Opinión

  • | 2016/03/19 00:01

    ¿Me gusta lo que hago?

    Hacer lo que nos gusta no sólo nos hace más felices sino que le genera ganancias a nuestras organizaciones.

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De vez en cuando uno se pregunta si está haciendo lo que realmente le gusta.

Hace unos años, esta “ligerita” pregunta me estaba dando vueltas en la cabeza intensamente. Mi trabajo era tremendamente estimulante pero no tenía mucho espacio para algo adicional. Decidí entonces bajarle un poco la velocidad a mi tren.

Por esa época me encontré con un artesano de la madera en Cafayate (Argentina) y tuvimos una larga charla sobre el tema. Me dijo que para él había tres grupos de personas. De un lado están las que encuentran o sencillamente saben qué es lo que les gusta hacer. De otro se encuentran aquellas que se pasan la vida haciendo lo que no las hace felices, pero que ignoran éste hecho por diferentes circunstancias. Y finalmente están y las que se lo preguntan y tratan de contestárselo.

Pensé: “Como quien dice, fresca pequeña, sé valiente. Continúa buscando que algún día encontrarás tu respuesta”. Dado que no soy muy talentosa con las manualidades, pues no me quedó otra que continuar en la búsqueda…

El tema de fondo realmente es que estar contento con lo que uno hace aumenta la sensación de fluidez y bienestar propio. Más importante aún desde el punto de vista organizacional, empleados más contentos le generan más valor a nuestras organizaciones. Un muy citado meta-análisis de cientos de estudios que fue publicado por Sonja Lyubomirsky, Laura King y Ed Diener en el año 2005, encontró que los empleados que son relativamente más felices son en promedio 31% más productivos, venden cerca de 40% más y son tres veces más creativos. Una de las razones por las que a estos felices trabajadores les va mejor es porque presentan menores niveles de absentismo, rotación y conflictos con sus colegas.

La pregunta que puede surgir es cuál es la dirección de la causalidad entre “hacer lo que a uno le gusta” y “ser feliz”. En otras palabras, ¿uno encuentra y hace lo que le gusta porque es una persona feliz?, o ¿uno es una persona más feliz porque (entre otras cosas) hace lo que le gusta?

Académicos, consultores y demás, han descubierto y desarrollado una serie de herramientas que nos permiten ser más felices. Estas incluyen cultivar hábitos como escribir 3 cosas por las que estamos agradecidos cada noche, ayudarle a colegas que están desbordados de trabajo, evitar compararnos con otros, y hacer ejercicio físico, entre otros. Si incorporar esos hábitos contribuye a que uno experimente con mayor frecuencia sensaciones positivas, el mayor nivel de felicidad debería influenciar positivamente la satisfacción laboral.

Sin embargo, aún si pudiéramos poner en práctica todos estos hábitos, es muy posible que la pregunta de fondo sea: ¿qué es lo que me gusta hacer, que me mueve?

Cada uno de nosotros tiene al final una forma particular para tratar de responderla. Puede ser a través del estudio, la lectura, la meditación, los viajes, el montañismo o el ciclismo. O de probar diferentes trabajos. O de hacer una combinación de todas las anteriores. O simplemente escoja estar convencido que lo que está haciendo en éste momento lo va a llevar a encontrar lo que le gusta hacer. El cambio de actividades durante el puente largo de la próxima semana puede abrirnos el espacio para hacer (o dejar de hacer) cualquiera de estas cosas y pensar en esta pregunta.

¡Feliz descanso!

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