Opinión

  • | 2016/08/26 00:01

    Nueva consigna: humanizar la propia empresa

    “Cambio de mentalidad, cambio de mentalidad …”: ese es el mantra que resuena en el fondo de este artículo.

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Se hace absolutamente necesario promover un cambio que motive el paso de un modelo de productividad basado en la industria (en el producto, férreo, sólido) a un modelo de productividad basado en el conocimiento (centrado en el cliente, flexible, líquido). Y para ello tenemos que cambiar primero la mentalidad y solo será posible cuando los líderes logren abrir sus mentes.

Y en la palabra líderes entramos todos nosotros, como agentes de cambio propio y del entorno que afectamos. Como menciona Robin Sharma, especialista en liderazgo, en su libro “El líder que no tenía cargo”:

“El liderazgo tiene menos que ver con la magnitud del cargo corporativo que uno ocupa y más con la intensidad en sí de su compromiso. He visto a empleados de primera línea, conductores de taxi e instaladores de alfombras qué realizan su trabajo con la misma pasión que Picasso. La esencia de liderazgo no es la autoridad sino la elección de lo que usted puede hacer para realizar de la mejor forma posible su trabajo, independientemente de donde se encuentre”.

Esto significa la democratización del liderazgo, todos y cada uno de nosotros somos responsables de las cosas que hacemos para que nuestras organizaciones sobrevivan; y con nuestro éxito no se beneficia únicamente la empresa, sino nosotros mismos, “los mejores líderes y las mejores empresas tienen hambre de mejoras”.

El viejo pensamiento de hacer más con menos está siendo remplazado por el hacer más con más, pues la vieja manera de pensar de las empresas (mentalidad de déficit), intentaba resolver los problemas dividiendo los departamentos o cerrando parte de ellos, así como tomando decisiones unilaterales (cierto número de miembros de la organización) y sin sobrepasar los límites establecidos (los de adentro). El futuro del trabajo está diseñado a partir de una mentalidad diferente, de abundancia.  

La idea es volver a juntar las piezas para trabajar de manera holística con la participación del ecosistema completo. Buscando así la conexión global de las personas y las mentes que se preocupan por lo que hacen, como si la empresa fuera un ser vivo, facilitando la conexión de la comunidad y sus colaboradores. Es decir: hacer más con más abundancia.

La nueva mentalidad propone que todos los integrantes de la empresa trabajen juntos por un objetivo conjunto y, además, trascender del trabajo de la empresa a un bien social. Este nuevo enfoque de trabajo lo podemos resumir en una palabra: conversar.

Me refiero a un Social Business desde un Open Business, que conecta e involucra a más talentos para obtener más colaboración conjunta, más ideas y más proyectos, co-diseñando de esta manera un futuro mejor. Cuantos más puntos fuertes haya conectados en la conversación, más innovación se queda para el bien social. Esto, a su vez, permite una colaboración a gran escala y genera una cultura social positiva, ya que los miembros contribuyen con sus manos, cabeza y corazón y compiten, comparten y dan de una manera amable y respetuosa. Que son desde mi punto de vista las características de personalidad de los líderes del futuro, marcando un punto clave en la nueva era de los negocios.

Debemos entender que el mundo es social, así pues, los negocios también lo deben ser. Las empresas mejorarán sus modelos de negocio si consiguen fusionar los Social Media (modelos sociales de interacción) con el Work Media (sistema de trabajo virtual), el Social Listening (escucha activa de personas), Crowd Labor (trabajo de colaboración distribuida) y Social Inteligence (capacidad de llevarse bien con los demás y conseguir cooperación).

Y si sumado a todo esto le añadimos el correcto uso de otras tendencias que son y serán claves, como la nube, la portabilidad de Big Data, etc…; y se trabaja desde el auténtico interés, la cultura de la empresa (comunicación, flexibilidad, conciliación), y los valores (orgullo de pertenencia, transparencia, autenticidad), se obtendrá una buena fórmula para el éxito. Todo lo anterior no menciona productividad ni resultados numéricos y ya muchos pensarán en lo idílico de este artículo, pero lo cierto es que con la suma de todo lo anterior y el cambio genuino de mentalidad el resultado será más que beneficioso.

¿Riesgos? Sí, también los hay. Y están relacionados con las propuestas de valor (reputación de marca), recursos clave (filtración de información sensible y actividades clave, productividad, seguridad de datos/privacidad), barreras internas por falta de entendimiento de la dirección, miedo a la falta de control y des-jerarquización, falta de incentivos, temor a desafiar las normas y estatutos, gestión del trabajo virtual…

Pero son miedos que se tienen que superar: Renovarse o morir. Esta gran fusión digital está destinada a triunfar, pues es una era que gira en torno al cliente, a la persona, a los social … ¿Por dónde empezar?

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