Opinión

  • | 2015/11/09 00:05

    La Opep: el fin del cartel

    ¿Está la revolución de gas de esquisto (shale gas) creando algún tipo de inestabilidad al interior de la Opep? ¿Cuáles son las consecuencias de la rivalidad por el poder energético entre Arabia Saudita y Rusia?

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La revolución de petróleo y gas de esquisto en Estados Unidos ha tenido dos grandes consecuencias. Por un lado, la independencia energética de Norteamérica, por el otro, el cambio de poder geopolítico en el Medio Oriente. 

En los 70, la Opep controlaba un 80% de las exportaciones del petróleo. En la actualidad, tan solo llega al 55%. Dentro de esta Organización el liderazgo está en cabeza de Arabia Saudita (SAU), con un 30% de las exportaciones mundiales de crudo. Otros países importantes de este grupo son Irán (IRN), Kuwait (KWT), Venezuela (VEN), los Emiratos Arabes (UAE),  Iraq (IRQ), Qatar (QAT), Argelia (DZA) y Angola (AGO). 

La apertura:  la guerra de los precios del petróleo.

El problema comienza con la guerra de precios que inició Arabia Saudita en contra de la naciente industria de petróleo y gas de esquisto en Estados Unidos. La sobreproducción de la Opep colapsó el precio del crudo, el cual pasó de 100 a 40 USD/bbl. El lado negativo de esta estrategia es que crea presión fiscal sobre muchos países dentro de la Organización, acentuando las grandes divisiones en el interior de la misma.

Dichas divisiones se pueden resumir en tres tipos:

La rivalidad  geopolítica de Arabia Saudita con Irán. El medio oriente está dividido entre sunitas (Arabia Saudita) y chiitas (Irán).La rivalidad teocrática entre los dos regímenes ha existido por siglos. Actualmente Iraq también está bajo el control chiita. Iran e Iraq sumarían el 8% de la producción de la Opep.

La rivalidad por la hegemonía sunita entre Arabia Saudita y Qatar. Qatar ha patrocinado movimientos revolucionarios sunitas de la primavera árabe en Egipto, Libia y Yemen. Estos movimientos son contrarios al régimen saudí.

Arabia Saudita está tomando ventaja sobre otros miembros de la Opep que se ven afectados por los bajos precios. Este es el caso de Venezuela, Algeria, Angola, Ecuador, Iraq e Irán, que están a favor de un  recorte en la producción de crudo con el fin de aumentar los precios. Este sub-bloque dentro de la Opep controla un 16% de las exportaciones mundiales.

Las rivalidades no son nuevas

Algunos  analistas  argumentan que estas rivalidades no son nuevas y que, en cambio, han existido por décadas. A pesar de esto, el gobierno saudí ha sabido maniobrar las disparidades geopolíticamente para mantener su liderazgo. Lo que es muy diferente ahora es que el cambio de estrategia de Rusia y Estados Unidos está transformando por completo el juego en la región.

Por un lado, Rusia (que está por fuera de la Opep) es el segundo productor de crudo del mundo, con un 10% de las exportaciones mundiales, y se ve directamente afectado por la guerra de precios con Arabia Saudita. Además, es también un feroz competidor por el mercado europeo y asiático. 

Para Putin, es más importante asegurar el control geopolítico y la infraestructura de suministro en Asia y Europa que recortar la producción de petróleo.

Entonces, si se generara una alianza entre productores de petróleo como Rusia, Venezuela, Algeria, Angola, Ecuador, Irán, Iraq y los países del Cáucaso, ésta representaría para el mercado un 30% de las exportaciones mundiales de crudo, lo que a su vez aseguraría el control de infraestructura energética clave tanto para Europa como para Asia.

Por otro lado, Estados Unidos y Europa están valorando la importancia de Irán para controlar extremistas wahabíes -versión fundamentalista de los sunitas- en la región (Isis, Al-Qaeda), muestra de ello es el desembargo económico a cambio del desarme nuclear de Irán. El acuerdo entre este país y Estados Unidos va en contra de los interés geopolíticos de Arabia Saudita en la región.

Inestabilidad de la Opep y la red de interacción geopolítica en el medio oriente


 
Fuente: MACROWISE

El juego final es el control del gas

“Para mejorar tu juego, debes estudiar el juego final antes de todo lo demás” Raúl Capablanca, Campeón Mundial de Ajedrez 1921-1927

Tanto en el ajedrez como en la teoría de juegos, el juego final es determinante para seleccionar las estrategias ganadoras. En el caso de la energía mundial, el juego final es acerca del control del gas en Eurasia.

Las grandes reservas de gas en Estados Unidos, los carros eléctricos o híbridos, las flotas navales y de aviones comerciales propulsados por gas licuado (LNG), la clausura de las plantas nucleares en Japón y Alemania, junto con la mayor eficiencia ambiental del gas frente al diesel y el carbón, indican que el gas se puede convertir en la fuente de energía más importante del mundo.

En este escenario, el mercado de exportación de gas estaría en Europa y Asia. En esta región, los países estratégicos con mayores reservas son Rusia , Irán , Qatar  y Algeria.  Una coalición de este nivel podría llegar a controlar más del 70% de las exportaciones mundiales de este recurso.  

Las coaliciones claves

Como mencionamos en nuestra nota anterior, el país más poderoso no es aquel que tiene la fuerzas militares más avanzadas o mayor crecimiento económico; el país más poderoso es aquel que es decisivo en toda coalición y reporta una gran utilidad para la mayoría de actores involucrados.

El mapa de red muestra que hay dos polos de poder en la producción energética. El primero, liderado por Arabia Saudita (a la derecha), y el segundo, liderado por Rusia (a la izquierda). El mapa también muestra que los países más centrales y conectados en esta estructura son Qatar, Irán y Argelia, lo que implica que son los más importantes en toda coalición. Finalmente,  muestra que Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes son frágiles ante una transición del petróleo al gas como principal recurso energético.

En conclusión, la revolución de gas y petróleo de esquisto en Estados Unidos hizo que Arabia Saudita iniciara una guerra de precios en la industria del petróleo. Sin embargo, actualmente el poder en el mundo energético ya no gira alrededor de la Opep. Rusia, Irán, Qatar  conforman el nuevo eje que controla el gas en Europa y Asia. Para varios países dentro de la Opep -Venezuela, Algeria, Irán, Iraq, Angola- Rusia representa mejor sus intereses que Arabia Saudita. La competencia por el poder entre Rusia y Arabia Saudita está creando una gran inestabilidad geopolítica, como es el caso de los conflictos en Ucrania, Siria, Yemen y futuras escaladas militares en la región.

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