Opinión

  • | 2014/05/19 10:40

    Los nuevos riesgos pueden venir desde China

    Mientras los planes de austeridad y estímulos monetarios puestos en marcha por Europa y Estados Unidos empiezan a dar frutos los nuevos riesgos pueden venir desde de China. Opinión de Camilo Díaz Urrea.*

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Con un PIB de $4.86 trillones de dólares China es la segunda economía mundial por debajo de Estados Unidos cuyo PIB asciende a $14.49 trillones y por encima de Japón cuya producción en 2013 llegó a $4.77 trillones, China tiene la mayor población mundial y se crecimiento económico ha sido el más rápido de todos los países en los últimos años con tasas de crecimiento del PIB mayores al 7%, a su vez el nivel de endeudamiento de su economía es bajo pues la relación deuda sobre PIB es del 15% lo que contrasta con el 121% y 212% de Estados Unidos y Japón. Pese a estas buenas cifras existen riesgos para la economía China provenientes desde su sector financiero e inmobiliario.

En primer lugar el crecimiento económico de China se ha desacelerado lo que ha provocado que varios sectores de su economía pierdan dinamismo, en especial aquellos relacionados con el sector inmobiliario y de construcción, ahora las empresas de ese sector están teniendo problemas para recaudar el dinero de sus cuentas por cobrar, lo que quiere decir que están teniendo dificultades para recibir el dinero de sus ventas realizadas a plazo, por su puesto esto repercute en la velocidad con la que cumplen adecuadamente sus compromisos con los bancos que les han otorgado financiamiento y con sus propios proveedores. El indicador de rotación de la cuentas por cobrar en las empresas del sector constructor paso de 71 días a 90 días en promedio.

En segundo lugar la situación anterior ha llevado a que los bancos comerciales endurezcan sus requisitos para otorgar nuevos préstamos a las empresas, lo que provoca que estas tengan menor margen para refinanciar sus obligaciones y obviamente menor capacidad de inversión, reforzando un menor dinamismo de la economía derivando en mayores costos de financiamiento y mayores retrasos en los pagos por parte de las empresas.

En tercer lugar las cuentas por cobrar están interconectadas entre las empresas, en algunos casos los principales deudores de una empresa terminan siendo también sus mayores accionistas, y por su puesto los mayores beneficiaros de los pagos son a su vez empresas accionistas del mismo conglomerado empresarial que tienen obligaciones de pagos con otros proveedores y bancos. Esto entraña un riesgo sistémico enorme pues la caída de una sola compañía puede desatar un efecto dómino entre todo el parque empresarial y terminar con el contagio del sistema financiero. Según datos de Reuters las compañías chinas acumularon cerca de $411 billones de dólares en cuentas por cobrar y prestamos interconectados entre ellas durante todo 2013.

No se puede perder de vista que la crisis de hipotecas subprime en Estados Unidos inició con la quiebra del banco de inversión Bear Stearns en marzo de 2008 y su compra de urgencia por parte de JP Morgan a tan solo $10 dólares por acción, tiempo después quedo claro que ese primer suceso de banca rota en el sector financiero acompañado de una compra a expensas de la gestión de la Reserva Federal de Nueva York era simplemente el preámbulo de la mayor crisis financiera internacional desde la segunda guerra mundial, que luego se transformo en 2009 hasta convertirse en la crisis de deuda soberana de la Eurozona.

Despues del campanazo de Bear Stearns, siguieron Merrill Lynch comprado por Bank of America, la intervención estatal de las mayores agencias de crédito hipotecario de Estados Unidos Fannie Mae y Freddie Mac, el rescate por valor de $85 mil millones de dólares de la aseguradora AIG, el colapso de Lehman Brothers y la quiebra del banco Washington Mutual en septiembre de 2008 y finalmente la fusión del banco Wachovia Corp con el Wells Fargo para evitar la quiebra del primero.

Estos acontecimientos llevaron a que el gobierno americano formulara un plan de rescate del sector financiero por $700 mil millones de dólares, mientras en Europa, Alemania, Francia e Irlanda formulaban planes similares por $500 mil $360 mil y $400 mil millones de euros respectivamente para rescatar a entidades financieras como Hypo Real State, Bradford & Bingley y Fortis. El valor del rescate al sector financiero mundial costo a los gobiernos de Europa y Estados Unidos más de $3 trillones de dólares y requirió de la acción conjunta de los bancos centrales de Estados Unidos, Europa, Inglaterra, Japón, Suiza y Canadá para reducir las tasas de interés y garantizar liquidez extra a los mercados financieros con el fin de contener un colapso total del sistema financiero internacional.

El corolario anterior puso en evidencia la inestabilidad de los mercados financieros a nivel global, así como su tremenda dependencia e interconexión, mostró también que los sucesos desencadenados en los mercados financieros se autorrefuerzan entre sí, y que el mayor fallo de la regulación financiera es que aunque los mercados financieros son globales la regulación no lo es, además siempre parece ir un paso atrás de los acontecimientos.

Un colapso del sector financiero de China puede conducir a una fuerte desaceleración de su economía con lo cual, otras economías se verían afectadas, especialmente aquellas que dependen de los precios de los commodities como Colombia, dado que una menor demanda de China por estos bienes conduciría a una caída de sus precios afectando el valor de las exportaciones. Por otro lado una mayor necesidad de liquidez obligaría a China a desprenderse de una parte considerable de los bonos de deuda americana que mantiene, incrementando las tasas de interés globales pues una mayor oferta de bonos afectaría su precio elevando su rendimiento, pues el precio de un bono es contrario a su rendimiento.

Finalmente las autoridades monetarias de China y el mundo deben prestar especial atención a estos riesgos pues la materialización de ellos puede tener consecuencias devastadoras para la economía y sistema financiero mundial, como en el caso de la subprime el costo social y económico de recomponer el sistema es insospechado ya que tampoco se conoce la exposición de los bancos globales a la economía China.


* Coordinador Unidad de Análisis del Mercado Financiero UAMF.
Faculta de Ciencias Económicas.
Universidad Nacional de Colombia.
dcdiazu@unal.edu.co
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