Opinión

  • | 2016/11/15 00:01

    No hay YO en innovación

    Aquellos que no saben trabajar en equipo no podrán alcanzar grandes resultados de innovación. Es hora de que empecemos a romper con el pensamiento individualista y busquemos formas de crear con otros.

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Uno de los factores culturales que más nos afecta en Colombia en términos de innovación es la dificultad para tener procesos de creación colectiva. En otras palabras, el no saber cómo trabajar en equipo limita nuestra capacidad para identificar oportunidades, generar soluciones y llevarlas a la acción. El problema es que nos han vendido una falsa creencias que limitan nuestro potencial, y es creer que si compartimos nuestras ideas se las robarán.

La innovación no puede convertirse en una lucha de egos en la que gana el que más se muestra, pues eso lo único que trae como resultado son procesos inacabados e ideas flojas. La colaboración que surge de la multidisciplinariedad es clave para contar con soluciones sólidas que contribuyan con la generación de valor bien sea para los clientes o la misma empresa. Un invento puede surgir de una persona, pero para que éste se convierta en innovación, debe generar cambios, y estos solo se logran en equipo. De hecho, si analizamos las grandes invenciones de la humanidad, el común denominador entre ellas es que involucraron a un gran número de personas trabajando unidas. Ni siquiera Thomas Alba Edison llegó a la bombilla trabajando solo.

De hecho, una investigación de la Universidad de Tennessee, demostró que la innovación y la colaboración no son mutuamente excluyentes, sino que se apalancan la una con la otra. La innovación surge de la colaboración. Pero esto incluso va más allá del trabajo entre colegas; también se pueden buscar oportunidades para trabajar con entidades externas, incluso con los competidores. A esta modalidad se le conoce como innovación abierta, y con estudios se ha demostrado que es, de hecho, el tipo de innovación que genera mayor retorno a la inversión. Este modelo puede presentarse en alianzas entre empresas, pero también entre la academia y la empresa e incluso el Estado.

Por otro lado, la colaboración aumenta la probabilidad de asociaciones y conexiones de ideas, al traer un gran número de perspectivas a la mesa. Así las grandes ideas no surgen de una sola persona, sino que son el resultado de construir sobre las ideas de los demás. En otras palabras; mi mitad, con tu mitad pueden generar una solución realmente innovadora.

Así mismo, cuando se trabaja con otros, se pueden identificar de forma temprana errores que estando solo pueden pasar desapercibidos, pues diferentes niveles de experticia contribuyen con la construcción desde perspectivas diferentes. Además de que entre más personas estén involucradas, mayores posibilidades de que se cuenten con las conexiones y contactos necesarios para sacar las ideas adelante.

Por estas y muchas más razones, a la hora de pensar en crear procesos de innovación, revise las dinámicas de su equipo y haga los ajustes e intervenciones necesarias para fortalecerlo. Una forma de lograrlo es promoviendo el humor, estableciendo claras reglas de juego que promuevan la participación, y valorando los aportes de todos por igual sin importar su nivel jerárquico en la empresa. Pues solo a través de la confianza, el apoyo y el debate, se pueden encontrar soluciones que realmente valgan la pena.

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