Opinión

  • | 2012/09/03 11:00

    ¡Om Shanti!

    "Om" es un mantra, el símbolo de lo esencial para los hinduistas. "Shanti" proviene del sánscrito y significa paz, especialmente la interior. Así, "Om Shanti" puede interpretarse como "ser paz". Opinión de Germán Retana.

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¿Cómo serían las organizaciones si muchos de sus miembros guiaran su vida apegados a este principio?

Los caminos para construir esa aspiración superior son diversos, pero todos inician con una decisión: la autodeterminación; es decir, asumir la responsabilidad de las emociones propias, sin buscar culpables externos si ellas son negativas. Esta tarea inicia al procesar un pasado personal que puede arrastrar sufrimientos, angustias y miedos. El perdón a uno mismo por errores cometidos, a otros por daños recibidos y la aceptación de las consecuencias de decisiones equivocadas, es un buen primer paso, por difícil que sea. Aprender del pasado acelera la reconciliación con uno mismo y con los demás.

Soltar cargas emocionales tóxicas aliviana las relaciones porque los temores se alejan, la confianza crece, la alegría surge y el ambiente alrededor se vuelve edificante. Quienes se aceptan como son, tienden a aceptar a los demás también como son; y eso crea vínculos más auténticos, con menos precauciones en el diálogo y más verdades sobre la mesa.

No confundamos "Om Shanti" con un estado de silencio absoluto, caminar lento o palabras suaves. El compromiso con la paz personal abre el paso a la valentía para discrepar y defender el criterio propio y la libertad de pensamiento.

La serenidad interior más profunda se alcanza cuando las conductas son guiadas por una sana conciencia. Desde allí será posible enfrentar con fortaleza agresiones, injusticias, conflictos y problemas que son parte del diario vivir, pero que solamente se adueñan del estado emocional de quien lo permite. La ecuanimidad como hábito es una muralla contra la pérdida de la inteligencia emocional, aunque todos tenemos un límite a partir del cual aflora nuestro instinto. No obstante, el desafío es, precisamente, alejar al máximo esos límites por medio del fortalecimiento disciplinado y cotidiano de la paz interior.

Los retos personales y organizacionales son un aliciente que energiza la voluntad para ser cada día mejores. No todo en la vida son victorias; el amargo sabor de las derrotas permite aprender, soltar la ira y recomenzar con coraje. Esto será más factible para quienes se prohíban encarcelarse en sus tristezas. Conocí la expresión "Om Shanti" en mi primera visita a la Universidad Brahma Kumaris, en India, donde también leí este llamado de Gandhi a la tarea de "ser paz": "Los únicos demonios del mundo son lo que corren por nuestro corazón. Ahí es donde hay que dar la batalla".

Para usted, 500 veces: ¡Om Shanti!

* Profesor Incae Business School
                                                               
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