Opinión

  • | 2016/02/03 00:01

    El ajuste de la tasa de interés va más allá de controlar la inflación

    Para el BanRep será tan importante controlar las expectativas de inflación como observar una moderación considerable en el déficit de cuenta corriente, dados los mayores costos de financiación externos, no solo por la devaluación del peso sino por el aumento en la prima de riesgo país.

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La semana pasada tuvo lugar la primera reunión de política monetaria del año por parte de la Junta Directiva del Banco de la República (JDBR) en la cual decidió incrementar, nuevamente, la tasa de interés de intervención de 5,75% a 6,00%, acumulando un alza de 1,50% en un lapso de cuatro meses y alcanzando el nivel nominal más alto de este indicador desde mayo de 2009.

Este gradual pero persistente incremento de la principal tasa de interés de la economía colombiana se mantendrá en los siguientes meses, en la medida en que los factores que explican el ajuste monetario que viene realizando la JDBR no se modifiquen significativamente. Las elevadas expectativas de inflación, el choque de oferta sobre los precios de los alimentos, el riesgo de una mayor depreciación del peso ante mayores caídas en el precio del petróleo y la demora en el cierre del déficit en la cuenta corriente son cruciales para entender el camino que seguirá la política monetaria a lo largo de este año.

Para el Emisor el riesgo entre inflación y crecimiento económico se encuentra desbalanceado con mayores riesgos de inflación por factores transitorios (devaluación y Fenómeno del Niño), aunque con un nivel de actividad económica compatible con el deterioro del ingreso nacional, producto del choque de términos de intercambio, ante la vertiginosa caída en los precios del petróleo.

Según recientes comunicados del Banco de la República, las expectativas de inflación se mantienen elevadas al permanecer por encima del rango meta (2% a 4%). Las mediciones de la encuesta mensual aplicada a analistas del sector financiero, en un horizonte de mediano plazo (a 1 y 2 años), ubican las expectativas entre 4,5% y 3,7%, mientras que la inflación implícita en el diferencial de tasas de mercado de los TES (títulos de deuda pública) las ubican entre 4% y 5%, en horizontes aún más largos (2,3 y 5 años).

Un desborde prolongado de la inflación castiga el consumo al disminuir la capacidad adquisitiva del dinero, siendo más evidente para los agentes económicos que no tienen capacidad de protegerse (ahorrar). Así mismo, lesiona la inversión o formación de capital al incrementar los costos financieros y aumentar la incertidumbre de planear a largo plazo. En consecuencia, una inflación elevada y permanente deteriora la capacidad de crecimiento económico de largo plazo.

A partir del segundo semestre se espera que comience el descenso de la inflación como respuesta al desvanecimiento del choque climático que ha afectado la oferta de alimentos, así como a la disminución del ritmo de devaluación observado desde septiembre de 2014. Si este escenario se cumple, es muy probable que la inflación finalice 2016 cerca a 5% y el interrogante entonces es, naturalmente, si esto será suficiente para que la JDBR vuelva a recortar la tasa de interés de intervención, teniendo en cuenta que la economía está creciendo por debajo de su potencial.

No obstante, y a pesar de que en ese momento las expectativas de inflación también deben haber cedido considerablemente, el amplio déficit en la cuenta corriente (6,6% del PIB a Septiembre de 2015) puede evitar una reacción de la tasa de intervención a la baja. Esta situación ha sido manifestada en los recientes comunicados de política monetaria al afirmar que “el riesgo de una desaceleración de la demanda interna en exceso de la compatible con la caída del ingreso nacional continúa siendo moderado”.

La débil actividad económica de los principales socios comerciales y el nuevo descenso en el precio del petróleo hasta mínimos de doce años soportan la lánguida expectativa de crecimiento económico del banco central para este año (un rango entre 1,5% y 3,2%, con 2,7% como el resultado  más probable). Para la JDBR será tan importante tanto controlar las expectativas de inflación, como observar una moderación considerable en el déficit de cuenta corriente, esencialmente en un escenario donde ya se evidencian mayores costos de financiación externos, no solo por la devaluación del peso sino por el aumento en la prima de riesgo país.

Lea también: Inflación cerrará en 5% este año y Banrep seguirá aumentando tasas: Analistas 

El persistente déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos colombiana en años previos, venía siendo financiado principalmente por flujos de inversión extranjera directa asociados a la actividad petrolera que, obviamente, se han venido reduciendo de forma acelerada. Pero mantener la financiación del déficit de cuenta corriente en los niveles actuales requeriría mayor endeudamiento externo a mayores tasas de interés o el reemplazo de la inversión extranjera directa que generaba el petróleo. En el primer caso se podría fraguar una fuente de inestabilidad macroeconómica a mediano plazo, por lo cual, de no existir nuevos flujos de inversión extranjera directa, lo más sano para la estabilidad macroeconómica es un menor crecimiento.

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