Opinión

  • | 2016/02/21 00:01

    ¿Tienes capa de súper... chica?

    Las mujeres también podemos quitarnos la capa de "súper chica", mostrar de vez en cuando que somos seres humanos, no súperheroes que todo lo podemos lograr sin ayuda.

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Esta columna me la inspiró una amiga que es una "súper chica" como la mayoría de las mujeres; linda madre, ambiciosa, ejecutiva, buena esposa, genial amiga, buena hija, hermana, parcera, tiene perro, un marido lindo que cuidar, una imagen que guardar, 300 problemas que solucionar, una sonrisa que mostrar y además debe verse bonita.

Ella habla de que las mujeres también podemos quitarnos la capa de "súper chica", mostrar de vez en cuando que somos seres humanos, no súperheroes que todo lo podemos lograr sin ayuda.

Dado que hay tantas "súper chicas", hablemos  de este concepto en la organización basados en tres puntos básicos de análisis. El primero es que los súperheroes no existen, no hay forma alguna que podamos cargar con todo solas. Necesitamos equipos, colegas, delegar, entender que los contextos no los dominamos, podemos influir, pero "súper chicas", quítense la capa. Una cosa es ser luchadora, brillante, ambiciosa, constructora de equipos, buena en lo que haces y otra muy distinta es que te puedas cargar el mundo entero tu sola.

El segundo punto que puede ayudarnos en la reflexión es que no tenemos que cargar culpas por nuestras decisiones profesionales. Las mujeres tenemos los mismos derechos de toda la humanidad a desarrollarnos psicológica, académica y profesionalmente. Lo importante es encontrar realmente lo que queremos. Conozco muchas mujeres que saben lo maravillosa que hubiera sido su carrera si le dedicaban más tiempo a estudiar, hacer mas networking en la organización o tal vez trabajar algunas horas más a la semana. Sin embargo tomaron una valiente decisión y se dedicaron a cuidar a sus hijos y su familia como un trabajo del 100%. Conozco otras que tienen lindos partners en casa que se sienten orgullosos de la carrera de sus esposas y las apoyan.

El tercer punto es la necesidad de vencer el machismo cultural que podemos tener desde la perspectiva femenina y masculina. Hace poco una psicóloga organizacional me decía que el machismo no ha terminado de definirse, que al final las mas machistas somos a veces las mujeres.

Seamos conscientes que puede haber ciertos rasgos de machismo general que son arraigados en nuestra cultura latina. Esto no quiere decir que debemos acomodarnos y aguantar, solo implica que hay que tener conciencia para con astucia romper estos paradigmas y avanzar en nuestras carreras. Nuevamente la capa de "súper chica" hay que quitársela, no se trata de volvernos ni heroínas ni hombres. Simplemente ser mujeres y brindarle esa virtud con nuestros beneficios y errores a la cultura de nuestros grupos de trabajo.

Quiero cerrar con un aparte de un texto de Hector Abad, titulado Elogio a la Mujer Brava (2002), linda prosa con visos exagerados en su escritura, lindo regalo para las "súper chicas" que quieran mantener su capa:

"A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido…En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detectado sin cuestionamientos…  Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, más dignidad y quizá por eso mismo todos los machistas les tememos….. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado…..esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes y excitantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento. ¡Vamos hombres, por esas mujeres bravas!"

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