Opinión

  • | 2017/07/29 00:01

    La sostenibilidad es un concepto muy amplio

    “Solo en la medida en que los mercados mejoren su capacidad de fijar el precio de las externalidades, veremos que el capital se asigna más eficazmente al desarrollo sostenible. Este cambio requerirá nada menos que un cambio completo en la mentalidad, uno que vea nuestro planeta como una inversión a largo plazo, más bien que como un negocio en liquidación” (Al Gore, 2010)

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La comisión Brundtland en su publicación “Our Common Future” (New York: Oxford University Press, 1987, 1997) definió el desarrollo sostenible como “todo aquello que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.

Se trata de un importante informe elaborado por distintas naciones en el año 1987 para la ONU y allí se utilizó por primera vez este término analizando el crecimiento económico y el desarrollo de los países contrastándolo con la temática ambiental y criticando las políticas económicas respecto al fenómeno de la globalización. Los avances que iba teniendo la sociedad se estaban dando a unos costos muy altos, sobre todo en el campo de los recursos naturales y en el social propiamente dicho.

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Los principales objetivos que perseguía esta declaración de la Comisión Brundtland eran los de velar por la conservación del planeta y renunciar de cierta forma a los niveles de consumo a los que no todas las personas podrían aspirar. Se buscaba también reflexionar y tomar decisiones acerca del crecimiento económico de los países, el control demográfico y el cuidar los distintos sistemas naturales que sostienen la vida en la tierra entre otras muchas variables.

Hace más de 15 años, Stuart Hart, experto en gestión de estrategias empresariales, fue uno de los primeros en lanzar el movimiento por la sostenibilidad corporativa. En su obra “Capitalism at the crossroads- The Unlimited Business Opportunities in Solving The World´s Most Difficult Problems” (2005) que posteriomente sería subtitulada “Next generation business strategies for a post-crisis world” (2010) afirma que en la era actual de crisis económica, esta situación nos ha enviado un mensaje muy poderoso: la era del capitalismo “mercenario” está terminando.

Para sustentar su argumentación, manifiesta que el mundo debe embarcarse en una nueva era de capitalismo sostenible basado en todos los grupos de interés o “stakeholders” y presenta estrategias para identificar productos, tecnologías y modelos de negocios sostenibles que impulsarán el necesario crecimiento económico pero que al mismo tiempo ayudarán a resolver los problemas sociales y ambientales de las nuevas generaciones.

En su aporte, Hart opina que muy al contrario de lo que piensan todos, son los negocios o empresas particulares, más que el gobierno o la sociedad civil en su conjunto, los que están mejor equipados en este momento de la historia para conducirnos hacia un mundo sostenible en los años que vienen. Cuando se refiere a las empresas básicamente lo hace en relación con las iniciativas tomadas por las corporaciones o multinacionales quienes son las únicas que disponen de la tecnología, los recursos, la capacidad y el alcance global requeridos.

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El objetivo de lucro que persiguen todas las organizaciones puede acelerar, no inhibir, la transformación hacia la sostenibilidad global contando con la decidida participación de las organizaciones sin ánimo de lucro, los gobiernos y las distintas agencias multilaterales quienes actuarían como colaboradores y vigilantes de todo este proceso.

Este autor hace sonar una campana de advertencia para los gerentes de negocios que aún siguen centrando todas sus actividades en mercados desarrollados y que ven la sostenibilidad más como un costo que como algo conveniente. Se basa igualmente en el concepto de la “base de la pirámide” (las personas más pobres del planeta que son mayoría) señalando que las principales oportunidades radican en crear productos y soluciones adaptadas a estos sectores específicos al igual que enfrentar los significativos desafíos de los mercados emergentes del mundo.

Una de las grandes críticas que se le realizan a estas ideas, es que el autor se enfoca demasiado en las grandes corporaciones y multinacionales prestando poca atención a las oportunidades y retos específicos que enfrentan las empresas pequeñas y las más nuevas que surgen en toda economía (emprendimientos, “start-ups, etc.). De todas maneras su contribución es significativa en cuanto a que vincula todo lo relacionado con la sostenibilidad a la estrategia general corporativa de todas las empresas.

Más recientemente, Mackey y Sisodia en su obra “Conscious Capitalism-Liberating the Heroic Spirit of  Business” (2016) proponen que el capitalismo consciente “es un paradigma empresarial que viene transformándose desde hace algún tiempo y que esencialmente crea muchos tipos de valor y bienestar a la sociedad: económico, intelectual, físico, ecológico, social, cultural, emocional, ético e incluso espiritual”.

Con esta propuesta estos autores no pretenden en ningún momento orientarse únicamente a lo filantrópico o virtuoso que pudiera ser su accionar, sino que más bien se trata de una filosofía empresarial que es cada vez más consciente de su objetivo fundamental y supremo, y del impacto que tienen todas las empresas en el planeta y en sus distintos grupos de interés. Cuestionan la razón de ser de las organizaciones y proponen la forma en que ellas pueden crear valor a la sociedad más allá de lo económico.

Este tipo de capitalismo presenta cuatro principios fundamentales: el propósito superior, la integración de los agentes implicados, el liderazgo consciente y una cultura y dirección conscientes. Afirman que “tanto el capitalismo como los negocios, son sustancialmente provechosos para todos si tienen en cuenta estos cuatro aspectos” que al cumplirlos se puede desarrollar todo el potencial del sistema creando un entorno positivo para la sociedad en su conjunto.

La sostenibilidad no es una moda, es una obligación de todo tipo de empresa y la evolución que presenta la sociedad obliga a que todos seamos responsables y comprometidos con los recursos disponibles sin consideralos como infinitos. Causan cierto regocijo las reflexiones de Tim Mohin, Presidente Ejecutivo de la Iniciativa de Reporte Global (GRI por sus siglas en inglés) cuando se refiere a que “medir la sostenibilidad también da valor a las pequeñas empresas” y se tienen muchos beneficios de conectar estos reportes con la estrategia corporativa empresarial. En Colombia, según Mohin, cada vez más empresas de esta categoría están realizando sus informes y esto les ayuda a integrarse en las grandes cadenas productivas mundiales.

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La sostenibilidad no es solo un asunto de grandes empresas, corresponde igualmente a las pequeñas y medianas y no debe ser visto únicamente como una oportunidad de mejora de la reputación, impulsarla dentro de las operaciones de los negocios los hace más eficientes y los ubica en una situación privilegiada de obtener beneficios, contribuyendo al mismo tiempo, de manera positiva a la sociedad en que desarrollan sus actividades.

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