Opinión

  • | 2015/12/08 00:05

    El cambio soy yo

    Es muy común ver como todo el mundo busca la causa de los problemas en los demás, casi nunca se tiene la honestidad de partir de la pregunta ¿qué tanta responsabilidad tengo yo en el problema?

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Una de las citas que más uso en mis conferencias es de Gandhi: “Debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo”. Me gusta porque lo pone a uno en situación. Cuando uno hace consultoría, es muy común ver como todo el mundo busca la causa de los problemas en los demás, casi nunca se tiene la honestidad de partir de la pregunta ¿qué tanta responsabilidad tengo yo en el problema?

Hace un par de días conversaba con Karen, una 'coworker' amiga y experta en recursos humanos, sobre la dificultad que implica lograr que las personas, acepten el cambio. Los seres humanos necesitamos referencias, marcos que nos permitan navegar por la realidad sin sentirnos perdidos. Construimos “prejuicios” que separan lo que es “correcto” y lo que “no lo es”, lo que nos gusta y lo que no, creando categorías para todo.

Gracias a este proceso podemos filtrar la realidad, quedarnos con lo que nos interesa y descartamos lo demás. El problema de esto radica en que también nos evita “ver lo nuevo”, nos apegamos a nuestros “marcos de referencia” y tendemos a pensar que son los únicos y que no hay otras formas de hacer las cosas o de pensar.

Las murallas que generan los prejuicios son las barreras que deben franquear los innovadores, aquellos que crean las nuevas formas de entender el mundo. A la larga la innovación gana, pues con el tiempo se vuelve la nueva norma, pero el proceso para que esto ocurra puede ser un poco frustrante y hasta peligroso.

Cuando las personas se plantean la necesidad del cambio siempre señalan a los demás, de forma que se oyen expresiones como “qué problema con el trancón, deberían usar menos el auto”, “ la basura es un problema, deberían ser educados y no votarla en la calle”, “necesitamos cambiar la educación, alguien debería hacer algo”... en resumidas cuentas, el problema es siempre de alguien más.

La genialidad de la frase de Gandhi es que nos dice de forma directa que somos nosotros los del problema, es nuestro el trabajo de arreglar lo que esté mal, es nuestra responsabilidad que lo que deba cambiar cambie, mejor dicho que es nuestra resistencia al cambio, o la que le permitimos a los que están a nuestro alrededor, la que está evitando que las cosas que deban evolucionar lo hagan.

Los líderes son los primeros en esa lista, ellos deben ser el ejemplo que impulse a los demás, pero lastimosamente no siempre es así. Es el gerente el principal “lastre” para el cambio, el director es quien no desea que le muevan el piso al que está acostumbrado, los jefes no dejan que las ideas que brotan dentro de sus equipos germinen... en fin, que la resistencia al cambio comienza casi siempre desde arriba.

Pero ojo somos todos y cada uno de nosotros los que nos apegamos a nuestros “amados paradigmas”, nosotros aceptamos que las cosas sigan así como van, permitimos que lo nuevo se muera. Debemos entender finalmente que  el cambio debe comenzar por nosotros mismos y que los únicos responsables seremos al fin nosotros también.
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