Opinión

  • | 2016/04/04 00:01

    No se emocione con la valorización del peso

    Los seres humanos tendemos a tener una memoria cortoplacista, y por ende, el reciente festival de liquidez en América Latina por el apetito por riesgo de los inversionistas extranjeros en el último mes y medio, no puede vendarnos del gran riesgo que hay.

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El primer trimestre de 2016 fue un alivio para muchos importadores, inversionistas, o empresarios en América Latina, luego de sufrir una fuerte y continua devaluación en sus monedas locales.

En el último mes y medio, las divisas de varios países en América Latina han experimentado ‘reversiones a la media’ (o alzas) gracias a la recuperación en los precios de las materias primas. Por ejemplo en este periodo, el precio del petróleo WTI, que es el precio de referencia por la mayoría de los participantes de los mercados financieros, tuvo una apreciación de 30%. El cobre tuvo una apreciación de 9% y el oro tuvo una apreciación de 4%.

La recuperación en los precios de las materias primas es una gran noticia para países donde su economía depende mucho de estas. Asimismo, dado que los fondos de inversión en Estados Unidos, Asia y Europa, tienen tan bajos rendimientos en los activos financieros de sus mercados locales, los rendimientos actuales en mercados emergentes empiezan a ser bastantes atractivos, y por lo tanto hemos visto nuevamente demanda por las divisas en América Latina. 

En consecuencia, desde mitades de abril hemos visto apreciaciones de 11% en el peso colombiano y peso mexicano, 13% en el real brasileño, y 5% en el peso chileno, entre otros. Sin embargo, para el que piensa vender sus dólares o euros, y pasarlos nuevamente a la moneda local, o comprar bonos y acciones en América Latina, es importante advertirle que el punto de entrada no parece ser el mejor en estos momentos.

El pasado no seguirá siendo el futuro

La apreciación de los mercados accionarios de emergentes ha tenido el menor acompañamiento de volumen en los últimos cinco años y con el menor crecimiento en utilidades en los últimos cinco años. Asimismo, las monedas en Latinoamérica y el petróleo tienen el nivel más alto de correlación en los últimos cinco años, sugiriendo alta vulnerabilidad ante una reversión en los precios del crudo.

Por ejemplo, si comparamos los últimos avances alcistas del mercado accionario en mercados emergentes (medido por el índice MSCI Emerging Markets), vemos históricamente que 44 mil millones de acciones se intercambian en promedio entre inversionistas, en cambio en este ‘rally’, sólo 24 mil millones de acciones han sido intercambiadas.

En el mercado de bonos, el diferencial entre los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los bonos ‘high yield’, o de alto riesgo, se ha comprimido en su menor nivel desde 2007, generando alta probabilidad de que los bonos de América Latina vuelvan a perder valor en relación con los activos seguros como lo son los bonos del Tesoro.

Por último, los estrategas de ‘Wall Street’ expertos en mercados emergentes han estado en su mayor nivel de pesimismo desde los últimos 15 meses.

Los seres humanos tendemos a tener una memoria cortoplacista, y por ende, el reciente festival de liquidez en América Latina por el apetito por riesgo de los inversionistas extranjeros en el último mes y medio, no puede vendarnos del gran riesgo que hay si las materias primas no logran sostener sus niveles actuales.

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