Opinión

  • | 2015/11/15 00:05

    Sin confianza, no se obtiene más que cumplimiento.

    Estoy completamente seguro de que coincidimos en afirmar que la clave para un crecimiento empresarial y por supuesto personal en una organización es la cordialidad y buen trato entre las personas.

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"Tratas a la gente con respeto y ellos tienden a devolver el favor a la empresa". Larry Page

Uno de los mayores enemigos de este rasgo distintivo, es la falta de confianza entre los trabajadores de todos los niveles organizacionales. Hay empresas que cuentan con un mayor nivel de confianza que otras, lo cual depende de la calidad de sus líderes y lo bien impregnada que esté la cultura en cada rincón de la empresa. 

Recientemente, salí a comer con dos personas que de manera informal me comentaron sobre su decisión de cambiar sus actuales trabajos e ingresar a nuevas compañías. Las vacantes eran muy similares, pero existía una diferencia entre las dos y era el tamaño de su nueva empresa. Pero ni el hecho de que las dos cambiaran de trabajo o que iniciaran casi que al mismo tiempo me llamó más la atención como el tema del cual hablaron durante nuestro encuentro: la “bienvenida” al nuevo lugar de trabajo, esos encuentros informales con sus nuevos compañeros respectivamente. 

Una de ellas, la que entró a la empresa de mayor tamaño, con una plantilla de más de dos mil empleados, pero sin crecimiento real durante los últimos años, fue abordada por tres compañeros en diversas ocasiones durante la primera semana para alertarla sobre el ambiente de trabajo dentro de la empresa, haciendo todo tipo de comentarios: “enfócate a vender y cumple tus metas, lo demás no importa…”, “si tienes un posible cliente, no involucres a nadie, porque te quitan la venta…”, “al final lo importante es la venta…”, “no confíes en nadie, aunque no creas, hay preferencias sobre personas y es mejor no preguntar…”, “los jefes no confían en nosotros, hagamos lo que hagamos nunca se les da gusto, pero además, no se involucran…”, “ninguno de nuestros jefes es un modelo a seguir…”.

Evidentemente una semana cargada de un ambiente tóxico, que invitaba a tener una actitud defensiva y poco amigable. Supongo que ustedes, al igual que yo, sin hacer parte de esa compañía, podemos inferir que no hay una situación confiable, por el contrario un espacio lleno de conflictos, malos rollos y un rendimiento bajo, fruto de la falta de compromiso y otras disfunciones de los miembros de la organización. 

La segunda empresa, dedicada a prestar servicios, al igual que la anterior, ha tenido un crecimiento significativo en los últimos años, sin embargo no supera los 100 empleados. La situación para ésta persona fue totalmente opuesta, sus nuevos compañeros la buscaron en varias oportunidades para decirle: “acá somos como una gran familia…”, “el ambiente de trabajo es espectacular…”, “siempre que estamos visitando a un nuevo cliente, vamos en equipo…”, “todos nos ayudamos en cada proyecto y en cada cliente…”, “si tienes duda, pregunta que seguramente alguien te va a ayudar…” , “nunca hemos tenido una queja por parte de nuestros clientes…”, “nuestros jefes nos motivan e inspiran, siempre nos piden opinión…”.

Me pregunto quién sintió más motivación, pues a todas luces me gustaría pertenecer a una compañía de menor tamaño pero con un equipo con ganas y con ilusión de realizar labores de forma extraordinaria. La definición misma de confianza es poder escuchar este tipo de comentarios en tus primeros días de trabajo, donde estás esperando una mano amiga y un impulso grande para saber que tomaste una buena decisión. 


Los líderes inspiran, crean equipos ganadores, felices y altamente comprometidos. Esta clase de ambientes hacen que las personas se mantengan y que sientan que es lugar de donde pertenecen, un ambiente donde lo normal sea ver un “brillo en la mirada”, tal y como lo define Benjamin Zander (director titular de Boston Philharmonic Orchestra) en alguna de sus charlas en TED Talks. 

Me inquieta mucho saber qué pasaría si los líderes, directivos e incluso los accionistas, vieran la confianza dentro de la organización como un factor clave para obtener resultados favorables, y el secreto para su éxito. Claramente no es únicamente una tarea de los cargos más altos en la escala jerárquica, pero desde arriba es la manera como se logra ir cultivando con acciones, palabras y esfuerzo ese relacionamiento basado en la confiabilidad; así, la tarea no será una carga sino una actitud en cascada que favorezca a todos los niveles de la organización.

Una empresa donde cada trabajador sea capaz de confiar totalmente en las otras personas, siendo sincero con los problemas que puedan surgir y compartiendo constantemente la forma de avanzar conjuntamente en los objetivos del negocio. 

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