Opinión

  • | 2016/02/08 00:01

    Colombia no hizo la tarea, ahora quedan los héroes

    Tanto Brasil como Colombia tienen altos índices de corrupción, alto endeudamiento corporativo, presiones inflacionarias y sus ciudadanos son un 50% más pobres debido a las profundas devaluaciones del Real Brasileño y del Peso Colombiano.

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“Un héroe legendario suele ser el fundador de algo, el fundador de una nueva era, el fundador de una nueva religión, el fundador de una nueva ciudad, el fundador de una nueva forma de vida. Para encontrar algo nuevo, uno tiene que dejar el viejo modelo e ir en la búsqueda de la idea semilla, una idea germinal que tendrá el potencial de dar a luz una gran innovación”  Joseph Campbell, El héroe con mil caras.

China se está transformando. Su economía está pasando de un modelo centrado en las exportaciones de productos con bajo valor agregado, a uno basado en el consumo interno con un enfoque en producción de bienes con tecnología de punta.

El reto para China es gigantesco. Abrir su economía y permitir que las fuerzas de la competencia y cooperación espontánea definan los precios es un cambio que va causar problemas en el corto plazo. No obstante, esta la única manera de garantizar la competitividad de la economía en el largo plazo. El presidente Xi Jinping está a la altura del reto y tal vez la historia lo recuerde como un Roosvelt, Reagan, Thatcher o Deng Xiaopang, líderes visionarios que asumieron el pánico en el corto plazo para transformar por completo sus economías en el mediano plazo.

La historia en Latinoamérica es totalmente opuesta. El boom de la materias primas creó una falsa sensación de riqueza e incentivó una suerte de orgía de corrupción y despilfarro. En Colombia, nuestros líderes procrastinan las reformas de raíz. Los recursos no se usan para fortalecer nuestro sistema educativo, en el sentido de garantizar que los colombianos seamos bilingües y enfocarnos en un solo sector en el que podamos ser competitivos tecnológicamente.

Hicimos un tímido esfuerzo por la innovación, en el cual el gobierno trató de estimular los sectores que están de moda en Silicon Valley. Sin embargo, no sabemos si son los más indicados para llegar a ser competitivos. Creer que podemos estimular biotecnologia, nanotecnologia, el internet de las cosas y big data al mismo tiempo solo crea innovaciones anémicas que no tienen la fuerza de cambiar nuestra sociedad.

Los tigres asiáticos en los 80 le apostaron a los semiconductores; en los 90, Finlandia se la jugó por las telecomunicaciones. Hacer un estudio minucioso y saber en qué podemos ser competitivos en la economía del siglo XXI es la manera de salir de la trampa de la pobreza en nuestro país. 

Por ahora, nuestros líderes se centran en políticas de corto plazo; subir los impuestos  y estimular sectores que tienen un impacto en la arena política y en la popularidad de quienes impulsan tales cambios. Esto lo hizo Dilma Rousseff en Brasil con el programa  “Minha Casa, Minha Vida”, y ahora Juan Manuel Santos en Colombia con el programa “Vivienda, un techo para todos”. La triste realidad es que tanto Brasil como Colombia tienen altos índices de corrupción, alto endeudamiento corporativo, presiones inflacionarias y sus ciudadanos son un 50% más pobres debido a las profundas devaluaciones del Real Brasileño y del Peso Colombiano.

 

Fortalecimiento del dólar respecto a las monedas del mundo. Análisis Macrowise

Necesitamos cambiar el juego

Pensar que la tierra o la exportación de materias primas son la fuente de la riqueza era correcto en el medioevo o en la época del mercantilismo, pero es una concepción totalmente errada en la era de la sociedad del conocimiento del siglo XXI.

Para cambiar el juego no solo necesitamos líderes políticos visionarios que luchen por honrar el contrato social entre Estado y ciudadanos, sino tambien conciencia, consistencia y cooperación como sociedad.

Somos una sociedad a la que le gusta ‘tertuliar’ y no actuar. En Colombia nos encanta dar “cátedra” sobre la innovación y sobre cómo emprender. Incluso, hay consultoras de emprendimiento que dicen enseñar cómo innovar, pero ninguno de sus expositores ha fundado un startup exitoso, es más, sus instructores o profesores nunca han tomado un riesgo verdadero en su vida.

La innovación y el emprendimiento no se aprenden en los libros y muchos menos en un MBA. Esto se aprende tomando riesgos, lanzándose al ruedo, aceptando como sociedad el camino del héroe de Joseph Campbell.

Este es un camino que tiene muchas dificultades en Colombia. Universidades que forman sus estudiantes para que estos prefieran la seguridad que genera un sueldo fijo en lugar de ser su propio dueño.  Dificil acceso al crédito, grandes deudas para los estudiantes que hicieron sus estudios en el exterior y ahora regresan al país con un peso supremamente devaluado y una deuda encarecida. Básicamente, están obligados  a tomar cualquier trabajo y no desarrollar ideas que tendrían el potencial de cambiar nuestra sociedad.

Los cerebros siguen en fuga y hemos fallado en crear los incentivos para retener la riqueza más importante de nuestra nación. La buena noticia es que a pesar de este ambiente inhóspito, está naciendo en las diferentes ciudades de nuestro país una nueva generación de emprendedores que le apuestan a las ideas con poder transformador, poseen muy buena capacidad técnica e intelectual y por supuesto, tienen el valor y la pasión de abrazar el camino del héroe.

“En un mundo tan profundamente cambiante, el único riesgo es no tomar riesgos”

                                                                                               Mark Zuckerberg

Este artículo está dedicado a los miles de emprendedores y redes de apoyo al emprendimiento en Colombia.

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