Opinión

  • | 2012/02/06 09:00

    Los secretos del milagro económico Israelí

    Se espera, según el Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, que durante el primer semestre del 2012 se anunciará de manera oficial, las primeras negociaciones del TLC entre Colombia e Israel, lo que implicará que busquemos entender y aprender del Estado Israelí para poder tener sanas y fuertes relaciones comerciales. Opinión de Maria Alejandra Gonzalez-Perez.

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Se espera, según publicado en diciembre 2011 por el Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, que durante el primer semestre del 2012 se anunciarán de manera oficial las primeras negociaciones del TLC entre Colombia e Israel, lo que implicará que busquemos entender y aprender del Estado Israelí para poder tener unas sanas y fuertes relaciones comerciales.

Israel cuenta solamente con un territorio de 22.145 kilómetros cuadrados (equivalente a una tercera parte del departamento de Antioquia), y 7,1 millones de habitantes (menor que la población de Bogotá), lo que implica que este país, siempre va a estar limitado en el mercado doméstico para expandir sus industrias. Sin embargo, al tener esta reducida población, el desarrollo de sus ventajas competitivas siempre ha estado especializado y centrado en la calidad, y en soluciones verdaderamente creativas.

En el año 2009, fue publicado en hebreo el libro “Start-up nation: The story of Israel’s economic miracle” de los autores Dan Senor y Saul Singer. Fue solamente, hasta septiembre del 2011 que este libro fue publicado por primera vez en inglés, e incluye en esta versión un prólogo del ex presidente Shimon Peres. En este prólogo, Shimon Peres, hace referencia a las palabras del histórico visionario David Ben-Gurión, el Primer Ministro quien proclamó la independencia del Estado de Israel en 1948, “todos los expertos, son expertos en lo que fue. No hay expertos en lo que será. Para convertirse en un experto para el futuro, la visión debe sustituir a la experiencia”.

Este libro, presenta un recorrido detallado y fascinante de cómo este país con limitado territorio, poca población, escasez de recursos naturales, de solo 64 años de creación, con una guerra constante y enemigos en todas las fronteras, es el líder mundial en inversión en investigación y desarrollo (4,8% del PIB, comparado con 0,35% en Colombia); y ha creado y puesto en marcha más compañías que países con liderazgo empresarial como lo son el Japón, el Reino Unido, Canadá, Corea, y la India. Israel, después de los Estados Unidos tiene más empresas listadas en el Nasdaq que cualquier otro país del mundo (63 a comienzos del 2009), incluidos China, India, Irlanda, Singapur y Corea.

Senor y Singer describen desde una perspectiva geopolítica, como el impulso por superar constantemente las adversidades pasadas y presentes ha fomentado una cultura hacia la innovación y el emprendimiento. Preguntaba, una de las vice-presidentes de la compañía de televisión y entretenimiento NBC Universal, en una entrevista citada en el libro, “¿Por qué todo esto está pasando en Israel?, Nunca he visto en un lugar tanto caos y tanta innovación al mismo tiempo en un lugar tan pequeño”. Para responder esta pregunta, los autores explican que precisamente la adversidad, al igual que la necesidad, requiere de capacidad inventiva para superarlas; y esto puede ser constatado. Si miramos otros países pequeños con amenazas grandes como Corea del Sur, o Taiwán o Singapur, podemos darnos cuenta que éstos cuentan con tasas de crecimiento económico mayor que otros países.

Otro aspecto que considerar, es el sistema financiero de Israel. El analista financiero Eytan Avriel, da un ejemplo para describir el sistema bancario israelí: “Los bancos israelíes son carrozas de caballos, y los bancos estadounidenses con carros de carreras. Pero cuando los carros de carreras se chocan, se desbaratan; las carrozas de caballo viajan más despacio, pero se mantienen en el camino”. Se dice, que las crisis bancarias internacionales, han afectado a la mayoría de los sistemas financieros nacionales, con dos grandes excepciones: Israel y Canadá. Desde la híper-inflación de comienzos de los años ochenta, que fue controlada en gran medida por la intervención de los gobiernos de los Estados Unidos, Israel, y el Fondo Monetario Internacional (FMI), las instituciones financieras en Israel han tenido políticas de préstamos conservadoras.

La palabra hebrea davka, más o menos se puede traducir como “entre más nos ataquen, más éxito vamos a lograr”. Otra explicación sobre el milagro económico Israelí, es el impulso hacia el éxito tanto a personal, como nacional. Siendo el propósito central de Israel “proveer un sitio seguro en la Tierra para los judíos”, este país ha tenido y fortalecido su industria militar y de defensa. Es líder mundial en la industria, y constantemente hay spin-off en estos sectores. En Israel, existe un servicio militar obligatorio, lo cual para los autores Senor y Signer, significa la posibilidad de desarrollar habilidades, y al mismo tiempo contactos valiosos para los negocios en el futuro.

En Israel, 9 de cada 10 personas son inmigrantes o descendientes de primera o segunda generación. Esto representa una inmensa diversidad en la población, y al mismo tiempo, explica este libro, como al ser los migrantes arriesgados, esto los hace orgánicamente emprendedores, por lo tanto como cita el libro “una nación de inmigrantes, es una nación de emprendedores”.

Para los líderes políticos israelíes, “la agricultura es más revolucionaria que la industria”. En una entrevista citada en el libro de Senor y Singer, Shimon Peres, quien considera que la tecnología está inmersa en todo, dice “la agricultura es 95% ciencia, y 5% trabajo”. Dice también Peres, que Ben-Gurión solía decir que “en el ejército no es suficiente con estar al día, debe estar adelantado al mañana”.

Toda esta combinación de factores: el patriotismo de los fundadores del Estado de Israel, la constante consciencia de adversidad y escasez, y la curiosidad incansable han hecho, según Shimon Peres, que “la mayor contribución de los judíos a la historia sea su insatisfacción”, lo cual según él interpreta “es malo para la política, pero bueno para la ciencia”.

* Jefe del Departamento de Negocios Internacionales de la Universidad Eafit.
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