Opinión

  • | 2015/10/16 05:15

    Dilma Roussef, su ‘metida de pata’ y el branding político

    La controversial presidenta brasileña dijo en una reciente entrevista que había que almacenar viento. La soberanía de su tono se vio opacado por la ola de memes y tweets burlándose de su curiosa experticia.

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Así su idea inicial no haya estado 100% errada, su ‘gaffe’ nos permite reflexionar sobre las marcas personales de los políticos.

Presidentes brasileños y las metidas de pata

Hace unos años, el expresidente Lula, mentor político de Dilma, decidió echarle la culpa del cambio climático al infortunado hecho de que la tierra sea redonda. Si fuera cuadrada, sería diferente todo. La semana pasada, Dilma sugirió en una entrevista, en un enérgico y loable tono, que deberíamos trabajar por el almacenamiento del viento. Las redes sociales no dejaron pasar este ‘papayaso’ y respondieron con cientos de memes, videos y tweets burlándose de la presidenta. 

En su discurso, Dilma dijo: “Pero aún no existe la tecnología para almacenar viento. Entonces, si con la contribución de otros países, supongamos que se pueda desarrollar una tecnología que sea capaz de almacenar, porque el viento es distinto en horas del día. Entonces supongamos que ventee más por la noche, ¿cómo haría yo para almacenar eso?”

Curiosamente, por más de que los memes muestren paquetes de papas y personajes poniendo ventiladores contra bolsas de basura en pro de esta probable tecnología, Dilma no estaba completamente errada. Lo que quiso decir se refería al almacenamiento de energía eólica, cuestión que se ha intentado por medio de aire comprimido bajo tierra (Compressed Air Energy Storage). En el 2009, Scientific American dedicó un artículo a este tema, mientras que en el 2012, Public Power Weekly publicó un reporte sobre el fracaso de esta tecnología.

 En todo caso, Dilma habló de almacenar viento, no energía, dándole vía libre a la creatividad y alimentando la frustración de muchos brasileños. El popular hashtag #dilmarousseffexijorespeito también se disparó (más de 448.000 vistas potenciales en 24 horas).


 
Fuente: http://xd.globo.com/pra-rir/vento-estocado-olha-ate-que-possivel-sim-17726777.html 

Haciendo un paralelo con el escándalo de corrupción en Petrobras, un autor escribió: “Ventobras S.A. puede ser lo que la presidenta Dilma ansia. La creación de esta empresa soluciona el problema de los petistas (simpatizantes de la ideología del Partido de los Trabajadores, entre otros): varios directorios, cargos para sus compañeros en Brasil y en el exterior. También unos centros de investigación, almacenamiento, transmisión y distribución de viento”. 

El branding político y sus ventajas

La seriedad irradiada en el discurso de Dilma no es suficiente para preservar su marca personal, pero ésta última se mantiene por las ventajas del sistema político. Sus miembros venden sus ideas ‘brandeandose’ como embajadores de ideas positivas para la sociedad, pero pueden decepcionar en algún punto, pues tienen la gran ventaja de encontrarse en un mercado en el que tienen que ganarse al cliente sólo una o dos veces. Si lo decepcionan luego, probablemente seguirán en el poder, pues la frustración de uno o varios ‘consumidores’ tiene que ser masiva y sistemática para generar un cambio. Estos últimos, no pueden cancelar un contrato y cambiar de proveedor. 

La política tiene la gran ventaja de contar con amnesia colectiva dentro de su pool de ‘consumidores’, pues las frustraciones pasan, se vuelven algo normal y no hay muchas alternativas. Por eso, mientras el sector privado y la política invierten en mercadeo, los empresarios tienen que preocuparse mucho más por la coherencia entre el producto y la marca que comunican.

El esfuerzo de marca es transitorio en la política, pues se hacen despliegues enormes en el marketing político al promocionar candidatos, mientras se puede dejar de lado lo que llamamos ‘calidad percibida’, es decir esa característica real que va ligada a la promesa que hace cualquier organización cuando vende un producto, servicio o idea. 

Los políticos tienen una gran ventaja frente a la empresa privada, pues una metida de pata genera burlas y decepciones, pero no un declive en ventas, una sanción legal, o despidos. Por ello, tal como lo relatan las recreadas memorias del emperador Adriano, el primero y mejor diplomático de una sociedad sería el comerciante y empresario, no el emperador.
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