Opinión

  • | 2016/05/15 00:01

    La tolerancia no es un lujo, es una necesidad

    “El amor, la compasión y la tolerancia son necesidades, no lujos. Sin estos la humanidad no puede sobrevivir” Dalai Lama XIV, en “El arte de la felicidad”.

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En términos generales, la tolerancia se asocia con la “habilidad o disposición de aguantar o soportar algo, o alguien”. Pero, cuando nos referimos a la tolerancia social, según el “Índice de Tolerancia Social Global” (Global Social Tolerance Index) de los profesores Stelios H. Zanakis, William Newburry, y Vasyl Taras publicado en el Journal of International Business Studies (JIBS), estamos hablando del grado de aceptación y reconocimiento de las diferencias, de la disposición para otorgar igualdad de derechos, y de abstenerse de actitudes abiertamente intolerantes.

El Índice de Tolerancia Social Global (GSTI) puntúa a los países en términos generales de tolerancia, y en dimensiones específicas. En el ranquin de 56 países, liderado por Suecia, Noruega, Andorra, Suiza, Alemania, Francia y Nueva Zelanda, Colombia ocupa la posición 34 (igual que México). De la muestra, los países Latinoamericanos que son socialmente más tolerantes que Colombia son: Argentina (posición 12), Uruguay (19), Brasil (25), Chile (27), y Perú (30).

De acuerdo a los creadores del GSTI, de la puntuación general de una nación en cuanto a tolerancia, se puede deducir el rol y el reconocimiento de este en la comunidad internacional, y se pueden entender constructos como reputación de país, inteligencia cultural, e incluso puede ser un factor importante para determinar la distancia cultural (crucial para decisiones de entrada a mercados extranjeros, o de colaboración internacional).

Utilizando los resultados de la encuesta mundial de valores (World Values Survey), estos autores determinaron que en el ámbito empresarial (sobretodo al hacer negocios internacionales), los cuatro aspectos de tolerancia que más impactan a las empresas globales son: género, minorías, inmigración, y religión.  La encuesta mundial de valores –EMV- es una red de científicos de ciencias sociales en 100 países (entre ellos Colombia), con base en Suecia, que estudian cambios en los valores, creencias, motivaciones y el impacto de estos en la vida social y política desde 1981. Los resultados de estas encuestas a través de los años han demostrado que el sistema de creencias de los países tiene un rol trascendental en el desarrollo económico, en el aumento de la igualdad de genero, el establecimiento de instituciones democráticas, y la manera como las sociedades se gobiernan.

Los profesores Zanakis, Newburry y Taras reconocen que tuvieron en cuenta para la construcción del índice de tolerancia social global, el hecho que aunque existen otras áreas comunes de tolerancia  (ej.: homosexualidad, clase social, identidad política, diferencias en capacidades/discapacidades, y edad), las cuatro dimensiones anteriores (género, minorías, inmigración, y religión) son prevalecientes, e impactan más los negocios internacionales.

Respecto a la tolerancia por la igual de género, podemos decir que el que las mujeres logren tener igualdad de derechos con los hombres ha sido un asunto con avances visibles (aunque falte mucho trecho) en el último siglo. El derecho al sufragio de las mujeres se consiguió, por ejemplo, en Nueva Zelanda en 1893, en Gran Bretaña en 1918, en Rusia en 1919, en Estados Unidos en 1920,  en Turquía en 1930, en Venezuela en 1946; y en Colombia, las mujeres consiguieron el derecho a votar, a ser elegidas y a ocupar cargos públicos por primera vez el 1 de Diciembre de 1957.  Sin embargo, la lucha continúa, y en  países como Emiratos Árabes Unidos solo se otorgó el derecho al sufragio en el 2006, y en Arabia Saudita solamente se les permitió votar a las mujeres por primera vez en Diciembre de 2015.

En el mundo de los negocios, la tolerancia a la igualdad de género, al trato de grupo minoritarios, a personas con diferente religión, o de diferente origen nacional, es un indicador de la habilidad de la empresa a operar de acuerdo con los valores y normas empresariales globales, y por ende, puede asociarse a un aumento de la competitividad internacional.  En la construcción de ciudadanía, la libertad, la tolerancia y la no discriminación, hacen parte de las responsabilidades que acompañan nuestros derechos.   Y en el mundo de los humanos, dice el Dalai Lama “en la práctica de la tolerancia, el enemigo es el mejor maestro”.

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