Opinión

  • | 2012/02/06 08:00

    Los cambios en China: la mirada de una china colombianizada

    Hace unas semanas noticias de la China llenaban los medios de comunicación de Colombia y el mundo con las noticias del año nuevo chino el Dragón de Agua. Según la creencia china, el Dragón es el animal de la buena suerte, la fuerza y el poder. Opinión de Sin Kit I.

COMPARTIR

Sin embargo, un reporte del periódico El Tiempo comentaba que el nuevo sello de emitido por el servicio de correos chino (China Post) para conmemorar la inminente entrada en el año del Dragón era “demasiado feroz”. Esto refleja la pregunta, ¿debe ser mirado el crecimiento y el nuevo papel de China en el mundo con temor o como oportunidad? Como China colombianizada intentaré mirar esta pregunta teniendo en cuenta que después de vivir en China a principios de la década del 2000, volví visitar este país en la navidad pasada después de tres largos años de ausencia.

La inestabilidad social y la inflación interna
La mayoría de los artículos y programas de televisión sobre el país asiático en Colombia muestran una imagen muy positiva y dinámica de China. Sin embargo, la inflación interna sigue siendo la realidad escondida. La inflación llegó en 2011 al 5,4% en, muy por encima del objetivo de gobierno.

Esto se refleja de manera mucho más intensa en el aumento de la valorización de la propiedad raíz en las grandes ciudades, a niveles casi sin paralelos en occidente. Actualmente, un apartamento en el centro de Shanghai o de Guangzhou puede valer fácilmente un millón de dólares, y un apartamento en una zona más alejada de clase media fácilmente costar medio millón.

Esta creciente inflación y la desigualdad en general han contribuido a crear una situación nueva para los mercados. Tanto en el sector de lujo como en el de consumo masivo para las clases medias, las marcas extranjeras se han vuelto un fenómeno cada vez más grande después de la entrada de China a la OMC.

Además, la revaluación de Renminbi, la moneda china, está ofreciendo una gran oportunidad que al mismo tiempo está ayudando a aumentar el poder adquisitivo interno general. Al ganar valor, el mismo salario permite gastar más en los artículos que no son ¨made in China¨. Según un reciente reporte de Euromonitor International, eso significa hay más competencia para las empresas manufactureras chinas y más oportunidades para las marcas extranjeras que quieren entrar un mercado potencialmente inmenso.

Algunas evidencias de esto, pueden observarse en el mercado de automóviles en el que las marcas extranjeras siguen liderando el mercado local. En Hong Kong (región administrativa especial de China), por ejemplo, no es difícil encontrar miles de grupos de turistas chinos haciendo filas para comprar una mochilita de Chanel. Al mismo tiempo en Macao al Sur de Hong Kong, se pueden ver a cientos de miles de turistas chinos que llegan a gastarse sus ahorros, incluso sus ingresos futuros en la Ciudad-casino que hoy ya mueve el equivalente a cuatro veces las apuestas de Las Vegas. Marcas como Rolls Royce y Betley actualmente tienen a China como su principal mercado mundial.

Todo esto muestra una realidad que no era tan clara hace tres años y que hoy necesitan entender los colombianos.

La revista The Economist predice que China va a superar los Estados Unidos y será la primera economía del mundo en 2018, mientras que Alicia García Herrero, economista principal para mercados emergentes de BBVA, señala que esto va a ocurrir antes de 2020. Todo parece muy optimista para el dragón oriental.

Sin embargo, vale la pena pensar con una mirada más macro. Las diferencias de la población, la seguridad social, la educación y la calidad básica de vida en dos países son inmensas. Por ejemplo, en una ciudad como Guangzhou (para algunos la tercer ciudad de China) se puede apreciar los contrastes entre una ciudad central similar al downtown de Chicago o a Manhattan, y a una periferia que no está mucho más avanzada que algunas zonas marginales de Colombia. De esta manera, si el número de crecimiento chino superara el de los Estados Unidos en los próximos seis años, esto no significa que todos los chinos tengan una vida mejor que el resto del mundo. En ese momento el ingreso per cápita de China seguirá siendo 4 o cinco veces inferior al de EE.UU, pero si significa que entonces existirá una clase media y alta que en su conjunto tendrá un poder de consumo mayor que el de cualquier país

desarrollado. Esto transforma a China en una potencia consumidora y por lo tanto en una oportunidad comercial para el mundo y para Colombia. Ya fábricas como Volkswagen, empresas de lujo como Chanel y empresas de consumo masivo como Kraft tienen a China como su primer o segundo mercado internacional. La oportunidad está ahí.

Un país con múltiples mercados
Si un colombiano imagina cómo es la China, puede pensar en la gran muralla de la capital, o la infraestructura de Shanghái u Hong Kong donde se ven los edificios con cien y cincuenta pisos con arquitecturas modernísimas.

Efectivamente que sí. Son parte de la realidad. Uno también se podría encontrar con una vista como ésta: unas torres modernas detrás de unos edificios de dos pisos, todo esto en medio del campo. Todo esto refleja que el gran reto de China seguirá siendo aumentar la capacidad de consumo y el nivel de vida de la clase baja urbana y de la población rural que aún llega a casi la mitad del total de la población. Como parte del 12vo Plan Quinquenal (2011-2015), el gobierno chino está intentando a incentivar la expansión de la demanda interna mientras se mantiene un crecimiento económico estable y relativamente rápido, aunque inevitablemente presenta un crecimiento desigual.

Todo esto implica que se seguirán generando grandes oportunidades de consumo en la medida que esta nueva población participa como consumidores y actores activos en los mercados. Para las industrias y los comerciantes colombianos, realmente no debería importar cuál sea la primera economía del mundo. Sobre todo si no existe un entendimiento profundo de China y sus posibilidades de una manera más clara, y nos focalizamos en limitar nuestras oportunidades en el TLC con los Estados Unidos… Sin embargo, lo más importante a futuro es estudiar con consciencia y compromiso las culturas y las condiciones de los mercados objetivos en China para llegar a las empresas colombianas puedan llegar exitosamente con sus productos y servicios.

* Docente de Departamento de Negocios Internacionales, Universidad Eafit

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?