Opinión

  • | 2016/12/04 00:01

    Mirando hacia adentro… ¿Tendencia o realidad?

    El mundo del Big data, las redes sociales, la vida inmediata y conectada puede tener su encanto pero hace que además veas en qué anda el resto de la humanidad.

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Te comparas con las fotos sonrientes de tus compañeros de la universidad después de años y solo viendo la foto del perfil de Facebook sabes si está casado, es exitoso y supones lo feliz que es de acuerdo a la sonrisa y el fondo de la foto publicada.

Dentro de este mundillo de realidades virtuales donde la privacidad además parece no existir por decisión propia, te enteras hasta del día que tu amiga que no ves hace años decide desayunar con suero costeño en un restaurante de moda. Me parece simpático leer todas estas cosas por que muestran mucho lo que es nuestra sociedad. Lo que somos, vendemos y consideramos indicadores de éxito.

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Ha llamado mucho mi atención en el último tiempo lo que parece una tendencia espiritual que invita a meditar, hacer yoga, hablar con ángeles, asistir a retiros espirituales, rezar el rosario, ir a conferencias budistas, enfocarse en el ser etc. Me parece interesante que esto sea verdad y que la gente busque ser mejor persona, ver mejor su ser interior y crecer como ser humano para que deje crecer a los demás.

Recuperar los valores es algo que nuestra sociedad necesita. Creer en el ser humano, fortalecer la convicción de ayudar a otros, evitar el egocentrismo puede realmente hacer que el mundo empiece a cambiar.

Sin embargo, me pregunto hasta dónde todo esto es una tendencia que acaba cuando llegue una mejor o es realmente una realidad que puede socialmente cambiar el futuro en un corto plazo. Es bueno preguntarse por qué hago las cosas y para qué las hago antes de empezar un curso de yoga avanzado.

No sé si existen las necesidades básicas de Maslow aplicadas al nivel espiritual y de meditación. Pero creo que haciendo la comparación primero tengo que creer en algo, tener fe en mi propósito, ser bueno con los demás y no imaginar que soy el centro del mundo. Ya con eso hay bastante trabajo que hacer.  Luego tal vez puedo empezar un buen curso de cualquier cosa espiritual que me complemente un paso ya ganado.

Creo firmemente en que los seres humanos debemos buscar ser mejores cada día y esto no implica tener más plata o más posición. Un amigo me decía hace unos días: "En mi lápida no va a decir si fui CEO".

Cada persona tiene su propio código genético. Su propia individualidad. Sin embargo, hay que entender que desde el amor se puede construir un mejor mundo, tolerante y paciente que entienda la diferencia y que se base en la colaboración. 

Ojalá que la tendencia espiritual y de crecer por dentro no se quede en tendencia. Que sea un hecho. Que cualquiera que sea el método, religioso, intelectual, astrológico, angelical de meditación profunda, por mencionar algunos, sean siempre aplicados de manera constructiva para fomentar en los demás buenos sentimientos y acciones.

A mí me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad… y eso no lo digo yo lo dijo Mario Benedetti.

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