Opinión

  • | 2016/10/23 00:01

    La trampa de los consultores

    Actualmente hay consultores para todos los gustos y presupuestos: coaching, marketing, BTL, redes sociales, innovación, emprendimiento, liderazgo, gerenciamiento de la felicidad, entre otros.

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Esto realmente no es malo ni bueno en sí pero requiere de un análisis estricto para entender si los necesito. Las empresas grandes suelen tener una sobrepoblación de consultores que normalmente cobran mucho y entregan largos informes que no se usan cómo se debería.

Adicionalmente las empresas multinacionales tienen que trabajar solo con los proveedores de servicios autorizados por casa matriz, a veces en proyectos innecesarios pero ordenados por global y tal vez no muy aplicables a las realidades locales.

No estoy en contra de las consultorías, al contrario, creo que son un soporte técnico muy importante y pueden agregar valor a las estrategias de la organización. También es muy relevante tener un punto de vista diferente, de afuera, menos viciado sobre proyectos o situaciones particulares.

Sin embargo, considero vital que tengamos en cuenta que no siempre se necesitan consultores externos y que definitivamente si vamos a tenerlos es muy relevante saber desde antes qué voy a hacer con la información que recibiré. 

Si después de un análisis juicioso y serio defino la necesidad de tener un consultor externo, con el ánimo de definir la mejor opción, es bueno tener en cuenta tres puntos básicos para hacer que el manejo sea eficiente y la consultoría exitosa;

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  1. Opciones en el mercado. Hay que aprovechar la amplia oferta que existe en todos los temas organizacionales. Licitar puede ser una buena opción de encontrar nuevos servicios e ideas. No es solamente un tema de tarifas sino más bien de valor agregado. Trabajar siempre con el mismo consultor es como volverlo parte de la “miopía” interna, además pueden llegar a su zona de confort y no aportar.
  2. Nombrar un líder de proyecto y un responsable. Normalmente el encargado del área es el que contrata al consultor, por ejemplo un tema de liderazgo es coordinado por la persona de recursos humanos. Sin ser complejos creo importante involucrar otras personas del equipo para así exigir más y perseguir un mejor producto final. Por ejemplo en un proyecto de coaching sería bueno involucrar a un par de líderes que puedan aportar sobre las necesidades reales y los outcomes esperados de la consultoría.
  3. Montar un plan de acción inmediato. Es vital pedir al consultor no solo ideas y diagnósticos sino sugerencias de estrategias y tácticas para consolidar un plan de acción que sea eficiente, alcanzable y sobre todo ejecutable.

Antes de tomar la decisión de una consultoría valdría la pena hacer un racional de por qué no es posible cubrir internamente la necesidad de contratar a un tercero. Tal vez pueda ser un proyecto menor que sea manejado por un equipo designado para ello o puede obviarse y buscar la información internamente.

Lo importante es no caer en la trampa de la consultoría que consiste en creer que nada puede moverse sin la presencia de estos asesores, casi que ellos se vuelven los que deciden, aun cuando el cliente soy yo. Es bueno encontrar una justa medida y solo se logra con racionales serios antes de poner a rodar cada proyecto con un consultor.

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