Opinión

  • | 2014/07/28 16:00

    Reflexiones sobre el nuevo Sistema Único de Acreditación en Salud

    El Sistema Único de Acreditación en Salud es uno de los principales logros del Sistema de Salud en los últimos 10 años. Funciona y es respetado a nivel nacional e internacional. Opinión de José Ignacio Zapata.*

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El Sistema Único de Acreditación en Salud es uno de los principales logros del Sistema de Salud en los últimos 10 años. Funciona y es respetado a nivel nacional e internacional. Es por eso que ante el nuevo decreto que lo actualiza, es relevante identificar cuáles son las inquietudes con respecto a su desarrollo y cómo las impactan las nuevas disposiciones del Ministerio.

Una inquietud nueva, generada por lo dispuesto en este decreto, es la modificación del modelo de un solo acreditador al de varios y la aceptación de posibles nuevos manuales de acreditación.

Es sano que el funcionamiento de las entidades acreditadoras se regule por decreto y que no se limite únicamente a un contrato. Sin embargo, los riesgos de ampliar la base tanto de acreditadores como de manuales hace más difícil establecer un estándar único en un escenario de varios actores y varios manuales.

El decreto, sin embargo, cubre ese riesgo generando condiciones exigentes para las entidades que quieran ser acreditadoras, tanto por experiencia como en términos de acreditación internacional de sus capacidades. Así mismo, exige que los nuevos manuales sean acreditados y cumplan con estándares de calidad internacionales.

Las exigencias parecen blindar al sistema, pero se genera una responsabilidad para el sector de vigilar que se conserven los criterios y estándares, para garantizar la viabilidad y sostenibilidad del concepto de acreditación.

Por otra parte, existen algunas inquietudes antiguas y vigentes sobre el Sistema de Acreditación, que vale la pena también reseñar. Una de ellas tiene que ver con la preocupación tanto del ministerio como del sector en general, sobre la cantidad de instituciones acreditadas.

En este caso es importante decir que un Sistema de Acreditación no debe tener como objetivo masificar su cobertura y lograr que todas las instituciones se acrediten. Por el contrario, debe destacar y promover la prestación de servicios de salud de alta calidad con un estándar y una verificación centralizada y controlada.

Así está ideado y así debe continuar para las instituciones que prestan servicios de salud en el país y, particularmente para los Hospitales Universitarios. Estos últimos no solo deben ofrecer un servicio de calidad a sus pacientes sino que también deben transmitir ese objetivo y esas buenas prácticas a sus alumnos.

Otra inquietud está relacionada con la acreditación de las redes integradas de gestión de servicios de salud. A nivel mundial, y cada vez más a nivel local, se impone la tendencia a prestar servicios de salud eficientes a través de la activación de redes de atención efectivas entre entidades El Sistema de Acreditación actual está enfocado en las IPS y olvida que, para que el servicio de salud sea de excelente calidad, se requiere de la interacción de muchas otras entidades, las cuales también deberían ser incluidas y motivadas a acreditarse.

Para terminar, continúa en el sector la inquietud relacionada con los beneficios que la acreditación debería incluir, como el de una promoción más proactiva de la existencia de instituciones acreditadas. En ese sentido, las EPS deberían tener un porcentaje mínimo de servicios contratados con instituciones acreditadas, y se deberían facilitar los procesos de control de la Supersalud puesto que las entidades acreditadas cumplen con la mayoría de los criterios. El sistema también debería generar estímulos arancelarios y fiscales a estas instituciones para promover inversiones en tecnología y capital humano y garantizar el flujo oportuno de los recursos en razón de la solidez y confiabilidad de los controles internos que tienen la instituciones acreditadas

El Sistema de Acreditación en Salud es motivo de orgullo del sector salud, y es responsabilidad de todos protegerlo de los riesgos inherentes a su desarrollo y complementarlo con aportes que sean necesarios para que su cobertura, su adecuación a las realidades y su esquema de incentivos propenda por una mayor cantidad de instituciones interesadas en acreditarse, y por una mayor oferta de servicios de calidad a la población.

* Director General
Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt.


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