Opinión

  • | 2016/10/01 00:01

    Las enseñanzas de Cambria

    En un proyecto experimental, 28 jóvenes de la Universidad EAFIT construyeron un vehículo electro solar en tiempo récord y participaron en una competencia europea donde se distinguieron ampliamente. Esto ha favorecido la integración del saber y la construcción de conocimiento.

COMPARTIR

Los pasados 24 y 25 de septiembre un equipo interdisciplinario de estudiantes de la Universidad EAFIT intervino en el “Ilumen European Solar Challenge 2016”, competencia de resistencia para vehículos solares en el antiguo circuito automovilístico de Fórmula 1 en Zolder, Bélgica y obtuvo una importante distinción, la del “espíritu de la carrera” al destacarse por su trabajo continuo en equipo, por su carisma, resiliencia y sobre todo por su colaboración (intraequipo y con los demás).

Cada uno de los autos participantes en esta competencia (doce en total) debía retar a los demás y al automóvil Tesla S, el famoso vehículo eléctrico fabricado por Tesla Motors, en términos de resistencia, autonomía, tiempo en pista con oportunidades de carga y vuelta más rápida. Otra de las características de esta prueba es que se trataba de una competencia a nivel europeo y de Instituciones Universitarias y el único participante por América fue el equipo de Cambria-Universidad EAFIT-Colombia.

Lea también: AIDA, un importante nombre a retener

El equipo colombiano invirtió alrededor de tres meses no solo para planear su intervención en la prueba sino igualmente para construir el vehículo, tiempo en el cual el planteamiento principal de estos jóvenes y sus mentores, siempre fue el compartir ideas, trabajar a fondo en equipo, atreverse a crear, tener mucha motivación y disciplina y enfrentar retos globales. El equipo estuvo conformado por estudiantes de las escuelas de Administración, Ciencias, Humanidades e Ingeniería de esta Universidad.

En este proyecto siempre se pensó que el carro no solo sería para competir en la carrera sino que se debería seguir trabajando en el mismo para efectos de diseñar alternativas de movilidad sostenible para utilizar en las ciudades.

Uno de los principales motivadores para cada uno de los jóvenes estudiantes, de acuerdo a sus propias expresiones, fue el que con esta experiencia podían “aprender haciendo” y sobre todo aprender de la mano de personas pertenecientes a otras profesiones. Es en este último campo que encontramos  que la experiencia interdisciplinaria le impone a cada ser humano el trascender su propia y “única” especialidad dándose cuenta de sus limitaciones y abriéndose a acoger las contribuciones de otras personas de otras disciplinas.

Lea también: La responsabilidad social de los pequeños empresarios

El patrocinio de este proyecto al igual que la forma de financiarse (participación de  la Universidad al igual que de algunas empresas, sumado a las nuevas plataformas de “crowfunding”) es otra de las lecciones de este tipo de emprendimientos en donde la confianza, la necesidad de financiación y el desarrollo tecnológico, se conjugan para dar vía libre a tan valiosas iniciativas.

Debemos ser conscientes que nada nos debe obligar a asumir toda realidad o a dividirla en compartimientos aislados y herméticos correspondientes talvez a los límites de cada una de nuestras disciplinas. Muy al contrario, siempre debemos perseguir la interacción, la colaboración y cualquier otro tipo de mecanismo, poco común, que nos permita avanzar en el progreso de nuestra sociedad. La disciplina que trabajamos y representamos debe buscar conexión con otras, hacer evidentes y definir las relaciones que pueden existir entre las mismas para que cada una de sus valiosas acciones (las mías y las de los demás) no se brinden en el aislamiento, ni se dispersen ni se fraccionen y en conjunto apunten a mejores resultados.

No basta tampoco, desde el punto de vista de la enseñanza/aprendizaje- procesos que siguen nuestros jóvenes estudiantes-, al igual que desde el de la práctica profesional de una determinada carrera o pregrado, el que tan solo nos especialicemos. Así esto último tenga utilidades evidentes, no nos desarrollaremos armoniosamente como personas si no complementamos dicha concentración con una comprensión de las motivaciones de los demás seres humanos, sus ilusiones, sus sueños, sus conocimientos, sus falencias, para lograr una adecuada relación con ellos y con la sociedad en general. De otra parte, la interdisciplinariedad que sugiero aquí, y que se evidencia con los resultados del trabajo en equipo de estas personas, nos muestra que los logros de cada una de las diversas disciplinas, con sus distintos esquemas conceptuales, de análisis y solución de realidades, al someter cada especialidad a la comparación, al juicio y sobre todo a la integración de cada una de ellas con las demás, permite una co-creación de un alcance y realizaciones inimaginables.

Estoy convencido que los proyectos futuros que estos estudiantes emprendan, seguirán siendo procesos muy dinámicos que les posibilitarán ver, acercarse, conocer y tratar problemas específicos desde una perspectiva, no individual y egoísta, sino por el contrario, con una integración disciplinar efectiva que les asegurará el éxito en sus emprendimientos. Mucho ánimo para ellos y la mejor de las suertes en la próxima competencia, que ya es de carácter mundial.

Lea también: Segmentar, focalizar y posicionar no se reemplaza, se complementa

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?