Opinión

  • | 2016/11/15 00:01

    Llegó Donald Trump irrumpiendo en la escena política mundial

    No contábamos con su astucia; ahora quién podrá defendernos.

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El fenómeno Trump tiene sus similitudes y también enormes diferencias a lo que ocurrió en Venezuela hace ya más de 16 años, cuando Hugo Chávez tomó la presidencia del país por primera vez. Una Venezuela con una clase política desgastada, un pueblo en su momento incrédulo hacia los partidos políticos tradicionales, un país permanentemente saqueado y una brecha  enorme entre las diferentes clases sociales.

Hugo Chávez un extraño en el campo de la política y en su momento, recién excarcelado por el expresidente Rafael Caldera por un intento de golpe de estado que llega a la presidencia de la republica, básicamente por un “voto castigo”, en el que se confiaba en sus supuestas habilidades y capacidades o por lo menos con la intención de “salvar a Venezuela” de su futuro.

Por el otro lado del espejo Doland Trump se encuentra en esta nueva etapa de su vida con un pueblo incrédulo de su clase política, de la que no terminan de salir del todo de una crisis que se generó a finales de los años 2007 y 2008, con un nivel de corrupción de su clase dirigente financiera que afectó a varios millones de familias y especialmente al sector inmobiliario, quizás sea esta la razón por la cual posiblemente Wall Street le teme a Donald Trump.

Pero aquellos los responsables de ese desastre no fueron penalizados y donde la clase política sucumbió al lobby tan potente del sistema financiero,  mas otros eventos donde estuvieron involucrados los Clinton, generando esto una percepción similar de injusticia y de rabia, causas soterradas, causas de la posible victoria de Donald Trump con un “voto castigo”, como en su momento, similar al de la situación ocurrida en Venezuela.

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Las diferencias salen a la luz de manera muy sencilla. Donald Trump un hombre  del mundo de los negocios, que actualmente tiene intereses y relaciones con más de 500 empresas, en contraste con Hugo Chávez que nunca manejó una sola empresa exitosa y conocida. Por otro lado Donald Trump heredó una pequeña fortuna de su familia que el ha sabido multiplicar, no sin pasar antes por enormes vicisitudes a pesar de haberse quebrado, afectando con deudas morosas a algunos proveedores por el camino. En contraste la familia de Chávez y su entorno de amigos, que solo se han enriquecido del ejercicio del poder político y en algunos casos de la corrupción o de negocios muy sonados que en algunos casos  están relacionados con el narcotráfico.

Hugo Chávez hombre de gran carisma y de una ideología muy romántica sobre el futuro, poco conocedor de temas de trabajo en equipo, prácticamente “un líder de papel”, que llevó a uno de los  países más ricos del mundo al borde no solo de la quiebra, pero también a una crisis humanitaria de grandes proporciones, que desafortunadamente por ahora no termina de concluir.

En contraste Donald Trump, con una enorme experiencia empresarial y una gran fortaleza estratégica para ensamblar equipos de trabajo eficientes y efectivos, que ha demostrado que después de experiencias difíciles suele contar con el don de la resiliencia. Un personaje que llega al poder del país más potente del mundo casi sin tener “deudas políticas” ni siquiera con el mismo partido republicano que inclusive muchos de ellos no lo apoyaron; quien realizó una campaña de bajo costo con parámetros de desempeño enmarcados en la eficiencia y efectividad, en comparación por ejemplo, con el costo de la campaña de su contrincante Hillary Clinton.

Hay un potencial enorme de generar cambios positivos que quizás a corto plazo se comiencen a vislumbrar con movimientos interesantes en la esfera internacional, como un posible acercamiento a Vladímir Putin con todo lo que esto significa, generando cambios en toda la geopolítica mundial y posiblemente generando en conjunto las condiciones para llegar a un acercamiento definitivo entre los palestinos y los israelíes propiciado por los mismo rusos con el beneplácito americano; posiblemente llegando a los acuerdos en miras de repeler la influencia de los musulmanes fundamentalistas, pero a la vez, reconfigurando la geopolítica petrolera y afectando los acuerdos de París, desafortunadamente  retrasando la agenda sobre el cambio climático.

A mi particularmente no me sorprendieron los resultado de las recientes elecciones en los Estados Unidos; los políticos tradicionales no pueden pretender perpetuarse en el poder cuando han sido manipuladores y sobretodo cuando históricamente han afectado negativamente a un alto porcentaje de la población en general.

Donald Trump queda solo en deuda de sus propias promesas de campaña generando mucha incertidumbre hacia los mercados y en especial al mundo en general, sobretodo viniendo de alguien que no es un típico “político predecible”.

Espero que Donald Trump no sea otro “Chapulín Colorado” porque sino “¿quién podrá defendernos?”

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