Opinión

  • | 2016/01/14 00:00

    Deseos vs acciones

    Menos del 10% de las personas logra alcanzar las metas que se trazaron al inicio de año. Ante esta estadística surge un interrogante: ¿Qué es lo que hacen esas personas que pertenecen al selecto grupo del 10% diferente al restante 90%?

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Este año sí voy a bajar de peso, este año sí voy a ahorrar dinero, este año sí voy a ser independiente.... Inicia un nuevo año y seguramente la gran mayoría de personas estarán en el proceso de definir sus metas, sus objetivos para el 2016 y aunque es una práctica divertida, estadísticamente se ha comprobado que menos del 10% de las personas logra alcanzar las metas que se trazaron al inicio de año. Ante esta estadística surge un interrogante: ¿qué es lo que hacen esas personas que pertenecen al selecto grupo del 10% diferente al restante 90 %?

La respuesta es sencilla: decidieron cambiar  lo que se exigen a sí mismos y se comprometieron con la acción.

Definir metas, escribirlas, dibujarlas resulta ser una tarea realmente sencilla. El tema de fondo es determinar si realmente cuenta con los hábitos correctos que le permitan alcanzarlas. Es aquí donde se vuelve fundamental revisar cuál es su realidad actual y desde esa realidad comenzar primero por definir cuáles van a ser esos comportamientos que necesita adoptar y que actuarán como la fuerza necesaria que le permita alcanzar sus sueños sin importar la dimensión de los mismos.

Claro que es muy importante definir hacia dónde quiere ir, es decir, sobre qué se va a mantener enfocado, eso es fundamental. Sin embargo, de poco le servirá esto sino cuenta con la persistencia necesaria para mantenerse de pie en los momentos difíciles.

Cuántas veces hemos escuchado personas que afirman: "este año quiero comprar mi casa” ¿Y al final que ha sucedido con la gran mayoría? O personas que dijeron "este año quiero adelgazar”, seguramente iniciaron muy motivados y emprendieron algunas acciones como ir a mirar proyectos de casas o inscribirse al gimnasio, sin embargo, con el pasar de los días y las semanas esa energía motivadora se fue disminuyendo hasta dejar de lado esos objetivos y seguir el día a día... Y la gran mayoría se llenaron de excusas para disminuir un poco el dolor que le produce el hecho de saber que no lograrían sus metas.

Lo primero que tenemos que cambiar al definir las metas es la palabra “quiero” por la palabra “voy”: “quiero” son deseos “voy” son acciones. Lo segundo es determinar qué hábitos o patrones de comportamiento necesita adoptar, convirtiéndose este segundo paso como en las metas iniciales antes de ir tras la gran meta final (Lea también: Los 7 hábitos de la excelencia)

Posterior a eso deberá hacerse a sí mismo

Preguntas inductoras de placer e inductoras de dolor. Recuerde que son estas dos fuerzas las que configuran los resultados de las personas: ¿qué pasa si logro mi meta? ¿Qué pasa si no la logró?

Deberá tener una lista muy extensa de ambas preguntas o saber cuál es el precio que está dispuesto a pagar sino cumple sus metas. ¡Comprométase! ¿Qué pasará con su vida, con su salud, con su autoestima?, ¿Qué pensarán las personas que ama al ver que año tras año usted desea mucho pero logra poco?

Una vez tenga claros los puntos anteriores, emprenda acción inmediata comprometiéndose con el resultado final, siguiendo los ocho pasos que relaciono a continuación:

1. Defina una meta clara y precisa: recuerde claridad es poder para su cerebro.
2. Dele un significado emocional a esa meta.
3. Defina una estrategia.
4. Emprenda acción.
5. Haga una medición: qué funciona y qué no.
6. Realice los ajustes.
7. Vuelva a emprender acción.
8. Celebre al máximo nivel sus logros.

Les deseo éxitos al máximo nivel en este año 2016. 

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