Opinión

  • | 2017/06/04 00:01

    No más apocalipsis

    No quiero apocalipsis, quiero génesis. Creación, evolución pensamientos positivos y convicción de que la vida no es un ojalá… es una determinación.

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Hace poco escribí sobre esta mala costumbre que tenemos de culpar a los demás por las cosas que no asumimos o no tomamos acción. Es como si todo lo que pasara alrededor lo hiciera “la gente” y nunca tuviera que ver con nuestras acciones o decisiones.

Es cierto que  el mundo en los últimos años es bien diferente. Es cierto que las nuevas generaciones vienen con un estilo más retador del statuo quo. Es cierto que los valores se pierden cada vez más y que la cultura es cada vez más individualista.

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Dentro de todo ese contexto he notado que cada vez nos cuesta más ser positivos. Parece que todos pensaran mal de los demás que se estuviera perdiendo la buena fe en la humanidad.

Recuerdo en el pasado, que mis padres enseñaban valores basados en la confianza que hay que tener en los demás. La palabra era un pacto de “caballeros” y por nada del mundo se podía fallar a ella.

Ahora siento que en diferentes ambientes, en todos los medios de comunicación, en los medios sociales, en las charlas de pasillo parece que reinara un ambiente apocalíptico.

Nada puede ser tan bueno para ser cierto. Hay desconfianza generalizada en la buena fe de los demás. Siempre se busca un escenario peor cuando hay alguien muy optimista en el ambiente. He escuchado frases como “es que usted es muy ingenuo”, “eso no le va a salir bien nunca”, “esto se salió de control va a ver cómo sale de mal”, entre otras.

Como soy una convencida de que la palabra tiene gran poder y en todas los estudios y descripciones psicológicas y sociales que pasan por el efecto Pigmalion, creo que todos aquellos que tengan la capacidad de influir y liderar equipos o grupos sociales deben empezar por restablecer el poder de la confianza en los demás y en las propias creencias.

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El efecto Pigmalion en psicología es uno de los sucesos que describe la creencia que tiene una persona de poder influir en el rendimiento de otra. Podríamos decir que es algo así como una profecía autocumplida, una expectativa que lleva a cada individuo o a un colectivo a actuar de manera tal que la expectativa se vuelva una realidad.

¿Por qué no meternos en la onda de la buena energía? De pensar positivo, de buscar el vaso medio lleno y no el ambiente apocalíptico donde todo va a terminar mal.

Sigo creyendo que se puede ser positivo, que la vida no es estática, que se debe educar a las nuevas generaciones a pensar que con esfuerzo y disciplina las cosas se logran.  Aquel adagio popular que dice “dime con quién andas y te diré quién eres” no puede ser más cierto, hay que sacar de la vida propia todo aquello que sea nocivo por fuera y por dentro.

No quiero apocalipsis, quiero génesis. Creación, evolución pensamientos positivos y convicción de que la vida no es un ojala…es una determinación.

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