Opinión

  • | 2015/11/17 00:05

    Estados Unidos podría volver a exportar petróleo

    Exportaciones americanas presionarían más los precios y reconfigurarían la geopolítica en Europa y Medio Oriente

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Las exportaciones de petróleo desde Estados Unidos están restringidas desde el año 1971 luego del embargo petrolero realizado por los países productores. Desde ese entonces existe una rígida regulación que impide que la producción nacional de petróleo crudo sea vendida al extranjero, en cambio sí se permite la exportación de productos refinados como la gasolina, el heating oil, y los crudos más livianos porque son considerados productos destilados.

Las restricciones a las exportaciones de petróleo obviamente tienen que ver con un asunto de seguridad nacional de los Estados Unidos, que desde mediados de los años 60 se convirtió en un importador neto de petróleo puesto que su consumo superó la producción.

El cambio técnico que introdujo el desarrollo del fracking a escala industrial permitió explotar los yacimientos de Shale Gas y Shale Oil, con eso la historia cambió y ahora Estados Unidos se perfila como uno de los principales productores de petróleo a nivel mundial superado solamente por Arabia Saudita y Rusia, y muy por encima de Iraq e Irán segundo y cuarto productores de la Opep. La producción de petróleo de Estados Unidos pasó de 5,6 mbpd en el 2005 a los actuales 9,4 mbpd es decir un crecimiento del 68% en la producción, por supuesto las importaciones se han reducido en proporciones similares.

Con esos antecedentes la industria del fracking se ha consolidado y centenares de empresas operadoras independientes explotan los campos existentes en Estados Unidos. Con el declive de precios que empezó en el segundo semestre del año pasado y que ha llevado los precios del Brent desde US$112 por barril en julio de 2014 a los US$43,61 del viernes pasado, esas empresas están teniendo dificultades para financiar sus operaciones y pagar las deudas que han contraído en los mercados de bonos, algo que indicaría que las plataformas de exploración deberían disminuir y por ese camino ajustarse la oferta.

Pero las compañías han descubierto que la mejor manera de disminuir sus costos de producción por barril es producir muchos más barriles con lo cual se genera un efecto de rendimientos crecientes donde incrementar las inversiones en producción reduce los costos, ampliando los márgenes de utilidad e incrementando los ingresos. 

Mayor producción requiere de nuevos mercados, por eso los productores de petróleo han solicitado al Congreso de Estados Unidos que elimine las restricciones a las exportaciones. Los principales argumentos para el levantamiento de las restricciones son el aumento significativo de la producción que ha tenido lugar los últimos años, el desarrollo de la industria del fracking como un sector que dinamiza la actividad económica y genera empleos, y según cálculos del Instituto Americano del Petróleo API el levantamiento de las restricciones llevaría a una disminución en los precios de los combustibles que ahorraría US$5,8 billones a los consumidores americanos.

El último reporte de la Administración de Información Energía EIA es consistente con lo anterior, al concluir que los precios de los productos destilados guardan una mayor relación con el Brent que con el WTI, por lo que, en caso de eliminarse la barrera a las exportaciones en lugar de aumentar los precios de los derivados estos pueden disminuir puesto que una mayor oferta de crudo desde los Estados Unidos puede presionar los precios del Brent a la baja. El informe también concluye que el consumo doméstico de petróleo es determinado por el desempeño de la economía, y el resultado de las políticas de eficiencia, mientras que los precios de los derivados no dependen del nivel de producción. 

Otros análisis han estimado que los potenciales beneficios para la economía americana del levantamiento de las restricciones a las exportaciones de petróleo son: ahorros a los consumidores de US$5,8 billones anuales hasta el 2035, hasta US$70 billones en inversiones,  la creación de 300.000 nuevos empleos, US$13,5 billones de ingresos para el Estado en impuestos, reducción del déficit comercial en US$22 billones, y los precios de los combustibles podrían reducirse en promedio entre US$1 y US$5 centavos por galón. 

Si se materializan las exportaciones norteamericanas de petróleo también cambiará la forma en que Estados Unidos se relaciona con el mundo, y se reconfiguraría el panorama energético para Europa, y la seguridad en Medio Oriente.

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