Opinión

  • | 2016/08/03 00:10

    Lo que nos puede llegar a pasar en el nuevo entorno del postconflicto

    En esta segunda parte del análisis del postconflicto, sin tintes políticos, hacemos referencia a la financiación, la inversión social en las regiones, el desminado del país y la participación de las instituciones internacionales o facilitadores.

COMPARTIR

Si finalmente el plebiscito logra los votos necesarios para la implementación de los acuerdos de paz de la Habana, no hay duda que a los colombianos nos genera una gran incertidumbre saber lo que puede pasar. La semana anterior analizamos aspectos como justicia y la reparación de las víctimas; dejación de armas; opciones de trabajo para los exguerrilleros y participación en política.

En la columna de hoy nos referiremos más a los asuntos de orden económico y social sobre los cuales hay gran expectativa, pasando también por los que más nos preocupan, al estar tan arraigados en el país, como son el narcotráfico y la corrupción.  

Con la férrea convicción de continuar con un análisis frío sin los acaloramientos que el tema genera en Santistas y Uribistas, mis predicciones frente a lo que puede pasar con la financiación del postconflicto es que el país va a necesitar muchos más recursos que los imaginados y gran parte de los mismos nos va a tocar asumirlos a los empresarios pero también a las personas naturales, quienes vamos a terminar pagando aún más de lo que estamos haciendo.

Todo indica que la Reforma Tributaria solo se va a conocer después de la firma del plebiscito y aunque el ministro Cárdenas continúe diciendo que no es ninguna estrategia política sino los tiempos necesarios para hacer una reforma estructural ajustada a las normas, sigo teniendo mis dudas. Lo que tengo claro es vamos a buscar incorporandonos en los lineamientos internacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE, aspiramos a que así sea en el mediano plazo, y en vez que unos pocos estemos pagando todo el conflicto, confio en que se amplié la base gravable de una manera más equitativa y sobre todo se controle la evasión.

Todo parece indicar que sí se están gestionando las ayudas económicas de Europa, Estados Unidos y Canadá, lo que considero justo porque estos países y/o continentes también se beneficiarán al evitar el ingreso ilegal de drogas ilícitas a sus territorios. Este punto sigue siendo neurálgico pues sería ingenuo pensar que si se firma el acuerdo, el narcotráfico va a desaparecer, quizá una buena parte de los integrantes de las FARC dejen de delinquir, pero van a presentarse subgrupos guerrilleros que van a continuar haciéndolo y sobre los cuales esperamos que la justicia ordinaria los juzgue con todo el peso de la ley, al igual que a todos los bandidos exparamilitares que continuarán con el negocio como las Bacrín.

Es un problema mundial en el cual no se ha encontrado la solución mágica, tal vez hay que legalizar el tema del consumo de drogas para poder controlarlo, sin embargo, pasarán años antes que el tema se pueda solucionar porque hay un consumo muy fuerte en los países desarrollados.

El tema social debe ser el más importante del acuerdo, porque es en gran medida la génesis del conflicto armado. Creo firmemente que si llegamos a la etapa del posconflicto las regiones más afectadas podrán tener grandes beneficios, si efectivamente y tal como lo esperamos, el Estado hace presencia y cumple su promesa de mejorar la infraestructura y servicios de salud, vías, escuelas. Hay una clara oportunidad de hacer inversión social que sin duda se hará con lo recaudado en más impuestos y en ayudas internacionales, con lo cual esperamos que se reduzcan las diferencias sociales tan marcadas en el país.

Si hay algo en lo que todos debemos trabajar para que lo anterior llegue a feliz término es en el tema de la corrupción, delito que se debe combatir con mayor firmeza. No dudo que los amigos de lo ajeno, especialmente los de cuello blanco, como políticos y funcionarios corruptos que son demasiados en el país,  van a querer apropiarse de los recursos de la paz, por lo que necesitamos una Fiscalía, Contraloría y Procuraduría muy fuertes que controlen y una justicia ordinaria aún más fuerte que castigue con rigor.

Con respecto a los desminados, otro tema fundamental, contamos con la colaboración de las entidades internacionales y con los miembros del ejército y los exguerrilleros que se han preparado para llevar a cabo esta ardua y riesgosa labor, dejar libre de minas antipersona a este país sería lo mejor que nos puede pasar, ¿Cuánto tiempo vamos a tardar para poder hacerlo?

Sin duda mucho años y no va a ser fácil lograrlo, habrá muchos accidentes, incluso ya se inició esta labor y ya se han presentado, necesitamos mayor capacitación en estos procesos tan peligrosos, pero es el acto humanitario más importante de alcanzar.

La participación de la ONU es la principal garantía para que los acuerdos tengan el rigor necesario, sin embargo sabemos que esa participación ha venido con dificultades porque ha habido y habrá funcionarios que se tomen más atribuciones de las que tienen, pero es absolutamente necesaria su presencia.

La  duda que tenemos todos es saber si esa contribución será política o militar, porque aún no ha salido a la luz la resolución final. Seguro algunos se extralimitarán y habrá que validarlo, pero esas son garantías que aspiramos estén claras en el documento final. Lo que realmente esperamos es que no necesitemos de cascos azules, pero por la forma como históricamente se han comportado las FARC, es una conjetura mía y espero equivocarme, puede que en algún momento no cumplan con lo prometido.

Hay mucha ansiedad y verdadero temor sobre cómo van a funcionar los anillos de seguridad en las zonas de concentración o resguardos de guerrilleros, ya vimos que hubo recientemente una confrontación entre Ejercito y guerrilla, por falta de claridad y orientación en el tema.  

Mayores oportunidades de educación y pedagogía sobre el postconflicto son temas sobre los cuales ya trabaja actualmente y el Gobierno viene haciendo gran despliegue, esperemos que las campañas logren su cometido de convencer a la opinión pública con hechos contundentes sobre la necesidad de la paz y la reconciliación.  

Como puntos finales debemos ser conscientes que así se firme el acuerdo de paz con las FARC, nos queda una guerrilla aún más radical que es el ELN, sin embargo mi predicción es que si se logra que los acuerdos firmados se cumplan, así sea con dificultades y tropiezos, este grupo puede dejar su posición castrense tan fuerte y entrar en la misma reflexión de las FARC.  

También es necesario mantener un Ejército y una Policía Nacional armadas y fuertes, incluso con mayor capacidad para poder combatir a las bandas delincuenciales existentes y las que vendrán, aun así, creo que el proceso del postconflicto es irreversible y no sé si es mi intuición o mi deseo, pero este es el camino de sanar al país, nadie va a querer devolverse, todos tenemos que aportar, hay que informarse con fuentes fidedignas, entender sin atacar, sin insultarnos, tratando de buscar la mejor opción para el país.

Ningún proceso de paz y reconciliación es fácil, es un camino pedregoso y difícil, pero si Sur África lo logró en un entorno aún más complejo que el nuestro, por qué no aprendemos de ellos si aquí somos más los que estamos de acuerdo en que la paz es el camino para tener un futuro mejor.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?