Opinión

  • | 2017/06/01 00:01

    Más allá de la revocatoria

    Los sacamicas del anterior burgomaestre, liderados por el que en su día era el Jefe de Propaganda, Hollman Morris, han movido cielo y tierra para conseguir las firmas necesarias para remover a Peñalosa.

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No es fácil dar una respuesta cuando un extranjero pregunta, ¿por qué se pretende destituir al Alcalde de la capital? No es fácil porque lo que se pretende por primera vez en la historia es destituir a un funcionario que está cumpliendo con lo que prometió en su campaña. Lo que ocurre es que alrededor de la revocatoria de Enrique Peñalosa se han unido una serie de poderosos intereses políticos y económicos (principalmente de las organizaciones de izquierda) que han logrado combinar sus esfuerzos para adelantar una exitosa y coordinada campaña de propaganda y desinformación.

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En el campo político, para nadie en Colombia es un secreto que la principal figura política detrás de la revocatoria del alcalde Peñalosa es el destituido exalcalde, Gustavo Petro. Por eso algunos la tildan de ‘Petrocatoria’. Los sacamicas del anterior burgomaestre, liderados por el que en su día era el Jefe de Propaganda, Hollman Morris, han movido cielo y tierra para conseguir las firmas necesarias para remover a Peñalosa, no tanto con miras a hacerle un bien a la ciudad como falsamente argumentan, sino con el objetivo de colocar a Petro como el más firme contendor en las elecciones presidenciales del 2018. Petro es un sujeto de quinta categoría. El columnista de El Espectador, Felipe Zuleta, lo describe con autoridad: “El cinismo de Petro y su odio por Peñalosa y la clase dirigente del país, en lo que a mí toca, me parece un asco. Está basado en una lucha de clases que solo alimenta sus malquerencias, como lo hizo durante su alcaldía, que promovía la segmentación entre los diferentes estratos de la capital. Petro, claro está, no es un buen ser humano y eso me lo confirman algunos de sus colaboradores en la alcaldía que salieron corriendo.”

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Pero detrás de la revocatoria de Peñalosa hay igualmente poderosos intereses económicos que se dividen en dos grupos principales: los sindicalistas y los contratistas de la pasada administración.

Los dos sindicatos que han sacado la totalidad de su arsenal político y propagandísticos para tumbar a Peñalosa son los sindicatos de la Empresa de Teléfonos de Bogotá (ETB) y los del gremio de los educadores (ADE).

En el caso de la ETB la razón es muy sencilla: la actual Administración tiene toda la intención de vender esta empresa ya que considera que estos recursos pueden y deben ser invertidos en otras actividades que benefician con mayor trasparencia a la ciudadanía. Ante el Consejo Peñalosa afirmó: “Mi responsabilidad no es atender las necesidades del sindicato de la ETB y mi compromiso es destinar esos recursos a colegios. Podríamos construir por lo menos once colegios que permitirían que 24.000 niños estudien en jornada completa. También se incluye construcción de hospitales y jardines sociales". Por su parte el sindicato, que hasta el momento ha sido el dueño absoluto, con la venta de la ETB ve amenazados sus dádivas y privilegios.

Una de las mayores mentiras con que los sindicalistas alimentan el odio hacia Peñalosa es que el alcalde está regalando el patrimonio de todos los bogotanos. No solo Peñalosa no está regalando la ETB ya que el precio de venta va a ser varios centenares de millones de dólares, sino que esa empresa, como la inmensa mayoría de las empresas públicas, no es de los bogotanos ni mucho menos de los colombianos: le pertenece exclusivamente a los sindicalistas que hacen con ella lo que les viene en gana.

El otro sindicato que anda detrás de la revocatoria es aquel de los maestros que ve en los colegios por concesión, una de las experiencias más exitosas en el campo de la educación, una amenaza para su monopolio casi absoluto sobre el sector. Finalmente no hay que echar en saco roto el enorme poder de los contratistas enriquecidos hasta la saciedad con los doce años de mal gobierno de una izquierda que cuando no era corrupta, era incompetente.

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Detrás de tumbar a Peñalosa no se encuentra exclusivamente una ‘Petrocatoria’. Gustavo Petro es parte fundamental del engranaje, pero solo es uno de los ejes. Los que realmente ponen el vapor para darle impulso a la revocatoria son los partidos de izquierda, que durante 12 años manejaron a su antojo la ciudad, los poderosos sindicatos, y los anteriores contratistas de las pasadas tres administraciones. Con Peñalosa en la Alcaldía, son ellos los que tienen más que perder; y más tendrían que ganar de llegar a salir adelante la salida del actual alcalde.      

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