Opinión

  • | 2016/07/25 00:01

    Lo que los economistas olvidaron del comportamiento humano

    La actual política de estímulo de los bancos centrales no tiene en cuenta cómo los seres humanos tomamos decisiones en la vida real. Sus políticas están diseñadas para seres perteneciente a la especie “homeconomicus”, una especie ficticia que solo habita en los textos de economía.

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El Homoeconomicus

El homoeconomicus es una especie de seres racionales cuyos circuitos neurales están preconfigurados para asignar funciones de utilidad. Ellos son capaces de estimar perfectamente cualquier probabilidad y les encanta apostar. Su rasgo más particular es que siempre prefieren la opción que les reporte un mejor pago.

El homoeconomicus es una especie ficiticia que solo habita en los textos de economía y hace más amigable la creación de modelos económicos que permiten diseñar políticas macroeconómicas con precisión matemática.

Sin embargo, los seres humanos tomamos decisiones de una manera muy diferente al homoeconomicus. Nosotros tenemos más de 100 sesgos cognitivos que se alejan de la racionalidad del homoeconomicus.

Por ejemplo, los seres humanos preferimos la certeza sobre el azar, somos propensos a entrar en estados de euforia o pánico, sobrevaloramos la primera pieza de información cuando resolvemos un problema nuevo, imitamos las decisiones de grupo entre muchos otros comportamientos.

Esto no significa, que nuestra manera de tomar desiciones es inferior a la del homoeconomicus.  A diferencia del “cerebro” del homecononomicus, el cerebro humano no es una creación de los economistas.  

El cerebro humano evolucionó para resolver muchos problemas al mismo tiempo: defenderse de especies enemigas, cazar el alimento, asegurar su descendencia, crear una familia, cultivar, trasmitir lo aprendido a otras generaciones…. La evolución de nuestra especie hizo que nuestro cerebros desarrollaran ciertas heurísticas que aumentan nuestra probabilidad de supervivencia.

¿Qué pasa en una economía real con las políticas monetarias creadas para el homoeconomicus?

El siguiente experimento mental muestra cómo las actuales políticas monetarias de los bancos centrales van a crear muchos problemas en nuestra sociedad.

Esto no se debe a que los banqueros centrales no sean inteligentes o tengan un plan conspiratorio, de hecho muchos de ellos son brillantes y tienen gran capacidad de análisis. El problema es que parten de supuestos que no tienen verificación experimental.

Econolandia

Econolandia es una isla paradisiaca y próspera. Allí habitan 1.000 apostadores gobernados por un gobierno tecnócrata cuyo dogma principal es: los econolandenses pertenecen a la especie Homoeconomicus. Es decir, siempre buscan maximizar su función de utilidad.

Sin embargo, en el 2008 Econolandia tuvo una gran crisis. Uno de los casinos más grandes de la isla quebró. Todo los apostadores entraron en pánico. Todo el mundo estaba temeroso de que el resto de casinos no iban a estar en capacidad de responder a sus apostadores. La economía de Econolandia sufrió una crisis de confianza. Nadie estaba apostando. ¡La economía estaba al borde de una gran depresión!

A causa de esto el gobierno de Econolandia y la autoridad para la estabilidad de la actividad apostadora (Casino Central) aprobó un paquete de emergencia de 4 millones de dólares econolandenses (ECD), con el fin de reactivar la actividad apostadora en la isla.

El gobierno le ofreció a todos los econolándenses la mamá de todas las apuestas. El gobierno le ofreció a cada uno de sus ciudadanos dos opciones: 

Ir a la fija y tomar 2.000 ECDs sin ningún costo

Ir al casino, lanzar al aire una moneda y si sale sello ganarían 24.000 ECD, si no, ganarían  0.

Los funcionarios de la autoridad para la estabilidad apostadora habían diseñado una apuesta que ningún “homoeconomicus” podía resistir.

Las matemáticas son muy simples, si los econolandeses eligen la opción B ellos ganarían:

24.000 ECDs X 0,5 (probabilidad sello) =12.000 ECDs

Y 12.000 ECDs es 6 veces mayor que los 2.000 que ofrece la opción A.

Esto significa que la población total de econolandenses va elegir la opción B. La economía como un todo acumularía 12.000 X 1.000 = ¡12 millones de ECDs!

El gobierno de Econolandia tiene un tasa de impuestos del 35% en la actividad apostadora. Lo que implicaría que el gobierno recaudaría 4,2 millones de ECDs recuperando así los 4 millones del paquete de estímulo. La política de estímulo habría restablecido la actividad apostadora y la economía habría acumulado 7,8 millones de ECDs.

Si esto llegara a pasar, ¡el jefe de la autoridad para la actividad apostadora sería declarado héroe nacional!

Sin embargo, el gobierno de Econolandia olvidó un hecho fundamental. Los econolandenses no pertenecen a la especie Homoeconomicus. Ellos son seres humanos que prefieren las opciones determinísticas a las opciones inciertas.

“Más vale pajaro en mano que 100 volando”  

Daniel Kahneman, el primer psicólogo en ganar el premio Nobel de economía, mostró que cuando a un grupo de personas se le muestra una apuesta como esta:

Ir a la fija y tomar 2.000 ECDs sin ningún costo

Ir al casino, lanzar al aire una moneda y si sale sello ganarían 24.000 ECD, si no, ganarían  0.

Aproximadamente el  80%  de la gente prefiere la opción A.  Esto significa:

800* 2.000+ 200*12.000= ¡4 millones de ECDs!

Mucho menor a los 12 millones que hubieran obtenido si todos apuestan.

El gobierno de Econolandia ni siquiera logra recuperar los 4 millones del paquete de estímulo. Esto lo deja atrapado en las siguientes opciones:

Aprobar un nuevo paquete de emergencia pero ahora por 8 millones y rezar porque algún día los econolandenses se vuelvan racionales.

Subir los impuestos al 80% para subsidiar futuros paquetes de estímulo.

Declarar la guerra a otras islas para estimular la economía y expropiar sus recursos naturales.

La desigualdad en Econolandia crece, hay inconformidad en las calles, el gobierno de Econolandia declara la guerra al terror a Petrolandia.

Sin embargo no todo son malas noticias. Hay una multitud de econogeeks desarrollando una red monetaria capaz de estimular la creatividad y la productividad en lugar de la actividad apostadora. Esta red monetaria se basa en la solución de problemas criptográficos.

En la vida real

Esto no está muy lejos de la situación que está viviendo Japón, Europa y Estados Unidos.

Las opciones para los inversionistas actualmente son:

Invertir en activos improductivos pero seguros, como los son: los tesoros de Estados Unidos, oro, finca raíz o compañías de tecnología llenas de caja que solo están enfocadas en recomprar sus acciones.

O invertir en proyectos que podrían cambiar el juego por completo como: fusión nuclear fría, conquistar Marte o desarrollar las economías emergentes  que lograron aumentar su productividad.

Desafortunadamente  los inversionistas  van a optar por la opción A. Esto va a crear una burbuja de activos improductivos como los bonos del gobierno, oro, finca raíz y compañías que usan su capital en recompras de acciones.

Cuando la burbuja de los activos improductivos explote, los gobiernos de los países desarrollados van a estar atrapados en las mismas opciones del gobierno de Econolandia: más estímulo monetario, subir los impuestos o ¡guerra!

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