Opinión

  • | 2016/11/12 00:01

    Los nuevos “chamanes”

    Siempre digo que no existen “las instituciones” sino la persona que dentro de esa institución es mi punto de contacto.

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Es mediodía y espero a mi amigo Marcelo en un café de ciudad de Panamá. Hemos quedado en almorzar y compartir algunas ideas, con los años he descubierto el valor que hay cuando una persona desea compartir su experiencia con uno, lograr por un momento acercarse a la forma de ver el mundo de alguien más, mi trabajo con procesos de innovación me ha enseñado a escuchar con atención y compartir también mi visión con los demás.

“Hola Colmenares” me saluda Marcelo, “Hola Mouzo” le contesto y sin darnos cuenta comenzamos un almuerzo que terminó casi 3 horas después.

Escuchando a Marcelo uno puede pensar que es gerente de recursos humanos, estamos hablando sobre cómo innovar en los procesos de las empresas y aunque su área es el mercadeo, su gestión gira en torno a la gente...concepto que comparto y promuevo.

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La mayoría de los recursos hoy se pueden conseguir o adquirir, pero la voluntad de las personas hay que tejerla y eso no se puede comprar.

En mitad de la charla me doy cuenta que siempre que trabajo con equipos, sean estos empresas, gobiernos locales, nacionales, ONG o cualquier grupo en general, siempre aparecen estos personajes como Marcelo que logran unir voluntades, juntar recursos e “invocar” a los “altos espíritus” que gobiernan sus instituciones, para lograr que los cambios ocurran.

Siempre digo que no existen “las instituciones” sino la persona que dentro de esa institución es mi punto de contacto. Para lograr cambios reales en los procesos, en los esquemas de trabajo, en la atención al cliente, debemos encontrar a estos personajes que entienden como “su deber” el hacerse responsables.

En las sociedades antiguas a estos personajes que intermedian entre los poderes y las necesidades de la comunidad les decían “chamanes”, personas que por su experiencia, sus procesos de aprendizaje y por su capacidad de escuchar todos los puntos de vista e intermediar entre ellos; se convertían en líderes naturales.

Mientras escucho a Marcelo me doy cuenta que en cada proyecto exitoso que he acometido, siempre he tenido una contraparte que es de una forma u otra, el o la “chamán” de su organización, una persona que no teme tratar, que conjura los “altos espíritus” para que trabajen a favor del proceso y del cambio, que logra explicar a todos los que participan del proceso cuál es su parte del mismo y por qué es importante, y que al final logran llevar adelante su cometido, y aunque oficialmente no se lleven el crédito... todos sabemos que ellos fueron la pieza clave del proceso y por eso los respetamos.

Necesitamos más de estos “chamanes” en nuestras organizaciones, necesitamos personas que entiendan el poder que da el hecho de apoyar a los demás y a su institución, que no teman intentar lo que otros no han intentado y que estén dispuestos a equivocarse con tal de aprender.

Me despido de Marcelo con la promesa de un café en próximos días, es bueno saber que hay un “chaman” más en otra institución, espero que en el 2017 me encuentre y aprenda de muchos más.

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