Opinión

  • | 2015/10/27 05:00

    ¿Para dónde va la confianza de los hogares?

    La percepción de la situación económica propia del hogar ha mostrado una mayor resistencia, y aunque ha disminuido, los hogares se mantienen positivos

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Un indicador clave de coyuntura económica es la confianza del consumidor. Su dinámica sigue muy de cerca la evolución del consumo de los hogares, componente que pesa cerca del 60% del PIB de Colombia. 

De acuerdo al indicador elaborado por Fedesarrollo, la confianza de los consumidores empezó a deteriorarse sostenidamente desde finales de 2014 y en los últimos meses alcanzó un mínimo de seis años.  A pesar de esta caída, el indicador en septiembre sigue en terreno positivo, aunque cerca de la zona del pesimismo.  ¿Qué explica la menor confianza?

El indicador incorpora información de la percepción y perspectiva de los hogares, de su propia situación económica y de las condiciones económicas del país.  La caída de la confianza de los hogares ha estado determinada principalmente por el deterioro de la percepción sobre la economía del país, más que por el deterioro de sus condiciones propias. La caída de los precios del petróleo y el encarecimiento del dólar son posiblemente los factores que determinaron el deterioro de la percepción sobre la economía del país y que llevaron a que este componente de la confianza entrara al terreno del pesimismo desde principios de 2015. 

Por el contrario, la percepción de la situación económica propia del hogar ha mostrado una mayor resistencia, y aunque ha disminuido, los hogares se mantienen positivos. A pesar del menor crecimiento registrado por la economía, la tasa de desempleo no empeoró e incluso la economía siguió generando empleo. Estos resultados en el mercado laboral son los que sustentan, que los hogares sigan optimistas sobre su condición económica.

Ahora bien, los datos recientes del mercado laboral, muestran que la resistencia del mercado laboral se está agotando. La tasa de desempleo urbana aumentó entre julio y agosto, algo que históricamente no suele suceder entre estos dos meses. En BBVA estimamos que en los próximos meses está tasa tenderá a subir levemente, deteriorando así la percepción que tienen los hogares de sus condiciones propias.

Lo bueno es que también anticipamos una recuperación del precio del petróleo y que el tipo de cambio descenderá. De esta forma, vemos dos efectos que se contrarrestan: un deterioro de las condiciones propias del hogar y una mejora de las percepciones económicas del país. En el neto creemos que la confianza se mantendrá baja, aunque seguirá en el terreno del optimismo. 

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