Opinión

  • | 2015/08/11 05:00

    Uber, solo el comienzo en la cadena de generación de cambio

    La actual polémica que ha generado la conocida empresa internacional Uber que proporciona una red de transporte a sus usuarios, pone a prueba una vez mas, nuestra capacidad de adaptarnos a nuevas propuestas, así como demuestra el bajo nivel de preparación con el que contamos en materia de actualización e innovación.

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Poco me refiero a mi práctica de consultoría de manera pública, pero quisiera mencionar que hace poco en este día a día, me apropié de una frase de John Francis "Jack" Welch para plantear vehementemente una situación que estaba estrangulando a una importante empresa, utilizando esta para referirme al sector económico en el que funciona: “Si la velocidad con la cual cambia el entorno exterior de los negocios es mayor a la capacidad interna de  la empresa de cambiar y adaptarse a las nuevas complejidades del entorno, prontamente tendremos grandes  problemas”.

Claramente esto no solo se aplica a nivel empresarial, me temo que también a nivel gubernamental y a nivel país, con lo cual considero que parte del reto que representa el sonado modelo de Uber, será solo el primero de muchos  retos que tenemos que afrontar como sociedad y como país con proyección a futuro. Por un lado, bloquear Uber implícitamente enviaría un mensaje claro en el sentido que no somos capaces de integrarnos a la globalización, desvaneciendo la oportunidad de entender lo que representan los nuevos modelos de negocios que vienen para quedarse; por otra parte sería un mensaje negativo, que iría en contravía con lo mucho que se ha tratado de avanzar en materia de tratados de libre comercio y apertura económica.

En un mundo cada vez más tecnificado, en el que por la falta de una regulación actualizada, es muy difícil trazar fronteras, no se puede desconocer el impacto social que tiene este tema en el sector transporte, pero si se tratara del beneficio de la mayoría de la población, empresas como Uber bien reguladas, obligaría al sector de los taxistas y demás servicios de transporte de personas,  a mejorar sus  propuestas y modelos de negocios. En ultimas, el consumidor sería el mayor beneficiado, entendiendo de que somos más los potenciales usuarios que el número de taxis que hay en las calles.

La libre empresa y la competencia bien regulada es el modelo al cual hay que apuntar. Como específicamente ocurrió en México con Uber, hoy es el mejor ejemplo de un país que necesita y logró adaptarse a las nuevas realidades. No solo México es el ejemplo comparable, lo es también Filipinas; por tal, vale la pena que nuestros legisladores se actualicen en esta materia.

Si bien Uber se presenta como una aplicación tecnológica y no como una empresa de transporte, su impacto directo en este sector es una realidad que no se puede pasar por alto, lo lógico es que nuestros legisladores se actualicen y trabajen en esta materia, para que no solo Uber sino cualquier aplicación, modelo de negocio innovador o empresa que tenga un impacto en este sector, puedan hacerlo bajo un marco regulatorio cómodo, moderno y actualizado. Estamos frente a una bonita oportunidad para adaptar nuestra capacidad interna de cambio, ajustarnos en materia de competitividad frente a otros países y mandar un mensaje fuerte tanto a la comunidad internacional, como a los futuros emprendedores y en la que tácitamente se extienda una invitación a los empresarios e inversionistas en el  mundo de  la innovación.

De seguro Uber podría ser hoy el ejemplo de un sector formal y regulado, que podrá aportar en materia de impuestos más de lo que  aportan a la ciudad y al país otros servicios de trasporte relacionados. No le demos la espalda al futuro, como sociedad, nuestra obligación es la de mejorarnos y vale la pena trabajar por esto. 
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