Opinión

  • | 2015/08/09 05:00

    Redes de innovación

    “Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina en grupo”, Proverbio Africano.

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En el lapso de unos pocos años, las empresas de casi todos los sectores han reconocido que la innovación requiere colaboradores externos. Los flujos de talento y conocimiento trascienden cada vez más de la empresa y los límites geográficos. En la nueva economía del conocimiento, los innovadores exitosos logran resultados significativos por cada peso invertido en la innovación, mediante el acceso a las habilidades y talento fuera de sus fronteras. De esta manera, aceleran la innovación y descubren nuevas formas de crear valor para sus clientes y grupos de interés.

La “colaboración inteligente” no es únicamente importar nuevas ideas o variados puntos de vista; implica compartir costos, encontrar rutas más rápidas y crear accesos inesperados al mercado. Muchos  de los componentes de productos innovadores se desarrollan fuera de la empresa, gestionando de manera eficiente las asociaciones externas.

La recomendación en esta oportunidad es orientarse a desarrollar los ecosistemas con participación interna y externa, que ayuden a engrandecer el impacto de la innovación.

De esta manera la red externa se esforzará por convertirse en socia de la idea, y como consecuencia, el aumento de la probabilidad de que la idea prolifere será mas factible.

Para lograrlo, las empresas deben identificar los posibles adeptos que estén trabajando en temas afines a los propios; esto implicará conformar redes de socios con un enfoque sistemático y con potencial de apoyo en sus estrategias de innovación. Este paso ayudará a reducir y concentrar esfuerzos de colaboración y a gestionar el flujo de posibilidades fuera de la empresa.

Cuando se hayan identificado los aliados es necesario ampliar la red o reducirla según se vaya identificando el potencial de éstos. Es recomendable utilizar estructuras contractuales e incentivos sofisticados, con el fin de motivar a los socios de la red a que se enfoquen en resultados de alto rendimiento.

Es decir, convertirse en un socio de la red es, entre otras cosas,  tener claridad de la participación y el rol que cada miembro de la red desempeña para evitar contratiempos en las responsabilidades y conductas individualistas. Dentro de la red debe existir completa transparencia en las negociaciones y en lo que se hace y lo que no se hace.

En una asociación  se deben tener claros los roles de cada integrante, identificar la experiencia de valor que cada uno aporta y en qué etapa del proceso de innovación se encuentran. La red de aliados puede estar conformada por profesionales en diversas disciplinas técnicas, profesores universitarios, investigadores, científicos o asesores reconocidos por su exitosa experiencia en materia de innovación,  al igual que por grupos de trabajo enfocados a talleres de ideación, escuelas de innovación, proveedores de materiales o componentes necesarios para el desarrollo del producto o servicio.

Es decir, la red puede ser tan extensa como la idea innovadora que se esté proyectando; sin olvidar que estos ecosistemas deben ser descentralizados, de tal forma que haya más capacidad de creación, superando las empresas que solo poseen redes internas.

De esta manera, se podrían mitigar algunos los riesgos financieros de los proyectos de innovación, reducir costos; acelerando así la creación de nuevos productos y servicios.
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