Opinión

  • | 2016/07/08 00:01

    Líderes, si voltean y no hay nadie… solo salieron a caminar

    El grado de atención que las empresas prestan a su gente depende de qué tan sensibles son las personas que se encuentran en la alta dirección y al invertir en el desarrollo, de las personas que están bajo su responsabilidad, los resultados serán positivos.

COMPARTIR

Difícilmente ocurren resultados exitosos en las empresas si no hay líderes comprometidos y con un desarrollo constante al interior de las mismas, es una operación directamente proporcional, cuanto mayor es el desarrollo de un individuo, mayor es el potencial para asumir retos, superar desafíos y cumplir sus responsabilidades. Dicho esto, la empresa debe dar las herramientas, para que cada persona se haga responsable de su propio desarrollo.

Un líder tiene la capacidad de trabajar para sí mismo, independientemente de dónde trabaje. Así la empresa no ponga los recursos, los verdaderos líderes buscan la forma de adquirirlos, así que lo que obtienen o no, dependerá de la madurez y del desarrollo personal, que es en resumidas cuentas: más opciones de vida.

Es fundamental recordar que el liderazgo en un 90% es resultado de la inteligencia emocional, pues es un trabajo que se produce a través de las personas, y de estas dependerán los resultados que se consigan. Es sencillo, una empresa líder en tecnología no es exitosa por los aparatos que diseñan, sino por los ingenieros que las crean; lo mejor de un restaurante no es su decoración, sino los chefs que crean deliciosos platos. Es por esta razón que los mejores líderes encuentran fascinante apoyar y desarrollar a las personas que tienen bajo su responsabilidad.

Lea también: Rete a sus gerentes a pensar estratégicamente

Richard Branson, afirma: “Para ser un buen líder te tiene que gustar la gente, es la única forma de obtener lo mejor de ellos”. Tom Peters dice: “Si cuidas a la gente, la gente cuidará del servicio; el servicio cuidará del cliente; el cliente de los beneficios; los beneficios de la reinversión; la reinversión de la reinvención; y la reinvención cuidará del futuro”.

Sin duda, el liderazgo es el factor crítico de éxito de las empresas, ya que el liderazgo no es otra cosa que la capacidad de convertir una visión (sueño) en una realidad (hecho), y ello se produce aglutinando y movilizando a un conjunto de personas hacia un destino común.

Según diversos estudios entre el 30-40% de los resultados del negocio de una empresa dependen del clima laboral, y de ese porcentaje más del 70% viene determinado por el estilo de dirección del jefe inmediato. La buena gestión da lugar a los buenos empleados y los buenos empleados dan lugar a la buena gestión. Donald R. Keough, Presidente de Coca-Cola entre 1981 y 1993, decía: “Las empresas son el producto y la extensión de las características personales de sus líderes, la sombra alargada de los hombres y mujeres que las dirigen”. 

Sin personas con un desarrollo constante no habrá resultados, sin resultados no hay posibilidades de construir liderazgo. Por eso siempre que se piensa en un líder en cualquier ámbito (empresa, deporte, política, etc.), se nos viene a la cabeza el resultado o meta alcanzada que lo avale como uno. Lo único que brinda credibilidad a un rol determinado es la experiencia y la cantidad de resultados positivos que ha tenido y la grandeza de un líder se mide por su legado.

Lea también: ¿Qué hace a un gerente ser brillante?

Por lo tanto hay dos formas de conseguir resultados, la primera teniendo en cuenta las personas y los valores, y la segunda omitiendo los dos anteriores y pasando por encima de ellos. Los líderes son los que alcanzando los resultados (liderazgo técnico), consiguen que la gente se vaya desarrollando junto con la organización (liderazgo humano) y motiven con su legado (liderazgo inspirador). Por eso la grandeza de un líder no se ve a corto plazo, sino en un mediano o largo plazo, que deje vislumbrar si su influencia fue constructiva o destructiva.

En entornos estables y predecibles es suficiente tener gestores que ayuden a obtener resultados, pero en un mundo más volátil, incierto, complejo y ambiguo (VUCA) en los negocios, como lo es actualmente, se requiere una gran capacidad de adaptación, anticipación, flexibilidad, gestión de incertidumbre e inteligencia emocional para hacer frente al agresivo entorno competitivo.

Una investigación realizada por la revista Fortune concluyó que: “sólo en el 10% de los casos, el fracaso del directivo es consecuencia de la falta de competencias técnicas. En más del 50% de las ocasiones es producto de la incapacidad de ser inspirador, trabajar en equipo,  falta de visión estratégica y la insensibilidad ante los demás”.

Lea también: Lo más eficaz para el liderazgo es no medir la productividad

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?