Opinión

  • | 2015/09/25 05:00

    No es la economía sino la demografía

    Una de las causas de las crisis que empezaron a vivir Japón a principios de los 90, Europa a partir de 2007 y ahora China, podría estar en la demografía.

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Tras el baby boom que Japón vivió justo después de la segunda guerra mundial, y la fuerte caída de la natalidad en generaciones posteriores, cuando dicha generación del baby boom entró en edad madura, a partir de la franja de 35 a 40 años de edad, y ya había dejado atrás su mejor etapa de consumo, la economía japonesa se quedó sin gasolina, se estancó, y entró en una etapa de deflación que aún dura hoy.

Japón entró en crisis justo 20 años después de que su ratio de incremento de la población empezara a caer y justo 40 o 50 años más tarde de su gran baby boom.

Un patrón similar habría seguido España. Con una generación del baby boom algo más tardía, que duró hasta mediados de los años 70, y una posterior caída de la natalidad, los baby boomers empezaron a llegar a la madurez a finales de la pasada década. El resultado ha sido parecido al japonés. Caída del precio de determinados activos (en especial la vivienda), deflación y estancamiento económico.

Algo parecido podría estarle sucediendo ahora a China. El haber estado décadas aplicando la política del hijo único ha provocado un desequilibrio demográfico que podría estar detrás de la repentina caída de la economía. En 2016, China vería cómo por primera vez el total de su población en edad de trabajar (es decir, su fuerza laboral) se reduciría, una tendencia que no hará sino acelerarse en los próximos años.

En España en 2009, el grueso de la población estaba entre los 30-35 años de edad, justo cuando empiezan a dejar atrás la compra de su primera vivienda, de su primer coche y de tener hijos. Es decir, dejan atrás su etapa dorada de consumo. Una oleada así es normal que produzca un incremento del precio de la vivienda y un boom del consumo sin precedentes, cómo sucedió entre 1998 y 2007. Sin embargo, después de los baby boomers hay un vacío demográfico. Si nadie sustituye esa fuerza consumidora e inversora, es lógico que la economía entre en deflación.

Es normal que los NiNis (jóvenes que ni estudian ni trabajan) no encuentren empleo. Tienen un tapón demográfico. En América Latina cerca de 30 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años, el 22% del total (en países como España y Grecia el porcentaje está en torno al 50%), no estudian ni tienen un trabajo remunerado según datos de 2012. De ese total el 70% son mujeres de sectores predominantemente urbanos.

Por suerte en Colombia la población es joven (edad media de 29 años) y no hay problemas preocupantes de natalidad, si bien es cierto que afectan indirectamente los problemas demográficos de diversos socios comerciales.

Si su empresa está centrada en vender productos entre la franja de edad de los 20 a los 40 años en determinados países, no es previsible que en las próximas décadas tenga el tamaño de mercado que tuvo en el pasado. Si su empresa vende productos para la gente de entre 50 y 70 debería empezar a estar preparado para saber que se le acerca una oleada de nuevos clientes.
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