sentido el problema que se nos viene planteando es que muchos de estos Baby Boomers no han tenido la experiencia que se requiere en las áreas de tecnología y mucho menos en las áreas de evaluación de riesgo tecnológico, responsabilidad que hoy se le indilga a las Juntas Directivas, en algunos casos por ley.

Sin caer en la discusión de si lo que requiere el negocio es una Junta Directiva formal con responsabilidades fiduciarias o un Comité Asesor sin responsabilidades fiduciarias, asumamos entonces  que el perfil ideal de algún o algunos miembros de la Junta es que tengan una experiencia demostrable en el campo de la tecnología y en la evaluación de sus riesgos. 

En este sentido contamos ya con casos de organizaciones muy interesantes en diferentes países que requieren de perfiles cada vez más complejos, para que significativamente estos tengan un aporte en la Junta Directiva de la organización, en especial en las áreas de tecnología y todo lo que estas toca.

Pocas son estas figuras en países relativamente pequeños o en economías cerradas, que tengan esa experiencia y que puedan tener un aporte significativo en la Junta Directiva. Lo que nos ha llevado a entender que se requiere definir un perfil mucho más flexible que el modelo de parámetros tradicionales sobre quién debería estar o no estar en una Junta Directiva, para lograr tener el mejor impacto en la organización bajo los nuevos modelos de negocios, por lo que parte de nuestra tarea es precisamente definir “el diseño ideal” de Junta Directiva que logre atender los retos estratégicos que estos nuevos modelos de negocios exigen para tener éxito.

La ubicación de personas con esas habilidades y la experiencia suficiente es uno de nuestros principales retos a la hora de implementar la búsqueda de los miembros de Junta de acuerdo al “diseño ideal”. 

Lo que claramente estamos observando es la composición de Juntas Directivas conformadas por personas de diferentes generaciones, con prácticas y culturas diferentes que requieren de un alto nivel de profesionalismo a la hora de afinar las dinámicas y procesos que se deben instaurar en las reuniones de Junta Directiva y de las actividades que los miembros de Junta deben realizar entre reunión y reunión. 

Los cambios del entorno económico, la globalización, la innovación y la tecnología son factores que seguirán moldeando el panorama empresarial, como también de seguro el ambiente en que se deben enfocar las “nuevas”  buenas prácticas en el Gobierno Corporativo de todo tipo de organizaciones. Todavía el futuro nos depara muchos cambios que debemos atender. 

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