Opinión

  • | 2015/10/25 05:00

    La moneda más valiosa: lea esto si está pensando en vender su empresa a cambio de efectivo

    ¿Cómo se logra pasar de ser dueño de una empresa líder a nivel local a convertirse en dueño de una empresa global generando ventas cientos de veces superiores a las que previamente tenía? Como dueño de una mediana empresa, ¿es posible lograr esto?

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Una de las fuentes de crecimiento más importantes es el apalancamiento accionario. Hace ya muchos años Adam Smith (El reportero financiero, no el escoces más famoso) lo describió en su libro “Superdinero”. Por cierto, este libro también es de gran interés para los amantes de las finanzas porque fue el primero en donde se hizo un perfil a un, hasta el momento desconocido inversor en Omaha, Warren Buffet.

El capital accionario de una compañía es la mejor moneda de intercambio para realizar cualquier negocio. Este le permite a usted participar en la oportunidad de ser dueño de un pedazo de pastel más grande, aprovechar más recursos productivos, apalancamientos financieros y operativos y más importante aún, generar poder político.

La razón por la cual el ser humano es la especie dominante de acuerdo al profesor Yuval Harari es la capacidad de trabajar en grandes grupos para lograr resultados más grandes que la suma de sus partes. Lo mismo sucede con las empresas, las grandes compañías aunque obviamente compran productos ya desarrollados, prefieren realizar sus inversiones en equipos de investigación y desarrollo que hayan mostrado su capacidad de generar resultados, equipos que al encontrarse en un campo con mayores recursos para sembrar producen a la vez mejores resultados.

Nos enredamos con fabulas de automotivación como que es mejor ser cabeza de ratón que cola de león. Siempre y cuando la cultura organizacional de la corporación que está realizando la absorción se encuentre enfocada en la innovación y no en mantener el estatus quo el cambio puede ser muy positivo, y lo mejor, puede llevar a que su empresa logre un legado duradero.  La corporación que realiza la compra puede hacerlo por motivos estratégicos o financieros en el caso de un fondo de capital privado, lo importante es que la filosofía del adquirente le permita a  usted aprovechar el crecimiento de una semilla que sembró cuando su empresa nació.

El intercambio de acciones ha sido el motor del crecimiento de las grandes corporaciones globales, cualquier lector que se siente a leer las historia de las grandes del sector financiero, automovilístico o retail, va a encontrar que en muchos casos el crecimiento de la empresa y la fortuna de sus dueños vino acompañada de una buena gestión del intercambio de participación, no de ventas en efectivo. Los dos ejemplos más importantes que se me vienen a la cabeza en este momento, el ascenso de Sandy Weill en Citigroup y la participación de la familia Santodomingo en el negocio cervecero más grande de la historia, y cuarto de cualquier otro sector.

El crecimiento de su empresa, la idea de negocio y en efecto el gran esfuerzo que usted ha colocado en crear una compañía que sea sostenible y rentable, son el activo de intercambio más valioso que existe. La única forma para lograr que las pequeñas empresas del país crezcan y formen grupos económicos poderosos es fomentando el desarrollo de esta “supermoneda”. Dicha moneda viene funcionando por décadas en los países que cuentan con un mercado de capitales más desarrollado, facilitando el acceso al capital, mejorando la gestión de la información y el acceso a herramientas financieras que permiten el intercambio de conocimiento por participación.

Tenemos que seguir fomentando un ecosistema que permita un acceso a fondos grandes y ágiles, naciendo desde el inversionista ángel, fondos de capital riesgo, firmas especializadas en M&A y la redacción de regulación que permita una mayor agilidad en la distribución del capital. Recuerde que la razón por la cual su empresa creció está conectada con su talento como gestor, su recompensa tiene que ser acceso a mercados más grandes y la capacidad de aventurarse en proyectos que con anterioridad eran impensables. La otra alternativa, es vender la empresa en efectivo y acercarse a un banquero privado para que le “ayude” a gestionar su riqueza, sin embargo, no olvide lo que en su momento dijo Warren Buffett:  “Wall street es el único lugar en donde la gente que llega en Rolls Royce es asesorada por quienes montan en metro”.

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