Opinión

  • | 2015/10/11 05:00

    La ilusión del cambio y el exceso de confianza

    Posiblemente al seguir las normas unos pocos cientos no se hubiesen hecho millonarios jugando con el dinero de los demás. El mundo muy seguramente sería un mejor lugar para quienes no están jugando a lanzar el dado que en todas sus caras dice “yo gano, el resto pierde”.

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Hace poco estaba repasando “Una Breve Historia de la Euforia Financiera” de John Kenneth Galbrath que, aunque es un libro corto, expone muy bien la sed de apalancamiento y exceso de optimismo en la que cae de forma reiterativa el ser humano. El libro es un buen resumen de varias crisis y me llevó a conectar varias noticias e historias de los últimos días.

Para empezar, en un mismo día vi en Business Insider un corto artículo sobre el gurú de las acciones Adam Parker de Morgan Stanley en donde argumentaba que todavía queda mucho espacio para el crecimiento de la renta variable a nivel mundial puesto que nos encontramos ante un nuevo paradigma de valoración de empresas. Por otro lado, y de la fuente menos predecible, Carl Icahn, advertía sobre la ilusión que ha generado el apalancamiento, las bajas tasas y la ingeniería financiera en el precio de la renta variable, llevando a sobrevaloraciones que no están soportadas por ningún fundamental. Para que Carl Icahn, quien ganó su fama haciendo compras apalancadas en los 70s y 80s, diga esto, es por algo.

Otra noticia que rondaba mi cabeza mientras leía a Galbrath estaba relacionada con Glencore. Esta es una de las empresas distribuidoras y productoras de commodities más grandes del mundo, la cual tuvo una semana muy volátil en la que sus títulos mostraron una caída extraordinaria luego de que se le comparara con Lehman Brothers y Long Term Capital Management (LTCM) dado su alto nivel de apalancamiento (aunque en mi opinión debería compararse más con Amaranth).

Esta inquietud llevó a que en menos de dos días mostrara una caída de un poco más del 35% en el precio de su acción en la bolsa británica. A los pocos días y ante promesas de su CEO de disminuir el apalancamiento y análisis de importantes bancos internacionales en donde aseguraban que la situación no estaba tan mala, siempre y cuando vendieran unas divisiones estratégicas, la acción mostró un repunte importante en su cotización. Es importante recalcar que los mismos bancos que hicieron la recomendación van a ser parte también del equipo encargado de vender las “unidades estratégicas”.

Glencore como cualquier otra empresa de su tipo se encuentra muy afectada ante la caída del precio de las materias primas, sin embargo lo interesante al analizar la situación de esta compañía es la arrogancia de su equipo de trading y planeación ante la ilusión de poder predecir y determinar la dirección de los precios, arrogancia que como toda falla cognitiva lleva a que la gente asuma riesgos innecesarios que se ven traducidos entre otras cosas en el exceso de apalancamiento acompañada por mas arrogancia de quienes financiaron el crecimiento, arrogancia o irresponsabilidad, ya que no es extraño encontrar a quienes como Chuck Prince dijo hace algunos años, van a seguir jugando hasta que la música deje de sonar.

Continuando con adivinos de bolas de cristal, hace poco vi una encuesta en la que a los lectores del CFA Institute Newsbrief se les preguntaba qué tan predecible consideraban ellos era la crisis por la que está pasando Volkswagen. De estos una gran mayoría (81%) consideró que era imposible saberlo, sin embargo, lo alucinante es ver que existe un grupo de personas (12%) que consideraba que era factible identificar la crisis ética y de confianza que se avecinaba. Cabe recordar que Volkswagen cayó en ese problema luego de que su marca fuera utilizada como referente de buenas prácticas por una ONG ambiental, lo que paradójicamente llevo a que al hacer la pruebas de referencia se encontrara que el referente en realidad era el gran pecador. ¿Será que ese 12% estaba haciendo pruebas independientes a los vehículos?

El ser humano comete cualquier cantidad de errores al momento de valorar el futuro, tal vez uno en donde caemos como profesores de escuela de negocios es generar en nuestros alumnos un sentimiento de falsa seguridad por medio de modelos estadísticos alimentando la ilusión que dan los grandes números. Uno de los más grandes atropellos que ha cometido el mundo de las finanzas y la economía es tratar de asumir el rigor de una ciencia natural para explicar eventos sociales. Es importante recordar que gran parte de las finanzas modernas provienen de la asociación que hizo Bachelier con los movimientos brownianos, el árbol nació torcido al tratar de explicar como si fuera un fenómeno natural la infinita complejidad del comportamiento humano y su tendencia evolutiva a comportarse como manada.

El mundo es un lugar muy complejo, en donde el futuro nunca va a ser como se esperaba y la realidad se va a mezclar con el escenario menos factible. La mejor ofensiva como muchas veces se ha dicho es tener una buena defensa, eso se traduce en crear instituciones sólidas y sostenibles, sacrificar el crecimiento de corto plazo por el de largo plazo y por sobre todo no jugar a ser Dios. 

Posiblemente al seguir estas normas unos pocos cientos no se hubiesen hecho millonarios jugando con el dinero de los demás, sin embargo, el mundo muy seguramente sería un mejor lugar para quienes no están jugando a lanzar el dado que en todas sus caras dice “yo gano, el resto pierde”.
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