| 11/30/2015 12:05:00 AM

Las dimensiones del conflicto en Siria: entre la religión y la crisis energética

Guillermo Valencia, Columnista Online.

Breve explicación sobre los intereses económicos y geopolíticos existentes detrás de la guerra civil en Siria por el control de la distribución del gas en la región.

por Guillermo Valencia

Las atrocidades de la guerra civil en Siria parecen un macabro producto del sectarismo religioso y la crueldad de un dictador con la población civil. No obstante, unos de sus fundamentos son los intereses geopolíticos y económicos por el control de la distribución de gas en la región, los cuales despiertan las diferencias intrínsecas entre sunitas, chiitas y kurdos en todo el territorio.

La dependencia energética de Europa

El mayor importador de gas del mundo es la Unión Europea (UE), que invierte aproximadamente 263 billones de dólares anuales en este recurso energético. Los principales exportadores hacia Europa son Rusia y Noruega.

Debido al actual conflicto en Ucrania, la dependencia de Rusia como principal proveedor de gas se ha convertido en un riesgo para la seguridad nacional de los países que integran esta comunidad política. 



Lo anterior ha puesto en evidencia la necesidad de construir gasoductos que estén fuera del control ruso, razón por la cual la Unión Europea viene explorando alternativas para diversificar el suministro. Entre sus opciones están los países con las mayores reservas de gas. Por un lado, está Eurasia, con países como Rusia, Irán y Qatar; y por otro, está la región del Cáucaso, con territorios como Azerbaiyán y Turkmenistán.

Los gasoductos que conectarían a los países del Cáucaso e Irán y que son prioritarios para la Unión Europea son los siguientes:

Nabucco y Transcaspia:  Comunica a Azerbaiyán con Europa oriental, pasando por Turquía. Este gasoducto existe pero las reservas de Azerbaiyán no son suficientes para cubrir la demanda energética de la Unión Europea. La construcción de un gasoducto transoceánico en el mar Caspio conectaría el suministro de Turkmenistán y Kazajistán con Europa. Estos países apenas suman un 3% de las exportaciones mundiales de gas.

Qatar-Arabia Saudita- Siria y Turquía: Qatar exporta el 11% del gas del mundo. La construcción de este gasoducto sería una amenaza directa para la hegemonía del control del gas por parte de  Rusia. Siria y Rusia han sido aliados militares desde la Guerra Fría. Además, el círculo de poder en el gobierno de Siria es alauita, una secta chiita. Irán es el centro de poder chiita y también respalda militarmente a Siria. 

Turquía, Arabia Saudita, Qatar, Estados Unidos, la Unión Europea y otros países del Golfo, han respaldado a varios grupos rebeldes en contra del régimen de Bashar al-Asad con lo que, de manera indirecta, han contribuido al fortalecimiento del Estado Islámico en la región.

Islámico (Irán-Iraq-Siria, Líbano): Irán tiene reservas de gas comparables a las de Rusia. La construcción de un gasoducto que pase por Iraq, Siria y el Líbano y termine en el mediterráneo es una alternativa de diversificación para la Unión Europea. Las razones del acuerdo de desembargo económico a Irán por parte de Estados Unidos y la Unión Europea radican en su valor estratégico. A cambio, se ha solicitado el no enriquecimiento de las plantas nucleares en dicho país.

Trás la caída de Saddam Hussein (dictador sunita) y la retirada de las tropas de Estados Unidos de Iraq, quedó un vacío de poder en este país, de mayoría chiita. Dicho vacío permitió la expansión geopolítica de Irán y la creación del Estado Islámico como fuerza reaccionaria sunita a la expansión chiita en la región.

Las consecuencias del intríngulis del poder

Una de las consecuencias de estos conflictos de poder fue el fortalecimiento del Estado Islámico, un Frankenstein que está fuera del control de sus creadores y ahora es un enemigo común de Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia e Irán. Turquía, Arabia Saudita, Qatar y otros países del Golfo Pérsico se han visto presionados por parte de sus aliados occidentales para combatir a este grupo. No obstante, estos países tienen intereses comunes con el Estado Islámico en Iraq y Siria.

Turquía es el siguiente punto clave en este conflicto. El único gasoducto alternativo al suministro de Rusia proveniente de Asia (Nabucco) pasa por Turquía. Futuros conflictos entre Turquía y Rusia van a ser parte de la estrategia rusa en la región. La diferencia es que Turquía pertenece a la OTAN y un escalamiento de este conflicto tendría repercusiones mundiales.

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