Opinión

  • | 2016/03/12 00:01

    Manejando la incertidumbre

    Creo que, un poco a las malas, hemos comenzado a entender que vivimos en un mundo interconectado. Que lo que pasa en China, o en Timbuktu termina afectándonos aquí en casa.

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En el mundo de los negocios es muy común escuchar a los “gurús” hablando de “evitar el riesgo”, de lograr inversiones “a prueba de fallas” o de esquemas “segurísimos” de inversión. Siempre que escuche esto desconfíe, no existe nada a prueba de fallos o sin riesgos y menos los esquemas de inversión.

Los consultores de hace rato, metían el mundo en un excel y te mostraban unas cifras que adornaban con unos bellos “dibujitos”, que te hacían pensar que crear proyectos o innovar procesos, era cuestión de seguir algún manual. La realidad nos ha demostrado que la vida real no cabe en un excel y que las cosas son más complejas de lo que parecen.

Mucha gente que descubre esta realidad, tira el timón al otro lado y se vuelve un ser absolutamente reactivo, enemigo de la planificación, de los métodos. El mundo se le vuelve un eterno juego de “tenis” donde siempre está “apagando fuegos” respondiendo cosas de último minuto, llegando al final del día con la sensación de que trabajaron mucho, pero no hicieron nada.

Parte del ajuste mental que necesitamos viene de entender que vivimos en un mundo de incertidumbres, que nada está estático y que debemos ser capaces de adaptarnos a los procesos que cambian y se amoldan a las nuevas realidades.

El ejemplo que más uso para tratar de explicar cómo podríamos encarar esta realidad, es el de los músicos de jazz quienes se preparan durante años, aprenden todas las reglas de la música, entrenan diariamente en la técnica de su instrumento y en todas las estructuras que existen en el universo musical; luego con toda esa formación y preparación, se unen a otros en el proceso de liberarse de las normas, de crear esquemas nuevos, de usar todo el conocimiento de las normas, para poder salirse de ellas y crear.

Nuestro mundo interconectado cambia tanto, es impredecible más allá de algunas horas, nos obliga a hacer de la innovación parte de nuestro ADN. Estamos en medio del cambio de paradigmas, aún vemos la orilla del río de donde venimos, pero ya estamos lo suficientemente lejos como para saber que no podemos devolvernos, que nuestro futuro está del otro lado y que nos conviene nadar de la mejor forma posible.

Debemos manejar la incertidumbre como el “surfer” maneja la ola, puede escoger la que su experiencia le indica que será buena, pero una vez tomada la decisión, debe usar todo su conocimiento y técnica para sacar el mejor provecho de ella; cuando está sobre la ola, toda la preparación habrá sido muy relevante, pero ahora dependerá de la capacidad que tenga para usarla y lograr lo mejor del momento...si lo hace bien, no solo logrará el éxito, además la va a pasar “súper”.

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