Opinión

  • | 2012/10/16 12:00

    Lo bueno y lo malo de un evento olímpico en la economía

    A pesar del honor que conlleva la realización de un evento deportivo para un país, se generarán efectos positivos o negativos en sus finanzas. Le corresponde el turno a Brasil. Opinión de Ana Milena Franco y Rocío Alayón.

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La hazaña de llevar los juegos olímpicos a una ciudad determinada no es una tarea fácil. Los efectos de estas justas pueden tener tantas ventajas como problemas en todos los ámbitos y por ello, los países deben calcular muy bien su alcance para ser anfitriones de unos juegos tan exigentes en materia de infraestructura y recursos humanos, en los que la salud financiera del gobierno puede ser la más afectada si no hay una planeación estratégica.

Esto a propósito de Brasil 2016, un certamen que no sólo mostrará el espíritu competitivo de los juegos sino la realidad económica de este país, que ha entrado de manera paulatina en una fase de enfriamiento en medio de la crisis de deuda en Europa y la desaceleración de China.

Mientras Rio de Janeiro ya se prepara para ser la sede los próximos juegos olímpicos, en los que se espera todo un despliegue de baile, coreografías y bellos escenarios para darle acogida a cientos de atletas de todo el mundo y centenares de miles de turistas, ¿qué ha pasado con el resto de países que han sido protagonistas de eventos deportivos de este tipo?

Londres, un efecto estacional
En el caso de los Juegos Olímpicos de Londres, los efectos sobre la economía británica han sido tan diversos como sus factores. El primero y el más importante, es la administración y el costo de la efectividad de desarrollar y preparar dicho evento. Otros tienen que ver con factores no económicos que ayudan a determinar el éxito de los juegos olímpicos.

Entre los beneficios económicos de corto plazo está el gasto en bienes y servicios, que tiene un impacto inmediato en la producción de la economía. El Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 estimó que un gasto de 2 mil millones de libras esterlinas impulsaría el crecimiento económico del tercer trimestre en cerca de 0.3%-0.4%. Adicionalmente, los hoteles, restaurantes y comerciantes también fueron testigos de un incremento en sus ventas en medio de un incremento de la demanda por parte de los seguidores del evento. A su turno, la promoción de Londres como destino turístico y de inversión extranjera, así como el impacto perdurable en la comunidad local proveniente de la reconstrucción de una parte de la ciudad son beneficios que perdurarán en el largo plazo.

A pesar del evidente impacto positivo proveniente del incremento temporal en el turismo, esta actividad puede convertirse en un arma de doble filo. Si bien durante la época de realización de los juegos coincide con la actividad turística, ésta puede diluirse porque los viajeros tradicionales pudieron verse cohibidos de visitarla ciudad por cuenta de las historias de tráfico pesado y robos que rodean un evento de asistencia masiva, lo que se traduce en una disminución neta de los visitantes de la ciudad. Por ejemplo, el operador de vuelos británico, BAA, reportó una caída de 2% en los pasajeros transportados en agosto, en tanto los británicos prefirieron disfrutar de los juegos olímpicos en sus hogares, aplazando sus vacaciones para después del evento, a pesar que las mayores reducciones se registraron durante las dos primeras semanas de agosto, el fenómeno empezó a registrarse desde julio pasado.

¿Y qué pasa con la economía británica? desde el tercer trimestre de 2010, ha mostrado una desaceleración importante en el ritmo de crecimiento, pasando de 2,4% a -0,5%, mientras que el nivel de deuda del gobierno se ubicó en 86,4% como proporción del PIB para el primer trimestre del 2012, siendo el octavo más alto de la zona euro, mostrando un incremento de más de 6% respecto del primer trimestre del 2011. Muy probablemente el crecimiento del tercer trimestre de este año será mucho mejor que el de 2011, no obstante, dicho mejoramiento será estacional y no implica un mejor dinamismo en el ritmo de crecimiento de la economía británica.

Alrededor de 6,500 millones de libras esterlinas fueron invertidos en mejorar y ampliar las conexiones de transporte, mientras que en total se invirtieron alrededor de 13,000 millones de libras en el evento. Si bien aún no se conoce con exactitud el dato de ingresos provenientes del evento deportivo, es claro que los beneficios de largo plazo no serán suficientes para mantener los altos costos de mantenimiento de las instalaciones en desuso, generando, como en muchos de los eventos de este tipo pérdidas para la economía.

Montreal y Sidney: polos opuestos

Juegos Olímpicos como los de Montreal en 1976 demostraron que ser sede de este espectáculo puede convertirse en una victoria pírrica. Los costos superaron significativamente los ingresos y la ciudad tuvo que implementar impuestos sobre el tabaco que permanecieron por 30 años.

Sin embargo, los juegos de los Ángeles de 1984 fueron un éxito rotundo en materia financiera, aunque lo curioso es que fueron financiados netamente con recursos privados, así que las utilidades no fueron percibidas por los ciudadanos. De esta forma, los organizadores se dieron cuenta que se necesita de capital mixto (privado y público) para llevar a cabo de manera exitosa las gestas. Los recursos privados ayudan financieramente a las arcas de la ciudad, mientras los recursos públicos son canalizados para mejorar la infraestructura (que permanecerá por muchos años al servicio de los ciudadanos). Casos como el de Sídney en el 2000 dan prueba de ello y ahora esta ciudad cuenta con una excelente infraestructura, además el sector privado ha desarrollado grandes centros de negocios, llevando a esta ciudad a posicionarse como una de las más vistosas e importantes del mundo.

Atenas: resultados inesperados

Por otro lado, el alcance de los juegos olímpicos puede trascender fácilmente los límites de la ciudad anfitriona y afectar la economía de todo un país, como ocurrió con las justas de Atenas. Grecia esperaba que sus juegos olímpicos fueran un rotundo éxito en materia turística. No obstante, los resultados no fueron los esperados y por el contrario, se convirtieron en el principio de un debilitamiento progresivo de sus finanzas, que lo han llevado a sumirse en la crisis actual.

Sin embargo, esto no debe ser leído a la ligera. Como los juegos de Barcelona y de Atenas fueron precedidos por crisis económicas, algunos agentes han afirmado que estos sólo traen problemas financieros. No obstante, antes de las justas de Barcelona, toda Europa ya venía presentando una fuerte desaceleración que sumió a los países del viejo continente en una crisis, en tanto que con los juegos de Atenas en 2004, las economías mundiales venían percibiendo algunos reajustes importantes. Además, varios estudios económicos han demostrado que no existe una relación tan clara, como muchos pretenden mostrar, entre la celebración de unos juegos olímpicos y un debilitamiento económico per se, sino que el éxito o fracaso depende más de su planificación.

En términos de impacto económico, ser el anfitrión de los juegos olímpicos implica beneficios/costos de corto plazo que se derivan de gasto adicional alrededor de los juegos, así como de largo plazo (como la atracción de turistas e inversionistas de capital), los cuales son más difíciles de estimar.

Brasil, apuesta por doble partida

Seguramente Brasil va a ofrecer un buen espectáculo esperando obtener un resultado como el de Sidney, cuya economía se fortaleció y ahora está a la vanguardia de los centros de negocios de los más grandes del mundo. No obstante el importante gasto de los dos eventos deportivos (Juegos Olímpicos-2016- y Mundial de Fútbol 2014) podría generar un impacto positivo en el crecimiento de la economía, no obstante, dependiendo de dónde provengan los recursos y de la acogida del evento.

¿Cuál es la realidad de Brasil en la actualidad? Hoy el desempeño de la industria del país ‘carioca’ se ha visto fuertemente afectado por la caída de la demanda en el exterior y de la competitividad de los productos brasileros en el exterior. De esta manera, la mayor economía de América Latina presentó tan sólo un leve crecimiento del 0,4% en el segundo trimestre del 2012 comparado con el de los primeros tres meses, lo que ha puesto en apuros al gobiernos de Rousseff. El crecimiento anual fue de 0,5 % en el segundo trimestre del 2012 comparado con el mismo período del 2011, por debajo de las estimaciones del mercado y confirmando las señales de menor dinamismo de esta economía, luego de ser considerada uno de los motores de crecimiento mundial en los años siguientes a la recesión desatada en 2008.

La producción industrial viene presentando señales de menor dinamismo a lo largo de 2012; aunque se esperaría una leve recuperación hacia los próximos meses tras medidas del gobierno y el banco central para apuntar hacia el crecimiento económico. El Gobierno ha anunciado en los últimos meses varias medidas de estímulo a los sectores más afectados por la crisis, principalmente de reducción de impuestos sobre la producción y de los costos laborales, sumado a una política monetaria más expansiva por parte del emisor para estimular la expansión del crédito y el consumo interno.

Este escenario hace temer por la salud financiera a mediano plazo de Rio de Janeiro, y en general de todo Brasil. Sin embargo, las políticas sociales y económicas impuestas desde el gobierno de Lula han venido dando frutos, y se espera que pronto Brasil pueda salir de este letargo financiero y económico, para hacerle frente a nuevos retos como la movilidad, la seguridad y la adecuación en infraestructura de sus principales ciudades para hacer de este espectáculo un proyecto de ganancias a largo plazo.

* Analistas de Acciones & Valores
                                                               
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