Opinión

  • | 2016/04/27 00:01

    La revancha de Argentina

    El factor más relevante para la llegada de flujos extranjeros hacia la región en meses recientes ha sido el exceso de liquidez global originada por los bancos centrales de las economías desarrolladas, mientras que el mercado apuesta por pensar que lo peor para Argentina y Brasil ya quedó atrás.

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El favorable comportamiento del mercado de capitales colombiano en lo corrido del año con valorizaciones alrededor de 20% en el índice de la bolsa de valores, de 5% en el mercado de renta fija y una apreciación del peso de 7% no responde a las particularidades de la situación política y económica del país sino que es reflejo del renovado apetito por riesgo que ha suscitado América Latina. Allí Argentina es el mejor ejemplo de la coyuntura vigente.

Luego del preocupante comienzo de año con el precio del petróleo alcanzando mínimo en más de una década, se ha observado una importante recuperación en el precio de éste y otros commodities que benefician a los países exportadores de materias primas. Entre tanto, hay una evidente percepción de giro en las políticas económicas en importantes países de la región como Brasil o Argentina hacia un contexto más favorable para la inversión privada tanto local como extranjera.

Ambos factores son determinantes para la atracción de flujos de capital extranjero, aunque los fundamentales económicos siguen bastante débiles en muchas de las economías de la región que mantienen elevados niveles de inflación, amplios déficit fiscales, bajos o negativos niveles de crecimiento económico y frágiles cuentas externas, a pesar de la depreciación de sus monedas observada entre 2014 y 2015.

Sin embargo, el factor más relevante para la llegada de flujos extranjeros a inversiones de portafolio hacia la región en meses recientes ha sido nuevamente el exceso de liquidez global originada por los bancos centrales de las mayores economías desarrolladas. Esta situación ha conducido a tasas de interés negativas para la deuda pública en Europa y Japón, así como tasas mínimas en EE.UU., provocando un apetito desbordado por activos con tasas de interés atractivas en otros mercados, sin importar mucho el riesgo de crédito.

En efecto, según el IIF (Institute of International Finance) los flujos a emergentes en marzo fueron de US$37 billones luego de experimentar una salida de US$70 billones entre julio de 2015 y enero de 2016. Así mismo, esta entidad proyecta una entrada de US$560 billones en todo 2016, frente al mínimo de US$240 billones observado en 2015. En el caso de Colombia, luego de acumular una salida de US$604 millones, entre enero y febrero, entre marzo y la primera semana de abril, la inversión extranjera de portafolio totalizó ingresos por US$1.766 millones.

El mejor ejemplo al respecto es el exitoso regreso de Argentina al mercado de bonos internacional (deuda pública externa) el 19 de abril, al lograr un récord histórico de emisión de deuda  por US$16,5 billones en una sola operación. Este hecho ocurre después de 15 años de haber entrado en cesación de pagos por un monto 95 billones de dólares en 2001 (el mayor de la historia) y con el antecedente de haber hecho default en ocho ocasiones.

Incluso lo que más llama la atención es la inusitada demanda por los títulos argentinos al alcanzar cerca de US$70 billones. La emisión se dividió en cuatro bonos: Uno a 3 años con tasa anual de 6,25% y un monto de US$2,75 billones, otro a 5 años con tasa de 6,875% y un monto de US$4,75 billones, un tercero a 10 años con tasa de 7,50% y un monto de US$6,5 billones y, finalmente, uno a 30 años con tasa de 7,625% y un monto de US$2,75 billones. Adicionalmente, según cifras de Bloomberg, dos días después de la emisión, los bonos argentinos ya alcanzaban un valor de mercado de US$17 billones.

Pese a que Argentina tiene una calificación seis escalones por debajo del grado de inversión (B3 según Moody`s), la tasa de interés de colocación del bono a 10 años estuvo muy por debajo del 8,89% de tasa promedio (yield) para ese plazo de los emisores con similar calificación, según Bloomberg. En términos relativos el riesgo país de Argentina alcanzó el mínimo en ocho años al ubicarse por debajo de 400 puntos (4% por encima del bono del tesoro americano), incluso mejor que el riesgo país de Brasil, a pesar de tener una calificación tres escalones por debajo.

Si bien el entusiasmo de los inversionistas está soportado en el cambio de gobierno que tuvo lugar este año y que significó un giro a la derecha con políticas mas amigables con el mercado, todavía es temprano para conocer las consecuencias del cambio sobre la dinámica económica de largo plazo. En todo caso, al igual que está ocurriendo en Brasil, el mercado apuesta por la posibilidad de que lo peor para Argentina y Brasil ya quedó atrás.

En perspectiva, dado el renovado comportamiento de los flujos globales que han beneficiado considerablemente a los mercados de América Latina es importante reconocer entonces que los principales riesgos son, por una parte, un eventual y súbito cambio en las expectativas sobre la postura monetaria de la Fed que apunte hacia mayores alzas en las tasas de interés en dólares; y por otra parte, la posibilidad de que no se refrenden las expectativas de mayor dinamismo económico en Brasil y Argentina con los recientes cambios de gobierno.

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