Opinión

  • | 2015/11/13 00:05

    Las expectativas de Brasil, Argentina y Colombia

    La crisis política y el deterioro fiscal siguen amenazando el rating de Brasil. Las elecciones presidenciales generan expectativas de cambio en Argentina. Las tasas de interés suben en Colombia.

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La crisis política y el deterioro fiscal siguen amenazando el rating de Brasil. Las encuestas dan a Rousseff un apoyo de entre 7%-9%, y a pesar de que el proceso de destitución está bloqueado por el Tribunal Supremo, el riesgo de que tenga que abandonar de forma prematura aumenta. La inestabilidad está poniendo en peligro la aprobación de medidas fiscales, lo que afecta al sentimiento inversionista y ha costado la pérdida del grado de inversión por S&P. La presidente está acorralada y no está en condiciones de liderar una regeneración. Además, si finalmente avanza la moción de censura, no hay alternativa política con liderazgo para devolver la estabilidad a corto plazo.

La recesión brasileña más profunda desde la Gran Depresión de los años 30 ha provocado que el saldo fiscal primario sea deficitario desde el año pasado, algo que no se producía desde que hay datos (2001). El gobierno ha revisado a la baja su objetivo para 2015: la balanza primaria registraría un déficit del 0,85% del PIB, que podría ampliarse al 1,04% si diversas privatizaciones no se materializasen. Incluyendo el coste de amortización de la deuda, el déficit fiscal total ascendería al 8% del PIB (-6,2% en 2014). Esto llevaría a la deuda pública al 70% del PIB en 2015 y no tocaría techo hasta 2019 según el FMI. La baja disciplina fiscal y la debilidad del real explican que la inflación sea tan elevada y esté aumentado (10% frente a un objetivo del 4,5%) y que el banco central mantenga una política monetaria restrictiva: las tasas de intervención están en el 14,25% (+250 pb desde enero).

Brasil mantiene el grado de inversión por Fitch (BBB- desde BBB, perspectiva negativa) y Moody’s (Baa3 desde Baa2, perspectiva estable), pero puede perderlo en 2016, lo que generaría una fuerte caída de inversión extranjera, tanto directa (-65%, un año después) como en cartera (-98%). Esto podría evitarse con un shock positivo exterior y un giro de política económica. La pérdida de confianza inversionista se manifiesta en el fuerte aumento de la prima de riesgo: el CDS a 5 años ha aumentado en lo que va de 2015 hasta 400 pb desde 184 en enero.

Las elecciones presidenciales generan expectativas de cambio en Argentina. La primera vuelta de las presidenciales del 25 de octubre fue más reñida de lo esperado y no hay ganador claro: el oficialista Daniel Scioli obtiene un 36,9% de los votos, el conservador Mauricio Macri un 34,3% y el peronista Sergio Massa un 21,3%. Esto fuerza una segunda vuelta entre los dos más votados el 22 de noviembre y se anticipa abierta. Los mercados han reaccionado con optimismo. No obstante el Kirchnerismo mantendrá el control del Senado y una posición fuerte en el Congreso.

Hay una oportunidad de transición tras 12 años de administración intervencionista (restricciones al comercio internacional y a los flujos de capitales), con fundamentos económicos deteriorados y habiendo acumulado desequilibrios: crecimiento anémico, elevada inflación, aumento del déficit, caída de reservas, aislamiento exterior y no acceso a los mercados internacionales. Los dos candidatos están de acuerdo en la necesidad de negociar con los holdouts, en reducir los impuestos a la exportación y los subsidios energéticos, y en devolver credibilidad a las estadísticas. Pero han sido poco concretos en cómo piensan hacerlo, aunque se presupone más ortodoxo a Macri. Es necesario reducir las distorsiones de precios, liberalizar los controles a la importación y disposición de divisas (requerirá reducir los controles de capitales y que la tasa de cambio oficial y la paralela converjan), normalizar las estadísticas, lograr acuerdo con los acreedores y aumentar sus opciones de financiación exterior, y reformar el sistema judicial.

Las tasas de interés suben en Colombia. El banco central aumentó su tasa de intervención en 50 pb, hasta 5,25%, debido al aumento de la inflación, que acusa la debilidad del peso (una depreciación del peso del 10% suele traducirse en un aumento de la inflación entre el 3% y -5% en un horizonte de 6 a 12 meses). Es probable que las tasas suban nuevamente antes de finalizar el año (otros 25 pb). En cuanto al crecimiento, el escenario más probable es que el PIB crezca un 2,8% en 2015 y entre un 2,5%-3,0% en 2016.

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